Venezuela

Alarma en Táchira por cadena de asesinatos a mujeres

Consternación y asombro invaden a la sociedad tachirense tras haberse perpetrado en menos de una semana cuatro asesinatos a mujeres en distintos municipios de la región. Los dantescos crímenes han tenido como denominador común el móvil pasional

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TEXTO: ROSALINDA HERNÁNDEZ C.

Una cadena de asesinatos de mujeres mantiene en vilo a los tachirenses y bajo una exhaustiva investigación y trabajo mancomunado a los diversos cuerpos de seguridad de la región que han dado con la captura de uno de los responsables, el fallecimiento de otro y los dos restantes se encuentran prófugos de la justicia.

El primero de los sucesos se registró en la población de Táriba, al norte de San Cristóbal, el pasado 22 de diciembre, cuando cegado por la furia de los celos el concubino de Lisbeth González, una venezolana de 40 años de edad cayó abatida en el lugar donde laboraba como despachadora de insumos de limpieza.

El hombre entró enfurecido al negocio en busca de su pareja y luego de un intercambio de palabras se le fue encima con un arma blanca, causándole múltiples heridas en el cuerpo que causaron su muerte de manera instantánea”, señaló un funcionario de policial.

Luego de perpetrado el hecho el sujeto de profesión carpintero y de 34 años trato de escapar pero en medio de su veloz huida se precipito por un barranco del cual salió prácticamente ileso, fue detenido y se encuentra a las órdenes del Ministerio Público

Según se conoció el sujeto habría planeado el asesinato de su pareja una vez que la dama se negó a continuar con la relación que los mantenía unidos desde varios años.

-El segundo caso-

Jennifer Parada, de 29 años de edad, fue la segunda fémina que muere víctima de su pareja. Familiares de la occisa informaron que luego de que Jennifer manifestó a su esposo el deseo de separarse de él, esté arremetió de manera violenta y posiblemente bajo los efectos del licor sobre la dama, estrangulándola.

El presunto asesino, de nacionalidad colombiana y plenamente identificado por las autoridades policiales venezolanas, se dio a la fuga y valiéndose de la cercanía entre el lugar de los hechos, (municipio Bolívar del Táchira) y la frontera con Colombia, se presume huyó por los caminos verdes ocultándose en el vecino país.

-Dantesco hallazgo-

La noche del pasado sábado 26 de diciembre en la población de Colon a unas dos horas de San Cristóbal, cuerpos de seguridad del estado realizan el hallazgo de un cadáver de una dama dentro de un refrigerador, luego de recibir una llamada telefónica que avistaba sobre el macabro hecho.

Yesica Durán, de nacionalidad venezolana y 26 años de edad, de profesión enfermera, fue la dama asesinada y de desmembrada de manera brutal presuntamente por su marido que luego de atacarla con un arma blanca, llevó los restos del cuerpo a la nevera y refrigerador.

Luego de consumado el hecho en el apartamento donde convivía la pareja, el homicida se comunicó vía telefónica con un familiar a quien le confesó lo ocurrido y posteriormente se dio a la fuga sin dejar rastro de su paradero.

-La asesinó y luego se disparó-

El último de los crímenes que mantiene alarmada a la población tachirense se registró el lunes 28 de diciembre, en el municipio Andrés Bello al norte de la capital del estado Táchira.

Se presume que en medio de una acalorada discusión la pareja conformada por J. B. Pérez de 58 años y Lucrecia Chacón de 48 años fueron encontrados muertos por tiros de escopeta.

Según se conoció de manera extraoficial por fuentes policiales el hombre sacó a relucir en medio de los reclamos una escopeta con la que disparo a su pareja, quitándole la vida y luego arremetió contra su propia humanidad, cayendo muerto.

Los cuerpos sin vida de los occisos fueron encontrados por un hijo de la pareja que inmediatamente se comunicó con los organismos policiales que procedieron al levantamiento de los cadáveres.

-En busca de los delincuentes-

El director de la policía del Táchira, comisario Armando Torres, indicó que se está trabajando de manera conjunta con el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas, -CICPC- para esclarecer los móviles que llevaron a perpetrar los asesinatos de cuatro damas tachirenses por parte de sus parejas.

