Al menos 18 cubanos fueron detenidos por las autoridades en el sur de Florida durante citas migratorias y entre esa numerosa población caribeña comienza a gestarse una oleada de temor e indignación. No se esperaban, por supuesto, que las medidas anunciadas y puestas en práctica por Donald Trump contra los migrantes les alcanzaran de esta manera. Después de todo, quienes escapan de la dictadura comunista de la isla desde hace muchos años reciben tratamiento especial en Estados Unidos.
El estimado de los 18 detenidos y algunas denuncias están recogidas en un reportaje publicado por el Miami Herald el viernes 21 de marzo. «Entre los cubanos recientemente detenidos se encuentra Beatriz Monteagudo, de 25 años, según informó su amigo Johan Ariel al Miami Herald», se lee en la nota: «Ambos se enviaban mensajes de texto a diario. Pero el último mensaje que recibió de Monteagudo fue el 10 de marzo. La cubana, que obtuvo un formulario I-220A tras ingresar a Estados Unidos en enero de 2024, se dirigía a su cita de registro obligatoria en Miramar».
El formulario I-220A es justamente lo que está en el centro de esta situación. Ese es el beneficio que han estado recibiendo los cubanos que entran por la frontera con México y se trata de un permiso temporal de permanencia en el país. Pero es diferente a un permiso humanitario en un aspecto fundamental: el formulario I-220A no puede ser utilizado para solicitar la residencia permanente al amparo de la Ley de Ajuste Cubano que permite a los cubanos obtener la residencia permanente un año y un día después de su entrada a EEUU, mientras que el permiso humanitario sí.
Los abogados entrevistados por el Herald no encuentran lógica alguna al hecho de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) haya estado entregando este formulario en lugar del permiso humanitario y -todavía más- de que aparentemente existan tantos casos de migrantes cubanos que no hicieron lo que debían hacer una vez que estuvieron instalados: solicitar un asilo o buscar alguna vía para obtener la ansiada green card.
Así lo describe el diario en otro texto: «Abogados e inmigrantes cubanos que entraron por la frontera han declarado al Herald que no parece haber lógica alguna que justifique que las autoridades fronterizas otorgaran a algunas personas el formulario I-220A mientras que a otras se les concedieran permisos humanitarios. En algunos casos, personas de la misma familia o grupo que cruzaron la frontera juntas obtuvieron documentos diferentes, lo que significa que quienes obtuvieron el permiso tienen mucha más facilidad para permanecer en Estados Unidos. Se han dado casos en los que una mujer recibió un tipo de documentación mientras que su esposo recibió otra».
«Mientras no tuvieran antecedentes penales, los cubanos con I-220A no eran detenidos. Esto parece haber cambiado bajo la administración Trump. ‘Siempre fueron vulnerables. Simplemente alguien decidió tomar medidas’, dijo Mark Prada, abogado de inmigración de Miami. ‘Todo se basa en la discreción y las decisiones prioritarias. Y ahora mismo, la prioridad es deportar a toda persona’.
Johan Ariel, preocupado, buscó y finalmente encontró el nombre de Beatriz Monteagudo en el servicio de localización de detenidos del ICE. Y posteriormente recibió una llamada de ella: «Cuando llamó a Ariel desde el centro de detención, le contó que estaba con otras 18 personas que también habían sido detenidas tras presentarse a sus citas de rutina. Monteagudo le contó que no le habían dicho por qué estaban allí, salvo que los oficiales mencionaron que las leyes habían cambiado».
Hoy Beatriz está en un centro de detención en San Diego, California. Y su futuro es preocupante. Para un cubano, regresar a la fuerza a su país no es lo mismo que, por ejemplo, para un venezolano. A los cubanos deportados no los recibe un ministro sonriendo a las cámaras. Los cubanos que escapan del país son considerados como desertores por la dictadura. Y eso implica que pierden sus derechos como ciudadanos e incluso se les impide la entrada a la isla.
En el caso particular de la historia de Beatriz, ella podría ir a prisión si la devuelven porque, según contó su amiga Ariel, está fichada por participar en protestas contra el gobierno ocurridas en julio de 2021.
De acuerdo a la nota del Miami Herald, hay al menos 42 mil ciudadanos cubanos en EEUU con órdenes de expulsión como consecuencia de que Cuba no acepta los vuelos estadounidenses cargados con deportados.
«Varios países latinoamericanos han acordado aceptar deportados estadounidenses de otros países, y expertos advierten que los cubanos también podrían ser enviados a Guatemala, Honduras, Costa Rica y Panamá. En virtud de un acuerdo negociado con la administración Biden, México ya recibe de regreso a los cubanos que llegan a la frontera suroeste», dice el Herald.
«Wilfredo Allen, abogado de inmigración con sede en Miami, representa a un solicitante de asilo que se encontraba entre los cubanos recientemente detenidos. Los casos que ha conocido son en su mayoría de mujeres. Dijo que es la primera vez que ve a cubanos con formularios I-220A, casos de inmigración pendientes o solicitudes de residencia permanente, y sin antecedentes penales, que terminan bajo custodia de ICE».
Este abogado definió la situación en pocas palabras: «Están generando pánico».
«La detención de cubanos por parte del ICE en Miramar está sembrando el miedo en la comunidad inmigrante del sur de Florida, dijo Allen, abogado de inmigración de Miami con más de tres décadas de experiencia. Añadió que cree que la administración Trump está intentando ‘intimidar’ a la gente y sembrar el pánico para que regresen voluntariamente a sus países de origen».
Este entrevistado señaló algo igualmente importante: «Sin embargo, el pánico no solo afecta a los inmigrantes, dijo Allen. Los agentes de inmigración están siendo presionados por no detener a suficientes personas, y los jueces y abogados del gobierno también están siendo presionados para que rechacen los intentos de las personas de permanecer en Estados Unidos».