Párroco de La Candelaria anuncia cambio de lugar para beatificación de José Gregorio Hernández

El sacerdote Gerardino Barrachini aseguró que será en el estadio del colegio La Salle La Colina, en Caracas, el mismo 30 de abril y no en el estadio de la UCV, para minimizar los riesgos de contagio. En Argentina prefirieron postergar la beatificación del beato Mamerto Esquiú hasta que sea más seguro

Párroco de La Candelaria anuncia cambio de lugar para beatificación de José Gregorio Hernández

La beatificación del médico venezolano José Gregorio Hernández cambió de escenario. Ya no será en el estadio de béisbol de la Universidad Central de Venezuela, con capacidad para 25.000 personas, sino en el del colegio La Salle La Colina, en Caracas, con aforo para 2.000.

La información la suministró el cardenal Baltazar Porras, la confirmó el sacerdote Gerardino Barrachini, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de La Candelaria, donde están los restos del beato.

Aunque en el video anterior, el párroco Barrachini asegura que el cardenal Porras lo anunció en sus redes sociales, revisamos sus cuentas y no encontramos ninguna mención al cambio de lugar del estadio de la UCV al colegio de Maripérez.

El cambio de lugar es para, supuestamente, reducir las posibilidades de contagio de covid-19. Las autoridades de la iglesia católica aseguraron que no se llenará todo el campo de béisbol del colegio, sino que será “mucho menos”.

En Twitter también se dijo que la fecha pautada por el Vaticano, del 30 de abril, no se puede cambiar. Esto no es cierto. El ejemplo es que el acto de beatificación del argentino Mamerto Esquiú (cuya beatificación fue aprobada por el Papa Francisco el mismo día que la de José Gregorio) fue prorrogada hasta que la situación mejorara y permitiera la asistencia de los fieles.

El médico de los pobres

La causa por la beatificación de José Gregorio Hernández ha sido muy larga. La inició la iglesia católica en 1949 y apenas en junio de este año se logró que el Vaticano lo aprobara.

El médico venezolano José Gregorio Hernández Cisneros es el primer hombre venezolano en ser beatificado y además es laico.

beatificación

Foto original del doctor José Gregorio Hernández. Cortesía Venezuela al día

Venezuela ya cuenta con tres beatas, las religiosas María de San José, Candelaria de San José y Carmen Cisneros de Rendiles.

En su audiencia con el cardenal Angelo Becciu el 19 de junio de 2020, el Papa autorizó los decretos que darán a la Iglesia cuatro beatos, entre ellos José Gregorio. Son de Latinoamérica y Europa, según informó el medio oficial Vatican News.

Médico de alma buena

José Gregorio Hernández Cisneros nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, en el estado Trujillo en Los Andes venezolanos. Falleció en 1919 en Caracas tras un accidente de carro a los 54 años.

José Gregorio fue el primero de seis hermanos. Se graduó en Medicina en Caracas. Profundizó sus estudios en París, Berlín, Madrid, Nueva York. Se convirtió en profesor universitario y científico: fue uno de los primeros en introducir el microscopio en el país y fundó la cátedra de Bacteriología en la Universidad Central de Venezuela.

Una fe viva lo acompañaba siempre: para él la medicina era una misión, sobre todo para los más necesitados. A menudo compraba medicinas para sus pacientes y en lugar de pedirles dinero por la consulta, se las daba. Por eso, en Venezuela lo conocen como el «médico de los pobres».

beatificación

Foto de José Gregorio Hernández cuando era joven. Cortesía Caracas Cuéntame Caracas

Tenía una fuerte vocación religiosa. En un principio quería ser monje y se fue a Italia en 1908, donde entró en la comunidad de Certosa di Farneta, en la provincia de Lucca. Sin embargo, tuvo que volver a casa por razones de salud. Lo intentó de nuevo algunos años más tarde, comenzando los estudios teológicos en el Colegio Pío Latinoamericano en Roma, pero se enfermó nuevamente. Así comprendió que Dios lo estaba llamando a la vida laical, y se convirtió en Terciario Franciscano, de modo que, como san Francisco de Asís, reconoció el rostro de Jesús en cada enfermo.

Trató a los pacientes con valentía durante la epidemia de fiebre española. El 29 de junio de 1919, mientras iba a la farmacia a comprar medicinas para una anciana fue atropellado por un automóvil. Lo llevaron al hospital donde recibió la Unción de los Enfermos. Murió diciendo estas palabras: «¡Oh, Virgen Santa!». Se convirtió en la primera persona en Caracas en morir por un accidente automotor.