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Juan Lara es el primer bombero muerto por coronavirus en Caracas

El primer teniente Juan Lara es la primera víctima entre el Cuerpo de Bomberos por el coronavirus en Venezuela. Aunque su nombre fue censurado en los reportes oficiales hasta la fecha, sus compañeros de trabajo denunciaron a El Estímulo que el funcionario murió el lunes 6 de julio en el hospital Victorino Santaella, mientras sus familiares rogaban ayuda de caridad para atenderlo.

Juan Lara es el primer bombero muerto por coronavirus en Caracas

Como Juan Lara fue identificado el primer funcionario del Cuerpo de Bomberos que fallece en Venezuela por covid-19, la enfermedad respiratoria grave causada por el nuevo coronavirus, revelaron este martes fuentes vinculadas al caso. Hasta el último momento sus familiares pidieron ayuda de caridad para atenderlo en un hospital público del quebrado Estado venezolano. Los deudos ni siquiera tenían para pagar los funerales.

Lara estuvo recluido por dos semanas en el hospital Victorino Santaella, en Los Teques, capital del estado Miranda. Sus familiares pidieron ayuda económica para poder costear los exámenes de laboratorio y tratamientos médicos. El lunes en la mañana murió.

Autoridades del gobierno no dieron cuenta de este fallecimiento en el resumen diario del lunes. Cada tarde o noche, la más alta jerarquía del chavismo en el poder reporta el curso de la pandemia local del coronavirus y aprovecha para atacar a sus enemigos políticos.

Este caso además ilustra la precaria situación de personal y equipos en el Cuerpo de Bomberos, en un país cuyo sistema de salud colapsó mucho antes de que llegara la pandemia del coronavirus.

Desde que era un niño, Juan Lara, tenía un sueño convertirse en bombero. Quería pertenecer a esa liga de justicieros, los “Héroes de Azul”. A los 20 años cumplió su deseo, después de aprobar  todos los exámenes de rigor fue admitido en el Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital. Allí se especializó en la atención de primeros auxilios y prestó sus servicios por 21 años, de forma ininterrumpida. Logró la distinción de Primer Teniente del Cuerpo de Bomberos y paramédico especialista.

Otros 68 muertos

Este lunes 6 de junio el nombre de Juan Lara, de 41 años de edad resaltó en las redes sociales, al convertirse en el primer bombero que fallece en Venezuela a causa de la covid-19.

Durante su informe diario sobre la situación de la pandemia en el país, ese mismo lunes la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, informó de 242 nuevos casos de personas infectadas y la muerte de tres pacientes.

“El primer fallecido se trata de una femenina de 68 años de edad, residente del municipio Caroní del estado Bolívar, con enfermedades preexistentes. El segundo deceso se trata de un masculino de 37 años de edad, funcionario de un cuerpo de seguridad del estado Bolívar. La tercera víctima fatal por el brote se trata de un masculino, 56 años de la parroquia Sucre del Distrito Capital», con enfermedades preexistentes», dijo la funcionaria.

«Con estas cifras Venezuela arriba a 68 compatriotas que lamentablemente han perdido la batalla contra el coronavirus”, agregó.

Pero nada dijo de Juan Lara, primer bombero fallecido por esta terrible enfermedad. Hasta la familia de este héroe no llegaron las condolencias gubernamentales, tampoco las palabras de aliento por la pérdida de tan valioso venezolano.

Teniente Juan Lara (Foto: cortesía, redes sociales)

Un gran sueño, con un resultado triste

Los compañeros de labor de este servidor público contaron a El Estímulo algunas vivencias de Juan Lara. También denunciaron una vez las pésimas condiciones en las que se encuentra la sede central y estaciones de servicio del Cuerpo de Bomberos. Pidieron mantener sus nombres es resguardo, para evitar represalias el gobierno.

Durante su permanencia en el Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital, Lara se especializó en el área de primeros auxilios, materia que le apasionaba y gracias a su experiencia logró salvar muchas vidas.

También prestaba sus servicios como paramédico en sistema de Salud Chacao, uno de los municipios de la Gran Caracas.

Sus compañeros lo recuerdan como un hombre comprometido con su profesión, presto a ayudar en la formación de la generación de relevo.

Todos concuerdan que el nacimiento de su hijo, que actualmente tiene un año de edad, fue uno de los momentos más felices del funcionario fallecido.

Más allá de una cifra

Señalan sus compañeros que por años se dedicó al entrenamiento y capacitación, no solo a los nuevos integrantes del este organismo. También dictaba estos cursos a los líderes comunitarios, para que tuvieran algunas herramientas necesarias para atender una persona en caso de emergencia, hasta la llegada de los paramédicos.

