Entrevista UB

Juan Pablo Raba: “Vivo de hacer mentiras que parezcan verdades”

El actor colombiano protagoniza “El Silbón”, una película que ofrece una nueva visión del espanto más famoso de los llanos venezolanos. Dirige Diego Velasco y se estrena en cines el 24 de septiembre | Por: Catherine Medina Marys

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Juan Pablo Raba hizo tantas telenovelas en Venezuela que hasta olvidamos su nacionalidad colombiana. Enamoró a toda una legión de adolescentes con su papel de Orestes en “Mi gorda bella”, a quienes convenció –cuando aún no se hablaba de gordofobia– de que un galán podía sentirse atraído por una mujer con sobrepeso.

Luego, saltó a Hollywood. Persiguió a Liam Neeson en “El protector”, encarnó a Gustavo Gaviria en “Narcos”, al adorado Tío Marcos en “La casa de los espíritus”, y recientemente participó en “Rancho Dutton”, la nueva serie del universo de “Yellowstone”.

Raba protagoniza “El Silbón”, una película de Diego Velasco (“La hora cero”) que actualiza la leyenda del espanto más célebre que comparten los llanos venezolanos y colombianos.

En esta versión que hace Velasco de la leyenda, Sebastián (Raba) y Nicole (Diane Guerrero) se mudan al campo después de la muerte de su hija. La madre, desesperada por comunicarse con ella, comienza a involucrarse en prácticas espiritistas donde termina invocando, por accidente, al espíritu vengativo del Silbón. Se trata de una versión libre de la leyenda, que mezcla tradiciones sincréticas con elementos del cine de posesiones y el rasgo más distintivo del espanto venezolano: el silbido que anuncia la cercanía cuando se oye más lejos.

Para la edición venezolana de “El Silbón” se usó la tonada característica, inmortalizada por el narrador Dámaso Delgado en 1966. El silbido espectral varía con respecto a la edición internacional de la película.

-En Venezuela existe el Silbón, y en Colombia el Silbador. Son leyendas que se cuentan desde hace muchísimos años y que siguen causando pavor. ¿Por qué crees que estos mitos nos siguen dando tanto miedo en la actualidad?

-No conozco bien las diferencia que hay entre la leyenda colombiana y la venezolana, pero hay algo en las raíces de los pueblos que siempre va a llamar la atención. Creo que, además, el miedo siempre va a ser parte de la cultura. Siempre nos vamos a inventar diferentes miedos, ya sea a algo sencillo como la oscuridad, o cosas más complejas como la muerte o a la enfermedad. 

-No eres fanático del terror. ¿Cómo aterrizaste en un proyecto como “El Silbón”?

-Caigo por pura amistad. Diego Velasco y yo somos hermanos, teníamos mucho tiempo buscando proyectos que nos permitieran colaborar. Finalmente llegó “El Silbón” y yo, a pesar de no ser fan del género, le dije que sí porque mis ganas de trabajar con él eran muy grandes. No me arrepiento en absoluto, aunque tuve que adecuarme un poco y ver algunas películas para entender qué es lo que iba a hacer, porque tenía 20 años sin ver nada de terror.

-¿Cuáles películas viste?

-Vi “Insidious” (“La noche del demonio”) y me dejó mal durante cuatro días. Después vi otras un poquito más estéticas, como “Longlegs” y «Barbarian”. Las vi para aprender, pero no la paso bien, no es un género que vea con gusto.

-¿Por qué te incomoda tanto el terror?

-Porque, como actor, siempre tengo mis sentimientos a flor de piel. Yo me conmuevo y me asusto, me da miedo lo que voy sabiendo. Incluso trabajando en el medio, sabiendo que lo que veo no es verdad, me dejo enredar por la historia.

Juan Pablo, el papá

-Tu personaje es un padre que está tratando de superar una pérdida terrible. ¿Qué cosas de tu propia paternidad te han hecho un poco más vulnerable como actor?

-Tengo un profesor de actuación que me decía que el actor nunca debía estar completamente sanado, que había ciertas heridas que teníamos que dejar abiertas porque se convierten en nuestro material de trabajo. Uno puede estar de acuerdo o no, pero lo entiendo, porque había una herramienta con la que yo trabajaba mucho, que era la soledad. Cuando nació mi hijo ya yo tenía a mi esposa y nunca más estuve solo, así que esa herramienta dejó de estar disponible.

