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Netanyahu adelanta elecciones en Israel

Netanyahu dijo en un comunicado que no tolerará oposición a su gobierno porque así "no puede dirigir el país". Asimismo, les reprochó a los ministros de Lapid y Livni sus críticas. 

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Fotografía de AP

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu destituyó el martes 2 de diciembre a dos ministros centristas que habían criticado su política y convocó elecciones anticipadas, para intentar lograr un nuevo gobierno más conservador.

El parlamento empezará el miércoles 3 de diciembre a examinar la ley de disolución, que podría ser votada ese mismo día o el próximo lunes 8 de diciembre, según la radio pública.

Las elecciones podrían celebrarse en marzo o abril de 2015.

Netanyahu precipitó la crisis con la destitución del ministro de Finanzas, Yair Lapid y de la ministra de Justicia, Tzipi Livni. El primer ministro israelí criticó el descontento de los funcinarios:

«En las últimas semanas, Lapid y Livni han atacado duramente al gobierno que dirijo. (…) No toleraré ninguna oposición en mi gobierno. (…) En el estado actual de las cosas, no puedo dirigir al país».

De lograr una mayoría relativa, Netanyahu podría formar un gobierno más conservador mediante una alianza con los partidos nacionalistas y religiosos. Con esta disolución el gobierno se ve obligado a cesar su mandato tres años antes del fin de la legislatura.

Una coalición gubernamental más conservadora alejaría aún más la posibilidad de reanudar las negociaciones de paz palestino-israelíes, en punto muerto desde 2000.

Netanyahu ha sido primer ministro en tres ocasiones, y parte como favorito en estos momentos en caso de elecciones.

«Los partidos de derecha tienen la mayoría según los sondeos, lo que significa que hay grandes posibilidades de que Netanyahu conserve su puesto» estima el politólogo Abraham Diskin.

El principal punto de discordia del gobierno Netanyahu ha sido su controvertido proyecto de ley para reforzar el carácter «judío» del Estado, que viene creando tensiones en el país desde hace semanas.

«Guerra de jefes»

Una vez que se vota la disolución, la composición del gobierno no puede ser modificada. Con la destitución de los dos ministros moderados, Netanyahu tiene en sus manos un gabinete más manejable, que le permitirá conducir los temas pendientes hasta los comicios.

Según los medios de comunicación, la «guerra de jefes» era entre Netanyahu y Lapid, quien dirige el Yesh Atid, una formación de centro derecha con el mayor número de diputados (19) desde que el Likud conservador (18 escaños) se separó de Israel Beiteinu (13 diputados), la formación ultranacionalista del jefe de la diplomacia, Avigdor Lieberman.

El Yesh Atid tiene otros cuatro ministros en el gabinete de Netanyahu, que se disponían a dimitir, informó un portavoz.

El lunes 1 de diciembre Netanayhu presentó a Lapid cinco exigencias para salvar el gobierno, entre las cuales la retirada de su proyecto de supresión del IVA en las compras inmobiliarias, el fin de las críticas sobre la colonización israelí en Jerusalén este anexionado, que suscita críticas en el extranjero, y el apoyo al proyecto de ley sobre el Estado «judío».

Lapid rechazó el ultimátum y acusó a Netanyahu de «irresponsabilidad» al provocar unas elecciones «superfluas».

Livni por su parte declaró que esta disolución permitirá a los electores escoger entre su «sionismo» y el «extremismo» del primer ministro.

Al partido político de Netanyahu, Likud, las encuestas le adjudican por el momento 23 escaños. Una caída respecto a julio, en plena guerra de Gaza, cuando los sondeos preveían hasta 31 escaños.

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