Roland Carreño tiene ya 450 días detenido sin aún ser enjuiciado

Carreño se encuentra en el limbo. Está detenido, pero al no existir un juicio como tal no tiene ninguna posibilidad de ejercer su derecho a la defensa. Su situación es contraria no sólo al cuerpo legal de Venezuela sino a principios universales de derechos humanos

Roland Carreño tiene ya 450 días detenido sin aún ser enjuiciado

Se dice rápido la cifra. 450. Cuando esta cifra representa la cantidad de días que una persona no goza de libertad, y que esto suceda sin que haya sido finalmente enjuiciado, estamos no sólo ante una anomalía, sino principalmente ante una gran arbitrariedad.

El 26 de octubre de 2020 fue detenido el periodista venezolano Roland Carreño. Acababa de producirse la fuga de Leopoldo López. Fue detenido junto a los activistas del partido político opositor Voluntad Popular, Yefferson Sarcos y Elías Rodríguez, a quienes dejaron en libertad un día después.

El pasado 18 de enero de 2021 se cumplieron 450 días de su encarcelamiento, sin que hasta la fecha la fiscalía haya aportado pruebas suficientes como para ser enjuiciado de manera formal.

La audiencia preliminar del periodista Roland Carreño se realizó en horas de la noche del 9 de julio de 2021, ocho meses después de su detención arbitraria. El juez encargado de la causa, Mascimino Márquez, admitió las acusaciones emitidas por la Fiscalía General y desestimó los recursos presentados por la defensa. Ratificó la medida de detención contra el periodista y activista político.

El artículo 309 del Código Orgánico Procesal Penal, una vez presentada la acusación, indica que la audiencia preliminar debe ser fijada en un lapso no superior a 20 días ni inferior a 15 días. La acusación contra el también activista de Voluntad Popular fue presentada en diciembre de 2020, por lo que la fecha de la audiencia preliminar debió ocurrir a finales de enero o principios de febrero de 2021.

Tras aquella audiencia preliminar, Carreño ha quedado en el limbo. Está detenido, pero al no existir un juicio como tal no tiene ninguna posibilidad de ejercer su derecho a la defensa. Esta situación, que es contraria no sólo al cuerpo legal de Venezuela sino a principios universales de derechos humanos, fue confirmada por Joel García, abogado de Carreño, el 18 de enero.

De acuerdo con García, el periodista se encuentra cumpliendo una condena sin juicio. Se trata del mismo patrón que ya han detectado los organismos internacionales de derechos humanos. Se coloca tras las rejas a un disidente o figura incómoda para el régimen, no hay pruebas para condenarle formalmente, pero se les deja en prisión largamente. Se trata de otra manera de castigo.

No es ningún secreto que a Carreño lo detuvieron para castigarlo por su cercanía con el dirigente político opositor Leopoldo López, una vez que este huyó a España.

Por los medios de comunicación del Estado y a través de las redes sociales presentaron un video con una autoacusación de Carreño, haciéndose cargo de los delitos que le señalan. Según los abogados esto se hizo bajo coacción y amenazas. En las redes sociales el chavismo ha logrado posicionar la tesis de que Carreño se robó un dinero que iba destinado a niños con cáncer. Asimismo, abundan las acusaciones cargadas de homofobia.

El fiscal general, Tarek William Saab, nombrado por la extinta Asamblea Nacional Constituyente, informó un día después de la detención: Carreño había sido detenido en flagrancia por su presunta confirmación en actos conspirativos.

El periodista fue imputado por los delitos de legitimación de capitales, financiamiento al terrorismo, conspiración contra la forma política, tráfico ilícito de armas de guerra y, en una nueva audiencia, también le imputaron el delito de asociación para delinquir.

La defensa del periodista afirmó que a Carreño le sembraron un arma de guerra y dinero en efectivo, e indicaron que en el acta policial de detención del periodista no se siguieron los procedimientos establecidos en el Código Orgánico Procesal Penal ni hubo testigos.

La actuación ocurrida contra Carreño no difiere de la actuación judicial contra otros opositores o ciudadanos críticos. El documentado informe de la Misión de Verificación de los Hechos de la ONU ha dejado al desnudo una suerte de modus operandi, en diversos casos de presos políticos, que parecen ser el mismo guion oficial presentado contra Carreño.

450 días después, mientras Carreño sigue detenido, pero no existe un juicio formal en su contra, el chavismo ya le ha castigado de forma más que evidente.