Efectivamente, la paternidad te permite tener mucha sensibilidad con la maternidad o con los niños. En mi caso, además, que me considero un padre muy presente y muy entregado, la paternidad me ha permitido entender y volverme muy empático cuando a las personas les ocurre algo con sus hijos.

-Tienes un podcast llamado «Los hombres sí lloran», donde haces un papel de entrevistador que revela cosas muy emotivas y muy íntimas de tus invitados. ¿Hay alguna vivencia profesional o personal que haya ayudado a darle forma?

-Me gusta mucho como lo planteaste: dijiste que hago un papel de entrevistador y efectivamente, yo no soy un entrevistador. Yo no soy periodista y no tengo la menor intención de hacerme pasar por uno, pues estoy casado con una y respeto mucho la profesión. Por eso, cuando mis invitados llegan, lo primero que aclaro es que esa no es una entrevista. Yo no investigo nada de las personas, no planifico nada, no tengo ninguna pregunta preparada, justamente porque quiero sorprenderme con el invitado.

Me preguntas qué ha traído este podcast a mi carrera, y la verdad no mucho, porque aquí yo tengo que hacer todo lo contrario. Yo vivo de hacer personajes, de hacer mentiras que parezcan verdades. Aquí es todo lo contrario. Tuve claro desde el principio que iba a tener que hacer algo a lo que no estoy acostumbrado y que he tratado de no hacer, que es ser completamente yo. Para un actor es muy fácil escudarse en sus personajes, pero aquí, siempre que me siento, tengo que entregar la versión más honesta de mi persona, para que mi invitado pueda sentir esa honestidad. De nada me sirve tener un personaje armado, tengo que reírme, llorar, sorprenderme, decir malas palabras y ser absolutamente real para que el espacio pueda conectar.

A pesar de no ser fanático del género, Juan Pablo Raba llega al set del Silbón por su amistad con el director Diego Velasco

El método Raba

En el método de actuación de Lee Strasberg, el más conocido de Hollywood y que han usado estrellas como Robert De Niro y Meryl Streep, el actor tiene que recurrir a su propia memoria y emociones para entregar una actuación sincera.

Quizás, para Juan Pablo Raba, ser un actor latino en Hollywood es el método en sí. Esto significa, por ejemplo, que posiblemente él sea uno de los pocos colombianos en el set, así que sus dos objetivos principales son hacer su trabajo con profesionalismo y, como él mismo comenta con ese acento melódico de los colombianos, “hacerle la vida más fácil a cada persona del equipo”.

-La “herramienta”, entonces, puede convertirse en un arma de doble filo.

-Siempre lo es. La herramienta y los sentimientos siempre son armas de doble filo porque hay algo muy catártico en nuestro trabajo, pero, al igual que cuando un proceso terapéutico de choque donde se abren heridas, después también tienes que estar con gente capacitada que las pueda cerrar. De nada te sirve que te lleven a un proceso terapéutico que te deje una herida abierta. Tienes que establecer una metodología de trabajo donde vas al set, haces tu trabajo, y después lo cierras y vuelves a ser el hermano, el esposo, la persona real, que es la importante. Lo demás es imaginación.

-Hay todo un debate alrededor del “método”. Actrices como Kristen Stewart o Natalie Portman han expresado que muchos hombres lo usan como una excusa para ser patanes en un set de grabación.

-Yo respeto la forma de trabajar de cualquiera, y hay muchas formas de llegar a un personaje. Con lo que nunca estaré de acuerdo es con que se use para maltratar a una persona con el arte como excusa. Eso, para mí, es imperdonable. Los equipos técnicos trabajan mucho, muchas horas y muchas veces hasta dejan de ver a sus familias. Les debemos mucho respeto a las personas que trabajan con nosotros, y parte de ese respeto es ser una persona amable y agradable. -Por: Catherine Medina Marys

Juan Pablo Raba es reconocido en Venezuela por su paso en algunas telenovelas como "Mi gorda bella"
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