Venezuela

¿John M. Barrett viene a poner freno a la influencia de China en Miraflores?

John M. Barrett será el relevo de Laura Dogu en la embajada de Estados Unidos en Caracas. Ya es oficial y solo falta la fecha para la llegada de este diplomático con amplia experiencia en Latinoamérica y que viene de tener roces con China tras su paso por Panamá y Guatemala

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Barrett

John M. Barrett llegó a la embajada de Estados Unidos en Guatemala casi al mismo tiempo que Laura Dogu hacía lo propio en Caracas: en enero de este año, con apenas días de diferencia. Barrett, miembro de carrera del Servicio Exterior, había estado antes -desde mayo de 2023- en calidad de Ministro Consejero en la sede diplomática en Panamá. Así que está habituado a las realidades de la región y habla español y portugués.

Barrett es un hombre de negocios que antes de incorporarse al Departamento de Estado trabajó en gigantes como PepsiCo y The Walt Disney Company. Entre otras de sus designaciones oficiales, fue consejero para Asuntos Económicos en la embajada estadounidense en Perú y -de acuerdo a su perfil en la web– fue «Cónsul General en el Consulado General de los EE. UU. en Recife, donde lideró la labor diplomática en ocho estados del noreste de Brasil».

Al llegar a Guatemala el 22 de enero, Barrett explicó que sus objetivos principales en ese país eran frenar la migración irregular, combatir el narcotráfico y la violencia, además de fortalecer la relación bilateral bajo la agenda “America First”.

Una muestra de esto la dio el 5 de febrero durante un foro organizado por la Cámara de Comercio Guatemalteco Americana (Amcham) enfocado en temas de modernización de la actividad portuaria. Allí, Barrett apuntó la importancia para EE.UU de ampliar el comercio bilateral pero con una advertencia: “contar con puertos seguros, modernos y eficientes, libres de la influencia maligna del Partido Comunista Chino”.

“El mensaje es claro: la seguridad y eficiencia se refuerzan mutuamente», dijo: «Estamos listos para apoyar y reemplazar los equipos inseguros del Partido Comunista Chino con tecnología estadounidense confiable, que fortalecerá la inspección de carga, combatirá el crimen transnacional y protegerá el comercio».

Ese mismo día declaró al diario Prensa Libre: “Hay un elemento asociado con la parte comercial, y esta es otra prioridad importante, y es combatir la influencia maligna de China. Ahora la inversión china muchas veces está asociada con complicaciones y mi trabajo aquí en Guatemala bajo, también, las instrucciones del presidente Trump y de America First, es combatir esa influencia maligna. También tengo una perspectiva personal sabiendo las amenazas que vienen con la inversión china”.

El de la influencia china en la región es un asunto prioritario en las funciones de Barrett. En esa misma entrevista lo deja claro e hizo mención a su trabajo en Panamá: «Yo he tenido una experiencia en el hemisferio viendo las amenazas que China presenta. Puede ser mi trabajo en Brasil, donde han invadido tecnología de esa nación y también en Perú, donde tiene un puerto que no es una concesión, ellos son dueños de un puerto Chancay, que es enorme y tiene sus propias amenazas. Obviamente mi experiencia en Panamá, donde vi los caminos que los chinos están poniendo en ese país, pero siempre especialmente en Panamá hemos tenido un gran éxito combatiendo esta influencia maligna».

A China no le gustaron esas palabras y mucho menos que Barrett elogiara a Guatemana por reconocer a Taiwán como nación independiente. Y le respondieron desde Costa Rica: “Hemos notado que este funcionario estadounidense vuelve a desacreditar deliberadamente la cooperación económica y comercial entre China y los países latinoamericanos. Sus declaraciones, cargadas de una mentalidad de Guerra Fría y una arrogancia hegemónica, ignoran por completo los hechos; ante ello, China expresa su más firme oposición”.

El mensaje de la embajada china en Costa Rica enviado la misma noche del 5 de febrero, añade: “Lo que verdaderamente ejerce una influencia maligna en la seguridad y la estabilidad regional son las prácticas hegemónicas que, bajo el pretexto de ‘America First’, presionan a otros Estados, interfieren en su soberanía y buscan el control de infraestructuras críticas, como el canal. La ‘alternativa’ propuesta por este funcionario no es más que exclusivismo puro; su esencia es privar a las naciones latinoamericanas de su legítimo derecho al desarrollo independiente y autónomo”.

China, por supuesto, debe tener clavada la espina del Canal de Panamá. Durante sus años allí, 2023-2026, Barrett se anotó como un éxito haber alineado el manejo del estratégico cruce con la agenda Trump. Así lo descibe el diario La Estrella de Panamá: «trabajó en la convergencia de intereses y tensiones por una supuesta influencia de China en el Canal, una infraestructura que, más allá de lo económico, define equilibrios y poder. Quienes pudieron conocerlo de cerca por su paso en tierra canalera, percibían que su objetivo no era abstracto: reforzar la posición de Estados Unidos en una ruta estratégica y evitar que otros actores —particularmente China— ganaran terreno en un punto clave del comercio global».

En diciembre de 2024, Donald Trump comenzó una serie de señalamientos en los que aseguraba que China ejercía un gran control en el manejo del Canal de Panamá y llegó a decir que los chinos administraban el paso. No se quedó en palabras y hasta Marco Rubio viajó a reunirse con el presidente José Raúl Mulino el 3 de febrero de 2025. El encuentro no fue precisamente cordial: Rubio le advirtió que la amenaza de tomar a la fuerza el Canal de Panamá iba en serio.

Acerca de su próxima misión en Caracas, dice el diario: «Barrett no llega a inaugurar una etapa. Llega a intervenir en ella. Su historial sugiere una constante: escenarios tensos, intereses en disputa y necesidad de control operativo. Venezuela encaja perfectamente en ese perfil».

Desde principios de la década de los años 2000 el gobierno de Hugo Chávez estrechó la relación comercial y política con la República Popular China y de manera progresiva fue cortando comunicación con la pequeña representación comercial y cultural de Taiwán en el país que terminó por cerrar su sede de Caracas en 2009.

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