Migrante, mujer y pobre: la realidad de muchas venezolanas en Colombia
La migración venezolana continuará. A pesar de las barreras, los especialistas consideran que los migrantes venezolanos seguirán llegando a los países de la región por la falta de cambios políticos y económicos en el país
Nazareth, Daniela y Diana, son tres mujeres venezolanas, jóvenes y madres solteras que llegaron a Cúcuta (Colombia) con la ilusión de forjar un mejor futuro para ellas y sus familiares. Al relatar sus experiencias como madres solteras y migrantes forzadas por la necesidad, también advirtieron sobre los peligros y dificultades a las que se enfrentan cuando se cruza la línea fronteriza en busca de una mejor vida.
“El maltrato, los golpes y las agresiones no solo me han causado dolor físico, sino también mental. Esto me ha generado depresión y ansiedad. Trato de cambiar mis pensamientos con frecuencia porque es una carga pesada para salir adelante. Siento impotencia, como si estuviera drogada”, relata Daniela de 32 años, mamá de un niño de 4 años. Confiesa que ha tenido que enfrentar situaciones complicadas en Colombia para poder paliar sus necesidades básicas.
Por su parte, Nazareth, que tiene casi siete años en Cúcuta, recomienda a sus connacionales que “si tienes habilidades y quieres un emprendimiento para vender tortas, hacer donas o arepas, es mejor hacerlo en tu país. Venir aquí no garantiza nada, ya que tendrás que cubrir el alquiler, los servicios y otros gastos, lo que puede ser muy difícil”. La venezolana que migró en 2018, confesó a El Estímulo que tuvo que hacer lo impensable para poder sobrevivir y llevar alimentos a casa: prostituirse.
“La gente dice que la situación puede estar bien aquí, pero nadie te habla directamente de la prostitución como una opción. En ese momento, yo tenía un niño pequeño y llegué aquí cuando él tenía un año y tres meses. Busqué muchas opciones de trabajo y llegué a prostituirme para poder comprar el alimento del bebé. Al principio, los dos primeros días, sí se ganó dinero, pero después fue horrible. No se lo recomiendo a nadie. No me gusta tocar este tema porque fue muy doloroso, pero ahora les digo a todas que no busquen esa solución. Es realmente horrible”.
El más grande deseo de Nazareth es poder regresar a Barquisimeto, vivir una vida tranquila cerca de su familia, pero considera que la situación del país no le garantiza una vida más próspera que la que está viviendo en Colombia. Actualmente, se dedica a cuidar a los hijos de otras mujeres, en su mayoría venezolanas que trabajan en Cúcuta. Dice que su regreso a Venezuela, depende del cambio de sistema de gobierno actual.
“Yo voy a viajar a Venezuela cuando todo esto pasé y me quedaré allá, con el favor de Dios”.
Diana tiene 32 años y una niña de 10 años. Llegó a la ciudad fronteriza colombiana hace seis años, buscando lo mismo que todos los migrantes: un trabajo honesto que le proporciona estabilidad y una vida tranquila, además de poder ayudar a la familia que se quedó en Yaracuy. Pero la realidad que encontró fue otra y en poco tiempo esta joven mujer se vio envuelta en situaciones inimaginables que hoy, después de afrontarlas, advierte a sus pares “para que nadie pase lo mismo que yo”.
Diana relató que al poco tiempo de haber llegado tuvo que enfrentar “mucha violencia”. A pesar de tener un estatuto de protección y los documentos migratorios al día a veces les piden que paguen por servicios médicos, lo cual ella considera que es injusto. “Somos muy vulnerables y enfrentamos discriminación a diario solo por ser venezolanas. Muchas personas nos catalogan de manera despectiva, incluso sin ejercer la prostitución nos etiquetan como tal”.
La venezolana asegura que muchas mujeres salen del país por la situación, “porque no tienen otra opción». Les preocupa qué pasará con sus hijos si son detenidos. Llegan aquí vulneradas desde Venezuela y terminan siendo doblemente vulneradas.
Migrante, mujer y pobre: una brecha difícil de resolver
Para María Gabriela Trompetero, investigadora en migración forzada, máster en estudios interamericanos y profesora en la Universidad de Bielefeld, Alemania, las mujeres venezolanas migrantes enfrentan una vulnerabilidad adicional por la condición de género y nacionalidad. Además, asegura que las personas de clase baja son más rechazadas, lo cual no es exclusivo de este país (Colombia) sino que se presenta como un fenómeno mundial. Esto afianza los estereotipos y la hipersexualización de la mujer venezolana.
“Los migrantes altamente calificados son recibidos de manera diferente tanto por el Estado como por la sociedad, con más facilidades y opciones de regularización. En cambio, quienes migran en situaciones de vulnerabilidad enfrentan más dificultades y rechazo”.
