Salud

¿Por qué el Síndrome de Ovario Poliquístico tiene un nuevo nombre y qué cambia para las pacientes?

El cambio fue resultado de un proceso global en el que participaron 56 organizaciones académicas y más de 14.000 personas con el síndrome. El nuevo nombre busca reflejar que la afección no se limita a los ovarios, sino que impacta el sistema hormonal completo

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Entre el 10% y el 13% de las mujeres en edad reproductiva son afectadas a nivel mundial por esta afección. Y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 70% de quienes la padecen no tienen diagnóstico.

A partir del 13 de mayo, el Síndrome de Ovario Poliquístico deja de llamarse así. Su nuevo nombre es Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), una afección hormonal que puede causar menstruaciones irregulares, vello facial, acné e infertilidad.

Según la OMS, esta es una de las principales causas de esterilidad en las mujeres. Quienes la padecen también pueden desarrollar enfermedades a largo plazo como resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 u obesidad.

Un nuevo nombre para detener el estigma

Hasta ahora, el Síndrome de Ovario Poliquístico se asociaba principalmente a los quistes ováricos. Sin embargo, la afección va mucho más allá de eso. Según un artículo publicado en The Lancet, liderado por la endocrinóloga Helena Teede, profesora de la Universidad Monash, el nombre anterior era impreciso.

«Implica quistes ováricos patológicos, ocultando diversas características endocrinas y metabólicas, y contribuyendo al retraso en el diagnóstico, la fragmentación de la atención y el estigma, además de limitar la investigación y la formulación de políticas», dice el artículo.

El nuevo nombre surgió de un proceso riguroso en el que participaron 56 organizaciones académicas, más de 14.000 personas con el síndrome y distintos profesionales del área sanitaria. El consenso definió tres términos clave del nuevo nombre: poliendocrino, que significa que afecta a varias glándulas endocrinas al mismo tiempo, metabólico, relativo a los procesos químicos y físicos del organismo y ovárico, que señala que el síndrome generalmente sí afecta los ovarios de las pacientes.

El ginecólogo venezolano Carlos Pons indica que este cambio de nombre señala que «es un proceso metabólico más complejo de lo que inicialmente se indicaba».

Otros expertos en salud coinciden en que, dado que el síndrome afecta a distintas partes del cuerpo, más especialistas de diferentes áreas de la medicina deberían estar al tanto de la afección y de cómo impacta la salud reproductiva de las mujeres.

Por eso, el esfuerzo apunta a dejar claro que esta afección no es un trastorno aislado que afecta a los ovarios, sino que compromete todo un sistema hormonal que puede derivar en otras enfermedades como depresión, hipertensión o enfermedades cardiovasculares.

Se espera que el cambio de nombre aumente el conocimiento sobre la condición, permita diagnósticos más precisos y tempranos, eleve la conciencia tanto en el público general como en los pacientes, y abra nuevas posibilidades de financiación para investigaciones que antes quedaban limitadas al ámbito ginecológico.

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