Agregó que ya se encuentra detenido uno de los asesinos y tras el suicidio de otro de los homicidas, resta la captura de dos de los delincuentes prófugos de la justicia.

Torres no descartó que durante los sucesos la ingesta de alcohol y drogas por parte de los asesinos de las mujeres hayan estado presentes.

En relación al caso de la mujer que fue descuartizada y su cuerpo hallado dentro de un refrigerador, el vocero policial dijo que se encuentran tras las pistas del sujeto que está plenamente identificado y las averiguaciones e investigaciones darán con el paradero del homicida.

-Feminicidios versus impunidad-

La combinación de un sistema judicial de impunidad, la construcción de una masculinidad basada en el dominio de las mujeres y una feminidad sumisa, aunado a una situación económica critica, representa un terreno abonado para que se manifiesten actos de violencia que conlleven a macabros crímenes y delitos brutales, señaló la psicóloga social y miembro del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de la Mujer, Hisvet Fernández.

En una sociedad en donde la violencia social se legitima, la posibilidad de destruir al contrario, al diferente se hace mucho más fuerte y peligrosa. En los últimos años se ha observado como en las relaciones de parejas la violencia se incrementa y es alarmante, precisó la especialista.

“Cuando se conoce de casos de asesinatos masivos de mujeres por parte de su pareja y se revisa el historial de esa relación se puede constatar que no se trata de un caso fortuito, ni repentino, es un ciclo en donde se han venido permitiendo de manera reiterada cada vez más y con mayor frecuencia actos de violencia”.

De acuerdo a Fernández la situación económica es un espacio propicio para que la violencia se genere dentro de una relación de pareja porque hay mujeres que no tienen la posibilidad de ser autónomas económicamente.

“Hay mujeres que se ven obligadas a mantener una relación aun a costa de su propia vida porque se trata de sobrevivir. Es sacrificar y correr el riesgo… “me matas a golpes pero mientras tanto sobrevivo con mis hijos”.

Caso contrario cuando la mujer decide abandonar a su pareja y el hombre siente la pérdida del poder sobre ella, la situación se vuelve peligrosa, violenta y generadora de crímenes como los que se están viendo no solo en Táchira sino en el resto del país.

-Violencia a la orden del día-

La psicóloga social no descartó que el recrudecimiento de la violencia en Venezuela tenga sus orígenes en un fenómeno de cambio en la forma de relacionarse del venezolano.

“Hemos sido una sociedad construida en base a la filiación como motivación y la solidaridad pero cuando esto se ve estimulado para que los conflictos se resuelvan por la vía del enfrentamiento, la confrontación abierta y violenta, naturalmente se va a entrar en emociones y no en razón lo que es extremadamente peligroso y se desata sin freno social porque la sociedad no castiga por eso.

La forma de violencia actual, -dijo la especialista- no es la de un simple empujón que provoque una caída, un golpe en la cabeza y eso causó la muerte, como ha pasado en muchos casos de feminicidio.

Lo novedoso es querer aniquilar al otro… “quiero destruirte porque eres mi contrario y a los contrarios se destruyen, se vuelve polvo como lo dijo una vez el presidente Chávez. Una expresión de máxima violencia que la gente no tienen la dimensión de lo que esto hace en la consciencia colectiva de una sociedad y esa expresión es reforzada todos los días en el ambiente político nacional”.

Para la experta del observatorio de los derechos humanos de la mujer los dos últimos presidentes que ha tenido Venezuela –Chávez y Maduro- han mostrado discursos bien cargados de violencia simbólica, que es aquel tipo de agresión que subestima y desacredita al otro hasta buscar su aniquilamiento.

Cuando el discurso es agresivo o violento y se hace reiterativo se crea en la sociedad en general un permiso para destruir a la persona que es diferente a ti o te enfrenta en cualquier hecho de la vida, apuntó la psicóloga social.

En Venezuela en cualquier lugar la gente se trata mal y esas actitudes se han ido aceptando porque si te quejas pasas a ser la persona extraña. La persona rara es la que exige respeto, consideración y buen trato. Se han empezado a obviar los controles morales, éticos de valores porque en cualquier parte se desacredita, humilla y desprecia a cualquier persona y nada pasa.

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