Migrantes venezolanos en Colombia, llegan por el puente internacional Simon Bolivar.
Foto: Esteban Vega la-Rotta.
La investigadora considera que es un tema de clases el rechazo que se ha visto en la región con respecto a la migración venezolana. “Como migrante venezolana, he experimentado rechazo en ciertos espacios cuando menciono mi nacionalidad. Sin embargo, cuando explico que estudio en una universidad alemana y estoy haciendo un doctorado, la percepción cambia notablemente. Esto demuestra que el rechazo está orientado hacia la intersección de ser migrante y pobre”.
En Colombia, los migrantes venezolanos compiten con la población local en niveles socioeconómicos bajos, lo que agrava la situación en un país que ya es difícil para los propios colombianos.
A pesar de esto, la especialista en migración destaca lo positivo de las relaciones transnacionales: “Existe una historia y una hermandad entre Colombia y Venezuela. Muchos colombianos reconocen que Venezuela acogió a los colombianos en el pasado, lo que influye en la percepción actual. Además, las culturas de ambos países son más similares en comparación con otros países como Chile. Sin embargo, con el tiempo, ha habido un desgaste en esta solidaridad”.
Una investigadora del Migration Policy Institute realizó un estudio sobre la xenofobia y encontró que, generalmente, los países responden con solidaridad al principio, pero esta se va agotando a medida que continúa la llegada de migrantes, explicó Trompetero.
Lo que se avizora
En los primeros días del 2025, en los puntos migratorios del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), ubicado en los puentes internacionales que unen a Táchira con el departamento colombiano Norte de Santander, especialmente en la población de San Antonio del Táchira, se ha mostrado una importante presencia de ciudadanos, formando colas moderadas, sobre todo el primer fin de semana de enero.
Esta dinámica, aunque parece normal, pues muchos venezolanos usualmente regresan a los países de acogida luego de pasar las fiestas de fin de año con familiares y amigos, podría obedecer a la intención expresa de algunos de emigrar.
María Gabriela Trompetero, explicó que así cómo la salida de venezolanos ha marcado significativamente el año que terminó, se prevé que en 2025 “la persecución política y el hambre sigan siendo los principales detonantes para la salida”.
Diversos investigadores anticiparon un notable incremento en la migración, especialmente en los primeros meses posteriores al 28 de julio. En países como Brasil y Colombia, las solicitudes de refugio aumentaron significativamente entre los meses de agosto y septiembre. Aunque muchas personas huían de la persecución política, la mayoría de los migrantes venezolanos escapaban de una emergencia humanitaria compleja en busca de una vida digna.
De acuerdo a la investigadora, después del 28 de julio, se observó un aumento en las solicitudes de asilo debido a la persecución política, esto lo confirman las cifras de la Cancillería colombiana, entre el 28 de julio y el 19 de septiembre se registraron1,693 solicitudes de refugio. En Brasil, agosto fue el mes con mássolicitudes de refugio, con 1,933 personas.
A través de la Selva del Darién, el paso de migrantes venezolanos también se incrementó entre septiembre y octubre, con19,800 personas cruzando en septiembre. Venezuela sigue siendo el país de origen con el mayor número de migrantes, representando casi el 69% del total, un aumento respecto al 64-65% del año pasado, precisó Trompetero.
Cada día de agosto, entre 2.000 y 3.000 personas han cruzado la selva del Darién, que une a Colombia con Panamá.
En la frontera sur de Estados Unidos, también se vio un aumento del paso de venezolanos durante el mes de octubre,con 16,434 personas venezolanas cruzando, tal como lo registró Adam Isacson, director del programa de Supervisión de Defensa de WOLA, que monitorea la cooperación de Estados Unidos con las fuerzas de seguridad de América Latina, agregó.
“Si hay un cambio el 10 de enero, es probable que aumenten los flujos migratorios. Muchas personas en Venezuela están esperando la juramentación de Edmundo González y, de no darse el cambio político, tomarán la decisión de emigrar. La tendencia de la migración venezolana seguirá en aumento después del 10 de enero y durante el primer trimestre”.
Pero a pesar de las adversidades, el pueblo venezolano mantiene la esperanza de un cambio, lo que ha jugado un rol importante tanto en la diáspora como dentro de Venezuela, dijo la investigadora.
¿Cómo se prepara la región?
Colombia, es el país con la mayor cifra de migrantes venezolanos, 2.8 millones, según registros de Migración Colombia, lamentablemente, el gobierno actual de Colombia ha mostrado un retroceso considerable en el tema migratorio o de ofrecer un estatus legal a los migrantes venezolanos, señaló María Gabriela Trompetero.
