Funcionarios del gobierno torpedearon llegada de Ramos Allup a Caracas
El presidente de la Asamblea Nacional diputado Henry Ramos allup, llegó al país a primeras horas de la tarde de este sábado, luego de haber acudido a la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Desde el Aeropuerto de Caracas en Charallave, tanto el diputado Ramos Allup, así como los parlamentarios Luis Florido, Williams Dávila y Luis Carlos Padilla, así como el Director de Comunicaciones del Parlamento venezolano, Oliver Blanco, fueron sometidos por las autoridades del Seniay y de la Fuerza Armada Nacional a una requisa de su equipaje.
Los parlamentarios que están en pleno ejercicio de sus facultades gozan de inmunidad parlamentaria. También portaban sus pasaportes diplomáticos.
Funcionarios del Seniat y efectivos de la Guardia Nacional abrieron cada una de las piezas de equipaje de los diputados.
Asimismo, se destacó la presencia de los medios de comunicación oficiales mientras que reporteros de canales privados fueron «invitados» a abandonar el citado aeropuerto.
A pesar de los roces que hubo durante el intercambio (insultos de parte y parte), todos los diputados abandonaron ya el aeropuerto y se encuentran en su destino a Caracas.
Ya entramos. Lamentablemente el trato q nos dieron no se lo dan a militares y civiles del gobierno q pasan buchones. pic.twitter.com/rYZoMfQfAM
La familia y la Sucesión de Carlos Cruz-Diez señalaron que el aeropuerto de Maiquetía ha incorporado elementos visuales de Cromointerferencia de color aditivo en espacios, uniformes y plataformas digitales sin autorización, y advirtieron que el carácter patrimonial de la obra no permite utilizarla libremente como parte de la identidad institucional
Argentina, Canadá, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Jamaica, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay emitieron una declaración conjunta exigiendo al "régimen dictatorial venezolano" que restablezca el orden democrático. También piden la liberación de todos los presos por razones políticas. Brasil y Colombia, cuyos presidentes son de izquierda, no firmaron