Cinemanía

Jaafar Jackson, el corazón de "Michael"

Era un fan de Michael Jackson, pero no uno cualquiera: Jaafar es su sobrino, hijo de Jermaine y de Alejandra Genevieve Oaziaza, nacida en Bogotá, Colombia. Durante dos años trabajó duro para lograr la luminosa versión de su tío en "Michael", que se estrena en Venezuela hoy 22 de abril

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Cuando Michael Jackson subió al escenario, el mundo se detuvo. Estaba totalmente conectado con el ritmo y el alma de su época. Un artista consumado. Un cantante capaz de convertir la melodía en pura emoción. Un visionario de la fusión del sonido y el espectáculo. Un pionero que rompía barreras. Alguien capaz de reinventarse a sí mismo que nos hizo a todos cuestionarnos lo que veíamos en el espejo.

Entre todas las actuaciones icónicas y las canciones inmortales de Michael Jackson, quizá su mayor legado sea esa corriente eléctrica de energía alegre que sigue desatando en el universo.

Es chispa creativa arde en el corazón de “Michael”, un retrato apasionante e inmersivo de cómo el que fuera un niño prodigio se transformó en el indiscutible Rey del Pop. Una experiencia espectacular repleta de música, baile y momentos que sin duda conmoverán al público: se trata de una historia de orígenes diferentes. Es el nacimiento de la primera megaestrella moderna del mundo. Pero, al mismo tiempo, es el inicio de una visión personal de esperanza, perseverancia y un mundo unido bajo un ritmo que desencadenó un terremoto cultural que aún hoy sigue resonando.

Para el director Antoine Fuqua y el productor Graham King, el objetivo de “Michael” era simple, pero épico: ofrecer al público un asiento de primera fila para disfrutar de uno de los artistas más influyentes y creativos que se hayan visto jamás.

La película nos sumerge en la realidad más íntima de Michael desde el día en que se formó The Jackson 5, hasta el lanzamiento de su carrera en solitario hacia la estratósfera. Recorre su trayectoria mientras descubría y luchaba por su visión creativa, derribaba barreras de desigualdad y establecía nuevos códigos culturales. Queda al descubierto su búsqueda conflictiva de libertad y conexión. Pero sobre el escenario, Michael Jackson encuentra ambas cosas, intercambiando niveles astronómicos de energía con un público extasiado.

El director Antoine Fuqua (“Training Day”, “The Replacement Killers”, “Tears of the Sun”) esto a la vida con un poderoso elenco y equipo de producción. Todo gira en torno al fascinante debut cinematográfico de Jaafar Jackson, quien interpreta a su tío en un emotivo homenaje que supuso en sí mismo un gran viaje de descubrimiento. La producción tomó como guía la filosofía de Jackson de apuntar siempre alto. “Ver a Michael reinventarse y negarse a que lo encasillaran fue una gran inspiración para mi propia carrera, como lo fue para tantos otros”, explicó Fuqua. “Para mí, ver lo que Michael logró significaba que no había límites”.

Para el productor ganador del Óscar, Graham King (“The Departed”), quien impulsó la película, la oportunidad de llevar a las salas de cine a una amplia mezcla de generaciones fue emocionante. “Nadie consigue reunir a tanta gente diferente a través de la música como Michael”, señaló King. “Nos tomamos esa idea muy en serio. Pero también hay toda una nueva generación que nunca tuvo la oportunidad de verlo actuar en vivo. Y eso fue lo que realmente nos impulsó a intentar dar vida a sus momentos más emblemáticos con todo el alcance, la magnitud y el amor que vimos que Michael ponía en todo lo que hacía”.

La música, los movimientos, el estilo y la actitud de Michael Jackson han llegado a significar muchas cosas diferentes para miles de millones de personas de todos los orígenes y rincones del mundo. Pero nadie podría haber imaginado en 1967, cuando The Jackson 5 empezaron a presentarse en el Chitlin Circuit de la época de la segregación, que el cantante principal del grupo, un niño negro de nueve años, se convertiría pronto en una de las celebridades más fascinantes.

“Lo que hacía único a Michael era su capacidad de imaginación. Veía más allá de lo que ve la mayoría de la gente”, dijo Fuqua. “Su voz, su baile y su forma de conectar con el público han influido en muchos artistas de hoy en día, pero nunca habrá otro Michael”.

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De hecho, Jaafar Jackson nunca intentó imitar a Michael. Más bien, se propuso canalizar la esencia y el misterio de su tío. “Estudia a los grandes y conviértete en alguien aún más grande”, decía Michael a menudo. Fiel a esa idea, Jaafar abordó el papel con un compromiso inquebrantable de investigar, ensayar y explorar.

