Todos los que conocieron a Miguel Castillo Bracho coinciden: "Era un muchacho muy alegre, siempre tenía una sonrisa en el rostro y era echado pa'lante". El joven de 27 años se sumó este miércoles a la lista de víctimas fatales que exigían la salida de Nicolás Maduro del poder.
Foto: Tomada del Facebook de Miguel Castillo Bracho
Miguel Castillo Bracho o «Negro», como lo llamaban sus amigos, tenía apenas tres meses de haberse graduado como Comunicador Social en la Universidad Santa María (USM) y en la calle manifestaba su derecho de pronunciarse contra el gobierno. Lo hizo hasta este miércoles, cuando en medio de una protesta en Las Mercedes el impacto de un proyectil en el tórax acabó con su vida. «La última vez que lo vi fue en una manifestación hace tres semanas y me dijo ‘qué bien que estés aquí, esta es la forma de ejercer nuestro derecho, estamos en la calle y aquí nos mantendremos’. Él estaba descontento con el gobierno. Siempre repetía ‘cuándo se va a ir Maduro'», recordó el excompañero de clases de Miguel en la USM, Oswald Palacios.
Según allegados, a Miguel no le importaba si moría peleando por su país. «La adrenalina que sientes en ese momento es tanta, que si mueres, te mueres peleando, peleando por tu país», le dijo a Glaucia Gallardo, su amiga de la universidad, al mostrarle una quemadura en la mano derecha por tomar una bomba lacrimógena en una de las protestas la semana pasada.
Al «Negro», como le decían sus amigos, le apasionaba el fútbol, era aficionado del Caracas Fútbol Club, y sus primeros pasos como periodista los dio en la fuente de deportes, en la producción de programas radiales. Este miércoles varios futbolistas criollos lamentaron su muerte a través del Twitter:
Aquí estoy con Miguel el 16/05/2010. Bajó a la cancha y me dio la camisa del Loyola que llevaba puesta. pic.twitter.com/PWSD2ikjwf
«Lo mío, negra, son los deportes», le decía siempre a Glaucia, que además de haber sido su compañera en la universidad también era su vecina en Colinas de Bello Monte. «Mi prima era amiga de Armando Cañizales y cuando nos enteramos de su muerte me dije ‘no me imagino estar en sus zapatos’ y fíjate hoy me tocó a mí. Cuando me enteré, yo no lo podía creer, no podía creer que mi pana, que lo vi la semana pasada, ahora está muerto. Me siento afligida. Siento impotencia», lamentó Glaucia con la voz entrecortada.
Con el fallecimiento de Miguel, las muertes durante las protestas opositoras ascienden a 39, de acuerdo con los datos que maneja la Fiscalía General de la República.
Miguel además de ser considerado un buen amigo, sus profesores de la USM lo definieron como «un carajo que le echaba demasiada bolas a la universidad», recordó Merinés Figueroa, quien no solo le dio clases en dos semestres sino que también fue su tutora de pasantías.
La audiencia de seguimiento del proceso judicial que enfrentan Nicolás Maduro y Cilia Flores en Nueva York podría ser reprogramada del 30 de junio al 22 de julio por razones logísticas y para dar más tiempo a la revisión de pruebas