Diario

Mi vida con el CLAP: Migajitas de atún

El atún enlatado dejó de ser la comida del socorro, del pobre y del apurado. Se convirtió en un lujo en la calle, y en un privilegio breve para quienes lo recibían directamente en las cajas del Clap, nunca las bolsas. Ahora no lo es de nadie, porque lo que llega es poco más que una masa aceitosa que no solo no provoca comer sino que dudo pueda alimentar a nadie. Clímax presenta una serie dedicada a la cotidianidad impuesta a través de la entrega de comida de los CLAP

Mi vida con el CLAP: Gente de los CLAP, ¡a marchar!

El 5 de julio el chavismo mostrará al “pueblo en la calle” nuevamente. Lo hará luego de convocar por todas las plataformas que dispone. Una de ellas es la estructura de vecinos de los CLAP, según orden girada a los voceros encargados de repartir la comida. Y nadie quiere pasar hambre. Clímax presenta una serie dedicada a la cotidianidad impuesta a través de la entrega de comida de los CLAP

Mi vida con el CLAP: La incertidumbre viene en combo

Control y dominación a la orden del día. El Gobierno no se limita a las cajas y las bolsas. En los CLAP son ambiciosos, quieren más y más poder. Ahora entregan combos, juguetes, hasta organizan la llegada de las bombonas de gas. En este caso, a caballo (casi) regalado sí se le miran los colmillos y más si son rojos rojitos. Clímax presenta una serie dedicada a la cotidianidad impuesta a través de la entrega de comida de los CLAP 

Mi vida con el CLAP: El trueque del “bolívar dulce”

Entre uno de sus grandes sueños, el difunto expresidente Hugo Chávez quería que el trueque fuese una realidad. Que en vez de utilizar el bolívar para adquirir productos, los ciudadanos usaran el intercambio. "Debemos impulsar el trueque, un mercado que pueda ser reactivo a través del trueque y no la moneda", dijo en una cadena nacional en 2008. Once años después, su anhelo se hizo realidad, lamentablemente. Clímax presenta una serie dedicada a la cotidianidad impuesta a través de la entrega de comida de los CLAP 

Mi vida con el CLAP: El trueque del “bolívar dulce”

Entre uno de sus grandes sueños, el difunto expresidente Hugo Chávez quería que el trueque fuese una realidad. Que en vez de utilizar el bolívar para adquirir productos, los ciudadanos usaran el intercambio. “Debemos impulsar el trueque, un mercado que pueda ser reactivo a través del trueque y no la moneda”, dijo en una cadena nacional en 2008. Once años después, su anhelo se hizo realidad, lamentablemente. Clímax presenta una serie dedicada a la cotidianidad impuesta a través de la entrega de comida de los CLAP 

Mi vida con el CLAP: Ven a buscar tu bolsa y firma contra Trump

Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahona; y para alcanzar el número de firmas necesarias contra el presidente estadounidense Donald Trump, no basta con quienes se acerquen a una plaza voluntariamente. Ofrecer firmar la lista durante la entrega de los CLAP ha sido la nueva estrategia que el gobierno de Nicolás Maduro encontró para aplicar el nuevo "yankee go home". Clímax presenta una serie dedicada a la cotidianidad impuesta a través de la entrega de comida de los CLAP

Mi vida con el CLAP: ¿Cajas o bolsas?

Ha cambiado la calidad de los productos incluidos en cada uno de los formatos de entrega de alimentos importados y subsidiados por el gobierno. El formato causa envidias, y no es gratuito. Dos nuevas clases sociales se asoman, definidas por el tipo de comida que reciben desde el Estado. Clímax presenta una serie dedicada a la cotidianidad impuesta a través de la entrega de comida de los CLAP

Mi vida con el CLAP: Comida vencida y con animales

Los paquetes de arroz, harina y otras variedades incluidos en las bolsas CLAP no tienen fecha de vencimiento. Se va haciendo costumbre encontrar animales, gusanos, bichitos dentro de ellos. No sabemos si es casualidad o no, pero cocinar ahora pasa por mirar con lupa cada ingrediente. Clímax presenta una serie dedicada a la cotidianidad impuesta a través de la entrega de comida de los CLAP

Mi vida con el CLAP: La ruleta rusa de los productos

Comer subsidiado se ha convertido en un asunto de azar. Así como con la ruleta rusa, con las bolsas CLAP nunca sabes con qué te encontrarás. Algunos son afortunados y consiguen los productos prometidos, pero no todos corren con la misma suerte. Clímax presenta una serie dedicada a la cotidianidad impuesta a través de la entrega de comida de los CLAP ¿Y las caraotas? ¿Y la lata de atún? ¿Y la leche en polvo? Nada de eso llegó en la bolsa CLAP del mes pasado. Traía lo de siempre, lo común: harina, arroz, pasta. ¿Pero lo demás qué? ¿A quién le pregunta uno? No hay a quién reclamarle o pedirle una explicación. En cualquier país normal, uno se quejaría, ¿no? Con la gente del CLAP esa regla no existe.

Mi vida con el CLAP: En búsqueda del efectivo

Pagar comida subsidiada con un efectivo que brilla por su ausencia. Hacer transferencias bancarias y esperar semanas para llevarse el pan a la boca. Sin importar la manera, siempre hay una "pieza" que te juega en contra cuando del CLAP se trata. Clímax presenta una serie dedicada a la cotidianidad impuesta a través de la entrega de comida de los CLAP