Durante los dos años de preparación, bailo todos los días hasta que sus pies estaban entumecidos, sentándose sólo para sumergirse de lleno en los escritos privados de Michael y en montones de material de archivo. Una vez en el set, respaldado por un ensamble actoral encabezado por Colman Domingo, Nia Long, Juliano Valdi, KeiLyn Durrel Jones, Laura Harrier y Miles Teller, Jaafar llegó a ser asombroso en la forma en que filtraba la luz mágica de Michael a través de la suya propia.

“Lo que te sumerge en el mundo de Michael es la autenticidad absoluta de Jaafar”, expresó Fuqua: “Todos coincidimos en que no se debía imitar a Michael. En cambio, lo que Jaafar logró fue estar completamente presente en el momento y aportar ese mismo espíritu positivo que veíamos en Michael en todo lo que hacía. Es algo que se puede sentir”.

El tío Michael

En los primeros días del proceso de casting para el papel de Michael, Jaafar Jackson nunca se imaginó que podría ser uno de los candidatos. Aunque la gente solía comentar que se parecía mucho a su legendario tío, él sabía que encarnar las habilidades incandescentes y las identidades cambiantes de Michael era una responsabilidad que haría dudar incluso al actor más experimentado.

-Cuando escuché hablar de la película, mi primer pensamiento definitivamente no fue: “Voy a interpretar a Michael”. Ni siquiera había soñado con ser actor. Lo primero que pensé fue: “Me pregunto quién interpretará a Michael”.

Jaafar había observado a su tío tan de cerca como nadie. “De niño, estaba obsesionado con él”, admite. “Me sentaba delante del televisor, en el mismo salón donde Michael solía sentarse a ver sus giras y sus videos, y me dedicaba a estudiarlo. Por aquel entonces no entendía muy bien de qué se trataba realmente, pero sabía que quería sumergirme en esa energía tan impresionante”.

Pero a King le invadió un instinto irresistible que sólo había sentido unas pocas veces a lo largo de su galardonada carrera dedicada a descubrir talentos prometedores. “No se trataba de lo que Jaafar decía, ni siquiera de su aspecto. Era simplemente una sensación de certeza tan intensa que no podía ignorarla”, recordó King. “Sentí algo parecido cuando Rami Malek entró en mi despacho y dijo: ‘Me encantaría interpretar a Freddie Mercury’. Pero esto lo llevó a un nivel completamente nuevo. Había algo tan espiritual en Jaafar que el simple hecho de hablar con él sobre Michael me emocionaba. Vimos a casi 200 actores de todo el mundo, y ninguno pudo superar a Jaafar”.

Lydia Silverman asegura que el equipo inmediatamente sintió algo especial sobre Jaafar Jacksoncuando lo conocieron: “Supe de inmediato lo que Graham sintió cuando vio a Jaafar por primera vez. Lo rodea un aura especial. Es un alma única que tiene la capacidad de canalizar de forma natural a su tío”.

Fuqua quedó igualmente cautivado por la presencia de Jaafar. “Cuando lo conocí, pensé que Jaafar tenía que ser el elegido, porque se parecía muchísimo a Michael, con esa alma bondadosa. Entonces me di cuenta de que así es él en realidad. Poco después, hicimos una prueba de cámara con peluquería y maquillaje, y el grado de parecido con Michael nos dejó a todos fascinados. Cuando le hicimos preguntas con él metido en el personaje, sus respuestas fueron tan bellamente poéticas, al estilo de Michael, que nuestro director de fotografía Dion Beebe, Graham y yo teníamos lágrimas en los ojos”.

Una vez que Jaafar tomó la decisión, su compromiso fue inquebrantable: “Fui implacable y ensayé todos los días, hora tras hora, durante dos años, hasta que llegué a creer de verdad lo que veía en el espejo”.

Tomó rigurosas clases de baile con el innovador equipo de coreógrafos Rich + Tone Talauega, que fueron descubiertos originalmente por uno de los coreógrafos de Michael y que bailaron y realizaron giras con él a partir del HIStory Tour en 1996. Trabajó con un profesor de actuación. Empezó a dormir y a ensayar en la antigua habitación de Michael en la casa de Hayvenhurst Avenue, en Encino.

Para los productores, la tensión era palpable mientras Jaafar se preparaba. King recuerda: “Al principio, Rich + Tone me dijeron que no estaban seguros de poder llevar a Jaafar al nivel que se requería, porque los movimientos de Michael eran imposibles de imitar. Pero cuando se lo conté a Jaafar, me dijo: ‘Por favor, dame tiempo’. Y eso fue lo que hicimos”.

Jaafar se entregó en cuerpo y alma con una disciplina de una ferocidad poco común. Al hacerlo, su esfuerzo le permitió comprender a fondo cómo la dedicación de Michael impulsaba su maestría.

“Michael siempre estaba observando artistas que lo inspiraran, analizando su trabajo para entender qué los hacía grandiosos, e incorporaba esas cualidades a las suyas. Con él, seguí el mismo proceso que él había seguido con otros. Además de todo el entrenamiento, veía montones de entrevistas y videos caseros, absorbiendo los matices, los gestos y, sobre todo, el lado humano”.

