Venezuela anuncia reestructuración de su deuda externa: ¿qué esperar con esto?
El gobierno de Venezuela anunció el inicio de la reestructuración de su deuda externa y la de Pdvsa, en un intento por recuperar acceso al financiamiento internacional tras años de default
El gobierno de Venezuela anunció este 13 de mayo el inicio formal de un proceso de reestructuración de la deuda pública externa de la República y de PDVSA, en lo que representa el movimiento financiero más importante del país desde el default declarado en 2017.
A través de un comunicado difundido por la Vicepresidencia Sectorial de Economía, el Ejecutivo aseguró que el objetivo es desarrollar un proceso “integral y ordenado” para aliviar la carga financiera acumulada y recuperar la capacidad del país para acceder a financiamiento internacional.
“El país ha sido privado del acceso normal a financiamiento”, señala el comunicado, que también habla de “un nuevo capítulo” para la economía venezolana.
La decisión ocurre después de varios movimientos internacionales que prepararon el terreno para una eventual renegociación con acreedores. A comienzos de mayo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia que permite a firmas legales y financieras asesorar técnicamente a Venezuela y Pdvsa en posibles esquemas de reestructuración de deuda.
Sin embargo, esa autorización no habilita todavía negociaciones formales ni acuerdos de pago con bonistas, sino únicamente trabajos preparatorios y de consultoría.
Una señal política y financiera hacia los mercados
Más allá del discurso oficial, Venezuela intenta enviar una señal de reinserción financiera internacional después de casi una década fuera de los circuitos normales de crédito.
La deuda externa venezolana, incluyendo bonos soberanos, deuda de Pdvsa, arbitrajes y obligaciones bilaterales, es estimada entre 150.000 y 170.000 millones de dólares. Solo los bonos soberanos y de Pdvsa en manos de acreedores privados rondan los 60.000 millones de dólares.
El país permanece en default desde finales de 2017 y, desde entonces, el deterioro institucional, las sanciones financieras y el colapso petrolero bloquearon cualquier negociación formal con acreedores.
Por eso, el anuncio no implica que Venezuela vaya a pagar inmediatamente su deuda ni que exista un acuerdo cercano con bonistas. En realidad, el proceso apenas entra en una fase preliminar de preparación técnica y política.
Lo relevante es que, por primera vez en años, coinciden varios factores que antes no existían: flexibilización parcial de restricciones financieras de Estados Unidos, retorno del diálogo técnico con el FMI, reorganización institucional interna y y expectativa de reapertura petrolera y financiera.
En los mercados internacionales, la reestructuración venezolana es vista como un eventual proceso de largo plazo, complejo y condicionado a reformas económicas profundas, transparencia fiscal y estabilidad política.
¿Qué tan complejo es pagar la deuda?
Los obstáculos siguen siendo enormes. Venezuela todavía enfrenta problemas estructurales severos como baja producción petrolera, limitada credibilidad financiera, litigios internacionales abiertos, reclamos sobre activos como Citgo y ausencia de cifras macroeconómicas auditadas de forma consistente.
Ante este escenario, cualquier reestructuración requerirá negociaciones simultáneas con múltiples actores (bonistas privados, gobiernos acreedores, organismos multilaterales y empresas con laudos arbitrales pendientes).
La experiencia internacional muestra que estos procesos suelen tardar años. Países como Argentina, Ecuador o Grecia necesitaron extensas negociaciones, reformas fiscales y respaldo multilateral para cerrar acuerdos de deuda sostenibles.
El anuncio en este momentofunciona principalmente como una declaración de intenciones, en el que el gobierno busca mostrar que Venezuela quiere volver al sistema financiero internacional y reconstruir gradualmente su capacidad de financiamiento externo.
El economista asegura que el país ni siquiera sabe con exactitud cuánto debe y señala que ante la deuda vencida, la falta de transparencia y una economía debilitada, Venezuela enfrenta un desafío financiero sin precedentes
La firma estadounidense Centerview Partners será la encargada de asesorar a Venezuela en la reestructuración de una deuda externa que supera los 150.000 millones de dólares entre bonos soberanos, compromisos de Pdvsa, arbitrajes y acreencias bilaterales
Hacer un inventario de la deuda externa es el primer paso para entrar en un proceso de reestructuración, que consiste en establecer nuevas condiciones en el pago de una deuda. Sin embargo, el contexto de sanciones no lo hace sencillo para el chavismo