Venezuela

Que no se nos olvide…

Sugiero que cada uno de los venezolanos haga una lista de lo que no quiere olvidar, simplemente porque tenemos una memoria corta. Y los pueblos con memoria corta están destinados a repetir sus errores:

Publicidad
FOTOGRAFÍA: CARLOS BECERRA | AFP

Que no se nos olvide que la democracia no es gratis. Que hay que trabajarla. Que es el único sistema de gobierno que a pesar de tener debilidades, es perfectible. Que se conquista y una vez conquistada, hay que luchar para que no vaya a venir un demagogo populista a arrebatárnosla. En este mismo sentido, que no se nos olvide lo fácil que es prometer y lo difícil que es cumplir. Que tenemos que huir de los encantadores de serpientes.
Que no se nos olvide, nunca jamás, el discurso de burla, humillaciones, divisiones y odio de Hugo Chávez. Que no se nos olvide su entreguismo a Cuba, su lealtad y fidelidad a Fidel Castro, un asesino de los peores que ha conocido América Latina. Que no se nos olviden sus estrategias, sus repliegues y saltos adelante. Sus mentiras, sus patrañas y sus manipulaciones.
Que no se nos olvide esa gente menos favorecida a la que usó Chávez, que necesita ayuda para salir adelante. Material y espiritual. Que la educación debe ser nuestra única prioridad porque con educación se consigue todo, sin educación no valemos nada.

Que no se nos olviden los nombres de los jueces sinvergüenzas que se han prestado a toda clase de marramuncias. De quienes han deshonrado su juramento de ser justos y ecuánimes. De quienes han enviado a las cárceles a personas inocentes, sólo porque un dictador gritó “¡pongan presa a esa sinvergüenza!”… Que no haya jueces ni magistrados que tengan prontuarios.
Que no se nos olviden los militares del oprobio. Que no se nos olvide lo que es un régimen militar. Que más nunca mande un militar en nuestro país. Que los verdeolivas vuelvan a sus cuarteles y que si vamos a tener Fuerzas Armadas (ojalá que no) no tengan beligerancia ni militancia partidista. Que nunca más los civiles queden subordinados a un militar.
Que no se nos olviden los rectores electorales postrados ante el poder ejecutivo, donde pusieron a la orden su imparcialidad y su honestidad. Tampoco los fiscales y defensores que se prestaron a hacerle la segunda al Ejecutivo. Que no se nos olviden los periodistas que vendieron su alma al diablo.
Que no se nos olvide el daño inconmensurable que le ha hecho el narcotráfico al país. Que insistamos en que se averigüe hasta sus últimas consecuencias quiénes están en el cartel de los soles y quiénes son sus cómplices al más alto nivel. Que no se nos olviden los narcosobrinos y mucho menos, sus pasaportes diplomáticos y sus historias de cómo sacaban la droga por la rampa presidencial.
Que no se nos olvide la culpa que tiene el gobierno en tantos asesinatos, tantos, que nos convierte en el país más peligroso del mundo. Ellos repartieron armas indiscriminadamente a los civiles y lo estamos pagando con nuestras vidas. Que no se nos olvide la ministra de prisiones tomándose fotos sentada en la cama de un pran.
Tampoco el entierro del pran donde los reclusos disparaban desde el techo del recinto carcelario, ni las “guerras” entre reclusos y funcionarios, donde los primeros estaban -por mucho- más armados que los segundos. Que no se nos olviden las torturas a las que han sido sometidos tantos presos, en clara violación a nuestra Constitución y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Que no se nos olviden los muchachos encerrados en la Tumba, ese horror de un gobierno que se autodenomina «humanista».
Que no se nos olvide el cierre de Radio Caracas TV, de CNB radio, ni el sinnúmero de emisoras que han sido cerradas por ejercer el derecho a la libertad de prensa, ni las constantes amenazas hacia los medios que quedan, una verdadera mordaza a la libre expresión. Que nunca olvidemos los ataques a periodistas. Que no se nos olviden las manipulaciones de masas, los adoctrinamientos, ni la propaganda mal orientada.
Que no se nos olvide el cierre de comercios ni las expropiaciones (en su mayoría despojos) a industrias y fincas productivas. Que no se nos olviden los miles y miles de containers con comida podrida, mucho menos ahora que hay tanta gente pasando hambre.

Que no se nos olviden nunca los corruptos. Sus caras y sus nombres. Para que no tengan paz dondequiera que vayan. Ejerzamos la sanción social. Que no se nos olviden quienes se han enriquecido a costa del tesoro nacional. Un corrupto no deja de serlo porque sea alguien conocido. Y como dice la canción “los de cuello blanco son los peores”. Que no se nos olviden los bolichicos.
Que no se nos olvide que los ciudadanos somos los que tenemos que controlar. Que no podemos entregarle a nadie ni total confianza, ni poderes totales. Que no se nos olvide que la maldad tiene forma de bala.
Que no se nos olvide que los conflictos tienen que resolverse civilizadamente. Que todos debemos contribuir con el gasto público, pero que no es función del Estado ser el acumulador de riquezas. Que el fraude lo corrompe todo. Que el organismo para recaudar impuestos no está diseñado para sobornar.
Que no se nos olvide que los actos de deshonestidad se van a multiplicar vertical y horizontalmente. Que lo injusto es algo que nadie puede pagar.
Pero que tampoco se nos olvide:
La gloriosa gesta del pueblo venezolano, que ha demostrado ad infinitum su apego a la democracia y su deseo de vivir en paz. Que no se nos olvide nuestra alegría, nuestra manera de ser informal y amiguera. Que sigamos sacando de todo un chiste. Que nos sigamos riendo de nosotros mismos.
Que no se nos olviden los héroes civiles. Ésos que han construido el país con mística y sacrificio. Y sobre todo, con las armas de la civilidad. Los profesionales que han aprendido a sobrevivir por no irse del país. Que no se nos olviden los jóvenes asesinados por protestar pacíficamente, ni las víctimas inocentes de la inseguridad.
Que nunca se nos olvide que venimos de nuestras madres venezolanas, echadas pa´lante, buenas, dedicadas. De esas mujeres sacrificadas y valientes, que han forjado nuestra venezolanidad. Que tampoco se nos olvide el valor de nuestros periodistas, que con valor han alzado sus voces en tiempos de dictadura.
Que no se nos olviden los inmigrantes que vinieron a construir lo bueno que tiene esta patria con nosotros. Ellos son venezolanos porque así lo quisieron y eso tiene aún más valor. Que no se nos olviden los que se fueron por lo insostenible de esta situación. Que ellos, en sus nuevos países, siguen siendo venezolanos.
Que no se nos olviden nuestros maestros. Todos tenemos en la vida un maestro inolvidable. Que no se nos olvide que es imperativo que el magisterio recupere su majestad.
Que nunca se nos olvide el manifestante desconocido, ése que marchó, se arriesgó, fue muerto, herido o vapuleado. Preso, torturado y humillado. Ese manifestante necesitará un monumento donde año tras año vayamos a rendirle honores.
Que no se nos olvide que somos un país fundado en el coraje y no en el miedo. En la generosidad y no en el egoísmo. En el amor y no en el odio.]]>

Publicidad
Publicidad