9E: el día en el que no iba a pasar nada y sí pasaron cosas
Por más que se hagan razonamientos y análisis, en la mente de muchos venezolanos existe una suerte de imagen cinematográfica, una resolución rápida, de la crisis autoritaria que nos envuelve. Tal expectativa es tal vez el trasfondo de una de esas respuestas habituales en este tiempo, cuando se aborda el proceso de cambio que está en marcha en Venezuela: "es que no va a pasar nada"
Este 9 de enero, pese a los pronósticos de quienes aseguraban que no iba a pasar nada (entre los cuales me incluyo), quedó en evidencia que están pasando cosas. El juego no se acaba, a pesar de que Nicolás Maduro termine siendo juramentado este 10 de enero. El tablero político en Venezuela no es inamovible, aunque es poco probable que haya una salida hollywoodense a todo lo que vivimos en el país.
Hay tres cosas que ocurrieron este 9 de enero que me han hecho ver la dinámica desde otro punto, saliéndome de la caja de esa frase repetida, que no va a pasar nada en Venezuela. No existe una bola de cristal para pronosticar qué ocurrirá finalmente con un proceso sociopolítico complejo, producto del enquistamiento del chavismo en el poder institucional y su manejo de la economía ilícita. Pero sí estamos en medio de un momento social y político que nos permite traer a colación lo señalado por el gran jugador y manager del béisbol de grandes ligas, Yogi Berra: el juego no se acaba hasta que termina.
Manifestantes atendieron al llamado de la líder opositora María Corina Machado para salir a protestar. Foto. Helena Carpio
Volvamos a lo que ocurrió este 9E como signos de un tiempo en el que están pasando cosas en nuestro país, que demandan una mirada no desde el optimismo sino desde la esperanza como sostenía el gran referente de la lucha pacífica contra el totalitarismo soviético, el checo Václav Havel. Y un primer hecho está en la gente, en el pueblo venezolano que a lo largo y ancho del país salió a manifestarse en las calles, lo cual es muy significativo tras los días de miedo que sembró la represión masiva posterior a las elecciones del 28J.
La presencia de venezolanos convocados por la líder opositora, María Corina Machado, junto a la ausencia de pueblo en torno a las tarimas que instaló el chavismo y la no realización (en términos reales) de lo que se prometía como la gran toma de Caracas, es un primer dato que nos arroja la realidad sobre este proceso que lejos de retroceder o desaparecer por la represión parece haber tomado un nuevo impulso.
La líder opositora venezolana María Corina Machado saluda durante una protesta convocada por la oposición en vísperas de la investidura presidencial, en Caracas, el 9 de enero de 2025. (Foto de Juan BARRETO / AFP)
Un segundo aspecto significativo está en torno a la propia MCM. Pese a las versiones cruzadas, pese a la desinformación y el caos que rodeó a la líder opositora cuando se retiró de la tarima desde donde intervino con un mensaje cargado de fuerza y esperanza, el balance de este suceso se resume a esto: Machado fue detenida y poco después liberada. El hecho simboliza la falta de cohesión en el alto gobierno en torno a qué hacer con esta valiente mujer.
Cuál sería el costo menor para el chavismo, políticamente hablando: ¿Encarcelar a Machado? ¿Dejarla en libertad y que ella pueda seguir enviando mensajes y apareciendo en actos públicos? El chavismo no gana con ninguna decisión y allí justamente los hechos de este 9E en torno a MCM nos revelan que algo pasa o está pasando en la cúpula que controla el poder represivo, y tal cosa no es un asunto menor.
Esa detención y posterior liberación de María Corina Machado, más allá de cómo el chavismo construya su narrativa para justificar lo que pasó,terminó por empujar una decisión en Estados Unidos que cambia el tablero internacional para Nicolás Maduro, por más que se juramente este viernes sin haber podido -hasta ahora- demostrar que ganó el 28J.
El Donald Trump que evadió referirse a la deriva autoritaria en Venezuela tanto en la campaña como en los dos meses que han transcurrido tras su elección el 5 de noviembre de 2024, finalmente habló, empujado por la errada decisión que tomó alguien en el chavismo de detener a Machado. Su consideración de Edmundo González Urrutia como presidente electo de Venezuela y su respaldo tanto a éste como a la propia Machado, exigiendo además que se mantengan con vida y con respeto a su integridad física es un mensaje de que sí pasó algo, y de envergadura en el actor político y diplomático de mayor poder global a partir del 20 de enero.
“La gran comunidad venezolana-estadounidense en los Estados Unidos apoya abrumadoramente una Venezuela libre, y yo los apoyo firmemente”. Tal frase en boca del presidente electo tendrá consecuencias en decisiones del nuevo gobierno una vez que éste asuma en apenas 10 días.
Escribo estas líneas al concluir esta jornada del 9 de enero y desconozco qué ocurrirá a lo largo del 10 de enero en Venezuela, pero ciertamente el 9E pasamos del no pasará nada a están pasando cosas. El desenlace está aún por escribirse.
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