¿Quién quiere que María Corina regrese a Venezuela?
Que sí, que ya viene, que no, que no la deja Trump, que no la deja Delcy, que lo ha intentado siete veces, que es cuestión de horas. Que venga de una vez María Corina, a ver qué pasa
Que sí, que ya viene, que no, que no la deja Trump, que no la deja Delcy, que lo ha intentado siete veces, que es cuestión de horas. Que venga de una vez María Corina, a ver qué pasa

¿Quiénes quieren que María Corina Machado llegue a Caracas y se mueva libremente por Venezuela? Para empezar, ella misma, obvio. Lo ha dicho tantas veces -ya voy, ya voy, es inminente- que no debería haber duda, aunque le haya tocado poner pausa a sus planes e intenciones porque últimamente no se alinean mucho con los ánimos caprichosos e interesados del míster de la Casa Blanca, más entusiasta del petróleo fácil que de las complejidades de la democracia en este lado del mundo.
También lo quiere su equipo -otra obviedad- que hace rato ya que se reactivó y han regresado muchos de los que tuvieron que salir forzados por las circunstancias. No solo es que quieren que llegue el día de recibirla, es que están por la labor de tener todo preparado para ese momento.
Lo mismo aspira -más obviedad- la ciudadanía que le apoya y que se manifestó en el hoy lejano 28 de julio de 2024.
A modo de especulación, podría decirse que sus adversarios quieren que se venga de una buena vez. Al menos una parte: los más bocones, sobre todo, cuyo oficio parece ser grabarse frente a un iPhone y un aro de luz para cuestionar hasta el tono de lapiz labial que utiliza María Corina. Estando aquí, calculan, la odiada figura que organizó la maquinaria que los dejó en evidencia, terminará quemándose ante los ojos de una masa que -con los incentivos adecuados- es capaz de pasar por la piedra a quien hasta apenas ayer idolatraba.
No es el caso todavía de María Corina, pero los bocones y las boconas de las redes sociales y los mangasmeadas plegados al tutelaje, reforzarán sus campañas contando con que cualquier porquería que se diga en las redes termine por depositar sus lixiviados en la realidad, cosa que tiene -hay que reconocerlo- su carga de factibilidad.
Seguramente también querran verla aquí esa especie de club del odio compuesto por señores que huelen a decadencia y misoginía y también por señoras que le profesan tirrias alimentadas quizás por desplantes y maneras de ella misma, quizás por haber desplazado de la tarima política a algunos que parecían eternos y también porque resulta evidente que para algunos de ellos -y ellas- siempre será preferible orbitar sin molestar en torno al chavismo en el poder, sea o no tutelado, a que se produzca un cambio radical que los bombee más lejos de las migajas que puedan estar recibiendo hoy por sus posiciones complacientes.
Este grupo, muy activo en redes sociales y en espacios de Globovisión, posiblemente proyecte el mismo desenlace: aquí se va a quemar porque no va a lograr acceder al poder y cualquier posibilidad de elecciones hoy luce lejana. Su único temor, que debe ser compartido con los tutelados, es que haya un cambio de seña en DC que los agarre por sorpresa.
Pero eso, para el común de los mortales es impredecible. Solo los iniciados en las artes oscuras de descifrar lo que dice Trump sin decirlo podrían orientarnos entre las tinieblas de la incertidumbre.
¿Quién más quiere que venga? Algunos congresistas o representantes estadounidenses, por ejemplo, sean o no de la tribu Maga. Alguno por ahí que de pronto cree que la presencia de María Corina en el país pudiera devenir en factor de perturbación de los planes de negocios de Trump y sus amigos. Algún otro que pudiera estar convencido de que los mimos y carantoñas con la encargada y el haber pretendido meter a Machado en el congelador terminará por perjudicar la continuidad de los republicanos en el poder.
Y aquí, quienes estamos ya un poco hartos de las especulaciones, de los mensajes manipuladores, de los “análisis” parcializados, de la propaganda oficial que sigue subestimando la inteligencia de la gente. Uno puede estar consciente de que esto cambió, aunque todavía no sea como se esperaba. Está claro que hay un plan, las tres fases y todo eso. Desmontar estructuras tan atornilladas toma tiempo. Pero, ¿y si también requiere un empujoncito extra? ¿Tendrá la presencia de María Corina la fuerza para dar ese empujón? Solo podremos saberlo cuando logre entrar a su país y haga lo que sea que tenga planeado hacer. Y ya va siendo hora de desvelar ese misterio, ¿no?