“Muchos de nosotros no sabíamos que Lara se encontraba hospitalizado a causa de covid-19. Nos enteramos de sus estados en los grupos de Whatsapp, cuando comenzaron a circular solicitudes de ayuda económica por parte de sus familiares. Pedían para poder sufragar los gastos de medicamentos, exámenes de laboratorios y estudios de imágenes. Estos gastos no podían realizarse en el centro de salud en el cual estaba recluido”, dijo uno de sus compañeros.

Señalaron que durante las últimas semanas Lara estaba prestando su servicio en un punto de comando que había sido instalado en el hospital general Dr. José Ignacio Baldó, popularmente conocido como El Algodonal, en la parroquia Antímano de Caracas. Este es un centro de salud calificado como «centinela», para tratar a los pacientes contagiados por covid-19.

“No tenemos pruebas para señalar que nuestro compañero resultó infectado en estas instalaciones, pero tampoco podemos negarlo. Supimos que cuando comenzó a presentar los síntomas su propio hermano, también funcionario de los bomberos, teniente Jorge Lara, lo traslada hasta las instalaciones de Salud Chacao. Allí le realizan las pruebas que dieron positivo a covid-19 e inmediatamente lo remiten al hospital Victorino Santaella, en donde permaneció recluido hasta el momento de su muerte”, dijo otro de sus compañeros.

Indicaron los informantes, que los familiares no solo estuvieron solicitando dinero para los gastos médicos, sino que además después del fallecimiento requerían de $ 272, para los gatos fúnebres y de cremación.

“En el Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital teníamos el derecho de conocer las condiciones de nuestro compañero. Primero para colocarnos a la disposición de sus familiares para cualquier ayuda y además para realizar todos los protocolos sanitarios en los lugares que había visitado Juan Lara. Se debieron realizar los respectivos despistajes de otros posibles contagios”, explicó una de las fuentes.

Trabajadores en la primera línea de combate

Entre los compañeros del fallecido primer teniente Lara la queja es generalizada. No cuentan con los equipos de bioseguridad para combatir covid-19, y se encuentran expuestos al momento de atender y trasladar a un paciente.

Señalan que al inicio de la pandemia en el país, cada uno de los funcionarios recibió dos tapabocas, y eso fue todo. Los demás equipos como el gel antibacterial, los guantes, las macaras faciales y las bragas de seguridad debían ser costeados por los propios bomberos, con sus recursos.

“Actualmente el servicio médico del Cuerpo de Bomberos no funciona. En el servicio de ambulancias, todas las unidades están paralizadas por falta de repuestos, así como muchos de los carros que se requieren para apagar los incendios. Para poder continuar prestando los servicios a la colectividad, habilitamos otros vehículos para suplir la falta de ambulancias, para trasladar a personas enfermas, de las cuales son sabemos si pueden estar contagiadas. Recordemos que muchos pacientes con covid-19, son asintomáticos. Nosotros deberíamos contar con todas las barreras de protección, pero no las han entregado”, dijo otro de los funcionarios.

Otro posible caso

La noche de este lunes, el mismo día en el cual fallecido Juan Lara, otro funcionario de este Cuerpo de Bomberos, el teniente Yorman Díaz, se encontraba en las afueras del Hospital Pérez Carreño, solicitando ser atendido por presentar síntomas de la enfermedad covid-19. Pero en el centro de salud no le prestaron la debida atención.

Angustiado por la situación, “pidiendo perdón por la molestia y el abuso”, a través de una nota de voz, solicitaba el apoyo de sus compañeros en sus grupos de Whatsapp:

“En estos momentos me acaban de correr del Pérez Carreño, prácticamente me sacaron, le valió mi…., que yo fuera bombero, tengo dificultad respiratoria leve, necesito tratamiento con antibióticos, y oxigenoterapia. Me hicieron la prueba del hisopo, pero los resultados me las dan en tres días, no me hicieron la prueba rápida. Disculpen el abuso pero necesito el apoyo por la comandancia, estoy aquí parado, sin ningún tipo de recursos”, señalaba la nota que circulo entre sus compañeros.

Se pudo conocer más tarde, este funcionario ya se encuentra recluido en la Clínica Popular de Catia y allí recibe toda la atención necesaria. Díaz presta sus servicios en la estación de Bomberos ubicada en la parroquia Macarao.

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El programador informático fue relatando lo sucedido a través de redes sociales desde el momento en el que se produjo el altercado. «Mi mascarilla del coronavirus es el problema. Insisto en que es la más segura y estoy negándome a llevar ninguna otra cosa por el bien de mi salud», pues las mascarillas sanitarias «paran las bacterias», pero «no los virus».

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