Venezuela

Imputan a Maduro por presunta tortura y Cilia Flores seguirá en prisión

Los fiscales sumaron hoy la acusación por actos de tortura a Nicolás Maduro y a Cilia Flores. El director del FBI reafirmó los señalamientos sobre agresiones a ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela

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Cilia Flores 3 de enero 5 claves de la primera aparición de Nicolás Maduro y Cilia Flores en la corte

Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron acusados hoy de ser responsables de la aplicación de torturas contra ciudadanos venezolanos y estadounidenses, cargos que se suman a los de conspiración para el tráfico de drogas y armas que enfrentan tras ser extraídos del país mediante una operación de fuerzas militares de Estados Unidos.

En concreto, la acusación presentada ante el tribunal del Distrito Sur de Nueva York se refiere a la presunta tortura de personas encarceladas en Venezuela mientras Maduro estaba al frente de la presidencia, es decir, entre los años 2013 y 2026.

De acuerdo al equipo de fiscales encabezado por el fiscal federal James M. McDonald, la ahora expareja presidencial se aferró al poder a través de «un sistema de represión que se basaba en la violencia contra la oposición política, la detención arbitraria y la tortura de detenidos, incluidos ciudadanos de Estados Unidos» y que Maduro «autorizó el uso de la tortura contra personas específicas».

El esquema de tortura descrito habla de «descargas eléctricas, asfixia, violación, desnudez forzada, aislamiento prolongado, privación de alimentos, celdas de castigo y tortura psicológica», que incluyó amenazar con matar a los familiares de los detenidos.

Los delitos que se le imputan a Maduro son cargos federales graves. El primero es conspiración para cometer narcoterrorismo, es decir, tráfico de drogas asociado a grupos armados o terroristas. El segundo es conspiración para la importación de cocaína a Estados Unidos. Otros dos se refieren a posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y a conspiración para poseer ese tipo de armamento. Y ahora se suma el de tortura.

Según reseña el diario español ABC, los fiscales amplían las acusaciones hasta miembros del entorno: «Una de las novedades más relevantes está precisamente en aquellos a quienes el gran jurado no identifica: los otros altos cargos del régimen aparecen una y otra vez en el relato como integrantes del círculo de Maduro y Flores o bajo las denominaciones CC-1, CC-2 y CC-3. Sus nombres no constan, pero sí aparecen sus actos».

ABC asegura que los fiscales relatan situaciones como esta: «El primero, CC-1, aparece como una figura con poder sobre militares, vínculos directos con el narcotráfico y acceso al círculo de Maduro. La Fiscalía remonta su actividad al menos a 2006. Ese año, según la acusación, Maduro y Flores ordenaron a integrantes de sus equipos de seguridad supervisar y facilitar el transporte de cargamentos de cocaína de entre 1.000 y 2.000 kilos utilizando la Guardia Nacional Bolivariana. Una década después, CC-1 habría ordenado a funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) coordinar el movimiento de cargamentos de droga. Esa cocaína procedía de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Columbia, popularmente conocidas como las FARC».

Más adelante, se lee: «Según el gran jurado, el alto responsable CC-2 participaba en reuniones con Maduro, Cilia y otros jerarcas y tenía responsabilidad directa sobre detenciones e interrogatorios. La acusación describe una reunión celebrada a comienzos de 2014, cuando las protestas contra el Gobierno se extendían por Venezuela. Maduro habría planteado secuestrar a entre cinco y siete militares sospechosos de deslealtad para averiguar, mediante tortura, si existía disensión dentro de las Fuerzas Armadas».

El director del FBI, Kash Patel, se refirió al caso Maduro-Flores en un posteo en X: «Tras una investigación del FBI en colaboración con otras agencias, esta mañana el derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue acusado formalmente de un cargo de conspiración para cometer tortura. Asimismo, se acusó a la ex primera dama de Venezuela, Cilia Flores de Maduro, de un cargo de conspiración para cometer tortura y un cargo de narcoterrorismo».

Escribió Patel en su cuenta: «Según consta en la acusación, el régimen de Maduro sometió a más de una docena de ciudadanos estadounidenses a torturas mientras se encontraban bajo custodia del gobierno venezolano, incluyendo el uso de drogas, descargas eléctricas, agresiones sexuales y otros castigos. Ahora deberán responder por sus crímenes».

No hay condicional

Maduro y Flores, encarcelados en Nueva York, se han declarado inocentes de todos los cargos y sus abogados han tratado de hacer valer la tesis de su inmunidad por tratarse de un jefe de Estado y su primera dama. También han intentado que a Flores se le permita el beneficio de vivir bajo vigilancia en una residencia en la misma ciudad, alegando para ello razones de salud.

La fiscalía se opuso a la posibilidad de una fianza para Cilia Flores, alegando que existe riesgo de fuga y que su salida condicionada de prisión podría representar peligro para otras personas. Y hoy el tribunal -juez Hellerstein- le negó la posibilidad a Flores de esperar la fecha de juicio fuera de prisión argumentando la gravedad de los delitos que se imputan y el riesgo de fuga.

Hasta hoy, está planteado que el juicio de Maduro y Flores comience el 1 de junio de 2027.

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