Y más: “Tuve la suerte de poder acceder a algunos de los escritos personales de Michael, que me permitieron acercarme aún más a él. Creé una sala de investigación donde cada centímetro de las paredes estaba cubierto de citas de sus mantras, sus manuscritos personales, datos sobre sus logros y una cronología completa de lo que sucedía en el mundo en diferentes momentos de su vida, porque todo eso formaba parte importante de él y de lo que creó”.

King recuerda: “Uno de los momentos más emotivos de toda mi carrera llegó el día que le mostré la prueba de cámara de Jaafar a la madre de Michael, Katherine. Su reacción definió todo. Me llamó, y sólo me dijo: ‘Ese es Michael’. Y yo respondí: ‘Eso es todo lo que necesitaba escuchar’”.

Poder con «Billie Jean»

Jaafar sabía que siquiera para imaginarse calzándose los característicos mocasines de Michael, requeriría una fuerza de voluntad superior a todo lo que había demostrado hasta entonces. Recuerda vívidamente la primera vez que vio a su tío brillar en el escenario y cautivar a todo el Madison Square Garden: “El rugido de los fans gritando y la intensidad de su amor por él fue algo que yo nunca había sentido antes. Fue tan intenso que casi daba miedo”.

¿Podría él encontrar en su interior ese mismo dominio absoluto del escenario? Ahí es donde entraron en escena Rich + Tone. Este dinámico dúo de hermanos acompañó a Michael en su gira HIStory World Tour y ha trabajado con artistas que van desde Madonna hasta Gwen Stefani. Ahora centraron sus esfuerzos en remodelar por completo el cuerpo de Jaafar para que pudiera expresar toda la gama de movimientos de Michael: giros, patadas en espiral, las paradas en puntas de ballet, el moonwalk que desafía la gravedad y una mezcla de jazz, funk, tap, danza africana y danza urbana.

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“Rich + Tone tenían justo lo que necesitábamos: una atención absoluta al amor por el detalle de Michael”, dijo Fuqua. “Es comprensible por qué ellos eran tan especiales para Michael, ya que se preocupan por los movimientos más sutiles. Y le inculcaron eso a Jaafar. Jaafar trabajó increíblemente duro, día y noche, para conseguir que cada pequeño gesto saliera perfecto”.

Jaafar señala que el dúo no sólo le exigió físicamente, sino que también le regaló historias invaluables sobre Michael y su proceso creativo: “Compartimos nuestras experiencias estando de gira con Michael, cómo era vivir todo ese ‘fandemonium’. Pero lo que más destacamos fue lo duro que trabajaba su tío”, relató Rich.

“‘Billie Jean’ es probablemente la interpretación de baile más emblemática de Michael, la que, como suele decir mi hermano, transformó el espacio y el tiempo”, dijo Tone: “Si Jaafar era capaz de recrear esa actuación, sabíamos que podría con todo”.

La decisión de Jaafar de ensayar en la casa de Hayvenhurst, donde él también había vivido, aumentó el realismo: “Me pareció crucial estar inmerso en esa misma energía que Michael había sentido en aquel momento. Yo también crecí en esa casa y guardo recuerdos personales de Michael allí, así que había muchas emociones”.

Impulsado por un credo perfeccionista que pronto hizo suyo, Jaafar mejoraba constantemente, aportando cada vez más de sí mismo a los movimientos. “Los matices de Michael son algo que no se puede fingir”, explicó Tone. “Pero también quieres ver la verdadera esencia de un bailarín reflejada en su movimiento. No queríamos que Jaafar fuera una copia exacta. La clave era dejar que siempre se viera un poco el brillo de Jaafar y aprovechar sus puntos fuertes”.

Tone continúa diciendo: “Jaafar estuvo a la altura de este inmenso reto. Le llevó dos años perfeccionar lo que se ve en la película, pero realmente logró lo que nadie creía que fuera posible”.

En el set, Jaafar siguió impresionando con una resistencia que ya no tenía límites. “Los movimientos de Michael eran siempre una conversación con el público”, explicó Fuqua: “Se establecía un lenguaje y una conexión espiritual. Jaafar lo dominaba a la perfección. Pero además, era capaz de hacerlo toma tras toma, entregándose al 110% en cada ocasión”. Para el lado más lúdico de Michael, cuando se relajaba en casa con su familia y sus mascotas, Jaafar fue igual de meticuloso: “Para alguien que nunca había actuado en su vida, me sorprendieron los instintos dramáticos de Jaafar”.

King sintetiza: “Nunca antes había visto a ningún actor llegar tan lejos para encarnar a un personaje. Jaafar puede tener a Michael en su ADN, pero lo ha llevado a un nivel más alto y conmovedor de lo que cualquiera de nosotros jamás hubiera soñado. Él es el centro, es el enchufe. Lo enchufas, y la película cobra vida”.

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