Aunque se continuó con el Estatuto Temporal de Protección para Migrantes de Venezuela, que ofrecía 10 años de acceso a servicios básicos en educación, salud y mercado laboral formal, no se ha extendido más allá de lo que dejó la administración anterior. En cambio, se están retomando mecanismos antiguos como el Permiso Especial de Permanencia (PEP) y el PEP Tutor, habilitado solo para los padres o representantes de menores de edad venezolanos protegidos por el estatuto, cuya protección continúa hasta 2031. Los niños, niñas y adolescentes que obtuvieron este permiso hasta diciembre de 2023 pueden ahora ser parte de este nuevo mecanismo, pero esto deja fuera a quienes llegaron luego de esta fecha.
Por otra parte, se ha aprobado, laVisa de Visitante Especial, que sólo aplicará para quienes hayan entrado a territorio colombiano antes del 4 de diciembre, cuando se aprobó el decreto. Esto plantea la pregunta de ¿qué pasará con las personas que lleguen después?, especialmente considerando que se espera un aumento en los flujos migratorios hacia Colombia después de enero. Estas personas no tendrán más opción que aplicar al régimen de refugio, que también está en proceso de observación, detalló la especialista en migración.
La Visa de Visitante Especialtendrá un costo significativo y exigirá pasaporte vigente, además de una explicación sobre el trabajo del solicitante. Esto otorga discrecionalidad al funcionario encargado de la decisión, lo que puede generar problemas si no se convence con los argumentos presentados. Este retroceso no solo reduce el tiempo de permanencia de 10 a 2 años, sino que también implica un costo, a diferencia del estatuto anterior.
“Aunque no es un retroceso del 100%, ya que no se ha cancelado el estatuto ni se han tomado medidas de cierre total, comparado con lo que existía, sí se observa un retroceso en Colombia”, destacó María Gabriela Trompetero.
El sistema de refugio es bastante retrógrado, con personas esperando hasta 3 años para obtener una respuesta, durante los cuales no pueden trabajar, aunque actualmente, esto está cambiando, y se evalúa una propuesta para el nuevo mecanismo que permita a los solicitantes de refugio trabajar, ya que esta limitante representa una de las grandes desventajas, precisó.
Considera que el retroceso que se ha presentado en Colombia en cuanto al estatus migratorio de los venezolanos, afecta principalmente a mujeres, niñas y adolescentes que llegan a Colombia en busca de protección. Aunque los hombres también se ven afectados, el primer grupo es el que más sufre debido a las condiciones en las que se mueven hacia la frontera, impulsadas por el hambre. “Aunque no están tan involucradas en el tema político, son conscientes de que esta situación ha sido generada por factores políticos”.
“Por razones políticas, el gobierno colombiano decidió no continuar con el estatuto, especialmente durante el proceso de restablecimiento de relaciones con Venezuela. En la justificación de la visa especial, no se mencionan las causas de la migración venezolana, solo se destaca que hay muchos irregulares en Colombia que necesitan acceder al mercado laboral”.
En cuanto a México y Brasil, aseguró Trompetero que mantendrán relaciones con Nicolás Maduro. “El gobierno de México, usará esta relación para deportar a migrantes desde México. La postura del recién electo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump también será crucial, ya que podría negociar con Maduro para deportar a los migrantes o mantener una postura de presión máxima, prevé la especialista en migración venezolana”.
En definitiva, a pesar de las barreras, los venezolanos seguirán emigrando por la falta de cambios y las condiciones adversas en el país. El grupo que escapa por persecución política ha aumentado, como se vio en las solicitudes de asilo en Brasil y Colombia en agosto de 2024 y las perspectivas de una mejora económica en Venezuela son bajas, dijo Trompetero, a pesar de que la CEPAL afirma que Venezuela fue el país que más creció en la región.
*** Los nombres de las migrantes venezolanas que salen en este reportaje han sido cambiados para mantener su anonimato.
"Estoy en tierra venezolana para seguir implementando el plan de tres fases del presidente Donald Trump y del secretario de Estado Marco Rubio, y ofrecer resultados para la gente de nuestros países"
El objetivo es trazar operaciones conjuntas de inteligencia y mejorar la seguridad policial y militar en esa zona fronteriza entre el colombiano Norte de Santander y el venezolano estado Táchira. Según Petro, si esto no se hace, la población de la zona podría resultar perjudicada
En su informe anual, aseguran que en 2025 el gobierno de Maduro continuó usando el aparato estatal y "grupos de civiles armados para reprimir, silenciar y castigar" a opositores, periodistas y activistas de Derechos Humanos y siguieron las detenciones arbitrarias por motivos políticos