¿Hubo negociaciones para canjear a estadounidenses encarcelados en Venezuela por venezolanos presos en la cárcel de máxima seguridad de El Salvador? Es lo que publicó el martes 8 de julio el diario The New York Times en una historia de enredos basada en fuentes reservadas y que terminó por dejar a unos y otros donde están, pero que también podría evidenciar un nivel de desorden en el proceder del equipo más cercano a Donald Trump en un asunto tan delicado.
De acuerdo a las fuentes del NYT, el secretario de Estado Marco Rubio lideraba una proceso de negociación con el gobierno de Nicolás Maduro para liberar a ciudadanos estadounidenses (11 personas, según la versión) y a presos políticos (80 personas), a cambio de recibir en Caracas a 250 migrantes venezolanos deportados por Estados Unidos a la famosa prisión salvadoreña.
Pero en paralelo, el encargado de Trump para misiones especiales, Richard Grenell, adelantaba otro acuerdo con una condición más ventajosa para Miraflores: liberar a los detenidos a cambio de permitir que Chevron continuara sus operaciones petroleras en Venezuela.
«Los dos acuerdos diferentes fueron descritos por dos funcionarios estadounidenses y otras dos personas familiarizadas con las conversaciones y que solicitaron el anonimato debido a la naturaleza delicada del asunto», se lee en el diario: «El Departamento de Estado nunca cerró el trato. Los altos funcionarios estadounidenses no parecían comunicarse entre sí y terminaron enfrentados. Las aproximadamente 250 personas expulsadas de Estados Unidos siguen recluidas en una prisión de máxima seguridad de El Salvador. Y quedó claro que, aunque la Casa Blanca de Trump dijo que no tenía ningún control sobre los detenidos en El Salvador, estaba dispuesta a utilizarlos como moneda de cambio».
Las negociaciones se estuvieron planteando con un mismo interlocutor en Caracas: Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y quien se ocupa de estos asuntos por parte del gobierno. Se supone que ya se había acordado una fecha en mayo para que EEUU enviara un avión a El Salvador. Pero las aproximaciones contradictorias le habrían restado seriedad a las propuestas estadounidenses y hasta ahí llegó la cosa.
El NYT sugiere que no de forma definitiva, aunque sin fuentes oficiales: «La oferta de intercambiar migrantes venezolanos en El Salvador por prisioneros sigue sobre la mesa, dijo uno de los funcionarios estadounidenses. La Casa Blanca no está dispuesta, por ahora, a prorrogar la licencia de Chevron en Venezuela».
Relajar las sanciones al gobierno de Maduro podría alterar los apoyos a Trump entre los cubano-estadounidenses e incluso entre su base de apoyo más radical que ya luce bastante molesta con el fiasco del caso Epstein y la supuesta lista de clientes famosos que existía en la conspiranoia global pero que de pronto dejó de existir oficialmente. De cualquier manera, esta historia no ha terminado y a la larga deberán llegar a algún tipo de acuerdo en su intercambio de personas como fichas de un juego de mesa.