«O lo toman o lo dejan», parece ser la jugada del CNE, llamado por algunos sarcásticos «Ministerio del Poder Popular para las Elecciones«, por presuntamente estar sujeto a las órdenes del Ejecutivo más que a los reglamentos y las leyes que rigen los asuntos del supuesto «Poder Electoral» independiente.
Algunos analistas y hasta políticos opositores y del chavismo ya esperaban a baja voz que en efecto las largas del CNE dieran sus resultados para frenar el referendo en lo que queda de este 2016.
Después de todo lo que está en juego es la permanencia o no de todo el andamiaje armado por el chavismo durante sus casi 18 años en el poder.
Si Maduro saliera este año 2016 por un referendo y hubiera un nuevo presidente, la Oposición organizada todavía bajo el paraguas de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) previsiblemente hubiera podido acaparar el Poder Ejecutivo para hacer juego con su menguada mayoría de la Asamblea Nacional.
Con estas armas y potestades en la mano hubiera podido refundar el Estado, cambiar los agentes de los demás poderes hoy en manos del chavismo y hasta convocar una Asamblea Constituyente. Algo muy parecido por cierto a lo que hizo el propio Hugo Chávez cuando con la colaboración de muchos personeros del viejo régimen -que parecieron sufrir el síndrome de Estocolmo-, desmontó el Estado forjado por la democracia civil bipartidista durante 40 años.
Ahora el sistema chavista, que es minoritario, le ha dejado a la oposición -que es una vasta mayoría- la sobras del mecanismo de referendo revocatorio consagrado en la Constitución Nacional de 1999.
Si no acepta la oferta de llevarlo a cabo en 2017 (que parecería favorable a algunas corrientes chavistas tanto como a algunos opositores) la MUD podría transmitir la imagen de que se rinde y no quiere jugar con los bates y las pelotas prestadas.
Sería encontrada culpable de prolongar hasta enero de 2019 un gobierno que según todas las encuestas es ampliamente rechazado por el venezolano promedio.
También sería culpado de seguir el juego para que Diosdado Cabello, Bladimir Padrino, o hasta Cilia Flores, o cualquier otro vice presidente impuesto por Maduro, complete el mandato.
VISTAZO RÁPIDO Y MOROSO:
– El chavismo tiene las armas de fuego, pero no tiene la calle.
– La oposición tiene la calle y la AN, y ha probado poder de convocatoria, pero no tiene las armas ni tiene como ponerle el pecho a las bayonetas.
– Ambas fuerzas han llegado al extremo de bloquearse mutuamente en las actuales circunstancias.
– El ala dura del chavismo se radicaliza aún más para mantenerse en el poder a toda costa.
– Un ala del chavismo ha aceptado mover las teclas para que Maduro salga del poder en 2017. De esta manera le daría un respiro al chavismo, antes de que todo el imaginario sembrado por el comandante de paracaidistas sea aniquilado por este gobierno, que va rumbo al precipicio y al basurero de la historia.
– Maduro puede ser convertido en el buey de los caribes: en el llano cuando los arrieros pasan con una punta de ganado por un vado donde hay pirañas, sacrifican al animal más viejo y herido para distraer los voraces peces mientras siguen su curso con los animales sanos.
– La dirigencia de la MUD está presionada para mantener su cohesión y demostrar que la vida sigue y que los tiempos en la política no acaban con los calendarios anuales ni los plazos.
– Está bajo el dilema de encajar la derrota circunstancial y reagrupar fuerzas para apostar a a las elecciones de gobernadores y seguir «comiendo el queso por los lados», arrebatando más espacios al chavismo.
– El precario equilibrio entre los cuatro grandes partidos de la MUD: Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, queda bajo mayor presión. De su capacidad de resiliencia y de ver más allá de lo previsible podrían depender cambios históricos.
– En 2017 la transición dentro del chavismo corre el riesgo de quemar el capital político que le deja la apaleada corriente madurista.
– Esas reservas está representado por millones de chavistas despechados y acostumbrados al gobierno populista que teóricamente podrían apoyar a un candidato que prometa rescatar el chavismo original, bajo la imagen insepulta de su líder añorado.
– Los radicales del chavismo, muchos de ellos dentro de la lista Clinton y OFAC, sanciondos por las leyes de Estados Unidos- se aferrarán al poder con manos pies, porque saben que si son desalojados pueden terminar en prisión. Por eso también es previsible una mayor persecución contra activistas opositores y contra la prensa libre.