Casi siempre decidimos si le creemos a alguien antes de escucharlo. Llega precedido por lo que otros han contado de él, por lo que hizo y lo que cumplió, por cómo trató a quienes trabajaron a su lado. Eso es la reputación, un activo que se forma con años de hechos y que se pone a prueba en cada conversación nueva.
El miércoles 21 de octubre llegó a Caracas una de las reputaciones empresariales más conocidas del mundo. Sir Richard Branson, fundador de Virgin Group, abrió el Startup Venezuela Summit ante una sala llena de emprendedores, en una edición que reunió a cerca de cuarenta invitados internacionales y a veinticinco fondos de inversión. Los cupos para su charla (más de mil) se agotaron en poco tiempo, y su nombre hizo buena parte de la convocatoria.
Branson ha contado que cuando fundó Virgin Records, en 1972, sabía muy poco de mercadeo y de marca, y que decidió construir la empresa alrededor de sus valores personales. Medio siglo y cientos de compañías después, él mismo señala la fortaleza y la reputación de la marca como la razón principal de que Virgin siga creciendo.
La reputación llega primero. Esa lógica aplica también a los países. Los fondos que viajaron a Caracas vinieron a mirar empresas y también a leer al país, a entender qué se cumple, qué se sostiene y quién responde por lo que dice. La percepción que el mundo tiene de Venezuela se forma con la suma de las reputaciones de sus empresas, sus instituciones y su gente, y se construye con decisiones concretas.
Después de la charla, Branson se sentó en una sala cerrada con un grupo pequeño de periodistas de medios económicos, internacionales e independientes. Fue una conversación de mesa, con preguntas directas, el formato donde una reputación se mide de cerca. Le preguntaron si Virgin Atlantic volaría a Caracas y respondió que lo evaluarían para el próximo año, con la advertencia de que exigiría un esfuerzo económico importante. Le preguntaron por los cruceros y habló de un proyecto a varios años. Cuando le pidieron otro sector donde invertir, respondió con franqueza que todavía no lo había pensado.
Una figura de su tamaño podía llenar esa mesa de anuncios. Eligió decir lo que sabía y cuidar lo que todavía no podía asegurar. Cada promesa cumplida suma credibilidad, y esa credibilidad acumulada es la que permite prometer más la próxima vez. Para quien dirige una empresa, la disciplina es la misma en cualquier escala. Lo que se dice a un periodista, a un cliente o a un inversionista queda escrito, alguien lo contrastará más adelante y hoy también lo lee un asistente de inteligencia artificial cuando le preguntan por usted.
En esa misma mesa habló del hambre y la determinación de los emprendedores venezolanos y puso como ejemplo a Esteban Torbar, fundador del Summit. Un nombre reconocido en el mundo respondió en público por el trabajo de alguien de aquí, y eso es confianza trasladada.
Lo viví de cerca, porque desde nuestro equipo -de YM Agency- organizamos ese encuentro con la prensa. La conversación la condujo e interpretó Camila Herrera, ejecutiva de cuentas, quien me acompañó a liderar este proyecto. Era su momento. Estaba preparada y llevó la mesa con profesionalismo, seriedad, responsabilidad y calidez. En un momento Branson contó, entre risas, la historia de un intérprete que en plena negociación internacional terminó llevándola por su cuenta, y bromeó con que Camila quizás estaba haciendo lo mismo. En cierta forma lo hacía, porque esa mesa era suya.
Liderar una empresa, una agencia o un equipo incluye entender en qué momento entregar la conducción a quien está preparado para llevarla. Esa entrega también construye reputación, la de quien confía y la de quien responde. En relaciones públicas pensamos mucho en la figura de quien está en medio, porque traslada el sentido, y con él la confianza, de una parte a la otra. Esa mañana la reputación de todos en la mesa dependía de que ese traslado se hiciera bien. Y se hizo.
Branson se despidió celebrando la reina pepiada y el asado negro, y dijo que quiere volver muchas veces, la próxima con su familia. Me quedé con la certeza de que la reputación se construye durante años y se demuestra en una hora de conversación honesta.
Les dejo una pregunta para esta semana: ¿qué puede prometer hoy su organización con la certeza de cumplirlo?
Yuraima Mercado es estratega en comunicaciones y relaciones públicas, directora estratégica de YM Agency y coordinadora académica del Diplomado en Relaciones Públicas e Influencia de la UNIMET.