Los accidentes de trenes no son desgracias de la naturaleza. Ocurren por una falla que siempre será humana porque, aunque sea mecánica, revela ausencia de decisiones, mantenimiento, presupuesto, omisiones o muchos otros factores que dependen de gente.
Previo a la tragedia ocurrida el 28 de octubre en Urda, España, atribuida a «error humano» por el gobierno de Pedro Sánchez, en la que chocaron dos trenes y hay (por ahora) 69 muertos, el despacho de Transportes de España había recibido al menos cuatro avisos de que algo así podía ocurrir.
La información la revela, con documentos, el medio español The Objective, que aclara que, a pesar que se ha hablado de error humano, «los acontecimientos tuvieron como punto de partida un fallo en el sistema LZB, encargado de ubicar a los trenes y evitar accidentes».
«La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), organismo integrado en el Ministerio de Transportes de Óscar Puente, recibió antes del accidente de Urda al menos cuatro avisos que alertaban de la presión a la que estaban sometidos los trabajadores del Centro de Regulación de Circulación (CRC). La falta de personal y los horarios afectaban, según estos avisos enviados desde dos formaciones sindicales, a la fatiga mental de estos profesionales de ADIF, lo que aumenta el riesgo de fallos en la toma de decisiones», inicia el reportaje de The Objective, firmado por el periodista Marcos Sierra.
Esos cuatro avisos se produjeron el 27 de enero (9 días después del otro gran accidente ferroviario, ocurrido en enero en Adamuz, Córdoba, y en el que murieron 46 personas), el 25 de febrero, el 19 de abril y el 15 de junio. Así lo explica The Objective:
«El primero de estos avisos está fechado el 27 de enero, apenas nueve días después del accidente de Adamuz (Córdoba) en el que fallecieron 46 personas por la colisión de un tren Alvia de Renfe con un Iryo. Este documento, al que ha tenido acceso The Objective, está firmado por el Sindicato de Circulación Ferroviario«.
«El texto hace referencia al «riesgo añadido de poder cometer algún error humano debido a la fatiga mental» por la «saturación de cargas de trabajo, la presión diaria y el estrés en los CRC, no ya solo en la programación rutinaria de los trabajos, sino también en el aumento exponencial en el número de telefonemas de limitación de velocidad». Algo que se ve agravado, según el documento, por la «falta de personal de refuerzo, que hace que el Responsable de Circulación no se pueda levantar de su puesto durante toda la jornada, no teniendo tiempo de descanso durante la misma».
«No fue el único aviso en el que se alertaba del peligro de cometer errores. El sindicato Alferro avisó de ello hasta en tres ocasiones más: el 25 de febrero, el 19 de abril y el 15 de junio. Lo hizo a través de cartas enviadas a la AESF. Esos documentos están también en posesión de este periodista».
Para leer el texto completo, puede hacer clic en este enlace de The Objective.