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Entender el bolívar soberano, sin ceros pero con incertidumbre

Venezuela, otro país latinoamericano que elimina ceros de su moneda
03/09/2018
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FOTOGRAFÍAS: EFE Y AFP

La reconversión monetaria vio la luz el 20 de agosto de 2018. Los números en las cuentas se disminuyeron y los bolívares soberanos empezaron a ser entregados el mismo lunes en algunas entidades bancarias. Aunque el Gobierno calificó la medida como un “éxito”, son muchos los venezolanos que viven con la incertidumbre y la confusión que implica la nueva moneda nacional y el “paquetazo” económico

Yesenia Vivas* se levantó de la cama de un tirón. Su despertador no sonó esa mañana, ni siquiera tenía que ir a trabajar. Era lunes no laborable por decreto presidencial. Pero no quería que nadie se lo contara, ella misma quería ver el cambio en su cuenta bancaria. Tras varios intentos fallidos de ingresar en la plataforma electrónica del Banco de Venezuela –de los más lentos en ponerla a punto–, lo logró y vio cómo cinco ceros desaparecieron casi mágicamente de su dinero. 27.459.352,32 bolívares se convirtieron en 274,59 bolívares, ahora soberanos. La reconversión la golpeó en la cara sin remordimiento.

“Más pobre que nunca”, cuenta Yesenia que se sintió luego de ver los números en la pantalla. Recuerda la reconversión monetaria de 2008, cuando la moneda nacional pasó a ser “fuerte”, y en su mente no encuentra un sentimiento parecido al que le recorrió el cuerpo esa mañana del 20 de agosto de 2018. “Sé que cuando pasamos a los bolívares fuertes también fue un desastre, pero nada se compara con esta sensación de que Venezuela nunca dejará de tocar fondo”.

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El escepticismo fue el culpable de que la comerciante de 47 años no creyera del todo en que la eliminación de los cinco ceros fuese a ocurrir. Eso y las prórrogas que hizo Nicolás Maduro, quien había anunciado que el 4 de junio la moneda perdería tres ceros, y en julio confirmó que sería con cinco ceros menos y desde agosto.

Entonces Yesenia no le creyó. “Seguro salen a darle largas a la reconversión”, se decía a sí misma tratando de convencerse de que no llegaría el “día de la locura”, cómo ella creía que sería, de hacerse realidad lo anunciado. Sin embargo, admite que los absurdos en Venezuela son lo único que no escasea. “En este país todo es posible”, dice con resignación.

Cita 4 soberanosAhora está entre la espada y la pared. Dueña de un kiosco en Los Ruices, todavía no se ha atrevido a abrir su negocio por miedo, ansiedad y, sobre todo, por la inseguridad que le produce pensar en tener que contar los bolívares soberanos. “Yo sigo sin entender los cinco ceros menos. Mi esposo y mi hijo me han explicado varias veces y la verdad es que no termino de agarrarle el truco. No sé cómo voy a hacer para ir a trabajar”, suelta al afirmar que prefiere hacerle frente al dolor de cabeza la semana siguiente.

Claudia Ronco salió el martes de su casa en Petare y fue al banco a buscar el dinero en efectivo para pagar su pasaje de transporte público, como hace todas las mañanas. Al llegar, le preguntó al vigilante de la entrada cuánto estaban entregando por la taquilla.

Un millón
¿Cuánto es eso?
10 mil bolívares soberanos.

Hizo su cola con tranquilidad, pero a medida que salía la gente con los bolívares soberanos en la mano, la duda la empezó a invadir. Las personas traían monedas, las únicas que conforman el nuevo cono monetario: 1 y 0,5 (equivalentes a 100 mil y 50 mil bolívares de los anteriores, respectivamente). Cuando Claudia vio el dinero en metálico, abandonó la fila y se devolvió por el mismo sitio por donde había llegado. “No las quise porque no las entiendo. Yo no entiendo es nada. Por eso me voy a ir más rápido de este país, la plata está devaluada”, admite. Colombiana de nacimiento, ese día tuvo que subir a pie hasta su casa, en lo alto de Campo Rico, porque no tenía ni medio en el bolsillo. Ni fuerte ni soberano.

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De mal en peor

La segunda reconversión monetaria del chavismo entró en vigencia el 20 de agosto, a pesar de la dificultad de los venezolanos para restar mentalmente cinco ceros a la moneda oficial y de la opinión de algunos economistas que veían como “poco factible” que se llevara a cabo y que le fecha fuese cambiada. El mismo lunes se empezaron a ver los nuevos billetes que de ahora en adelante serán la moneda nacional venezolana: los bolívares soberanos.

El Gobierno calificó de “exitosa” la activación del plan económico que restó cinco ceros al bolívar y Maduro aseguró que será el punto de partido para un “gran cambio” en el país. Además del cambio en la moneda, el mandatario anunció un paquete de medidas que incluyen la fijación del salario mínimo a “medio petro” (1.800 bolívares soberanos) y el aumento de cuatro puntos al Impuesto al Valor Agregado (IVA), hasta 16%.

Cita 3 soberanosHace semanas, una proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI) estimaba que la inflación al final del año 2018 podría alcanzar 1.000.000%. Tras los anuncios económicos, el economista Ricardo Hausmann advirtió que el dato va rumbo a los 44.000.000% para diciembre. “No veo cómo estas medidas van a hacer que aumente la producción. Sí veo que estas medidas van a hacer que aumenten los bolívares que van a tratar de comprar esa producción, y por lo tanto no es que la gente va a comprar más sino lo mismo pero más caro”, expresó el director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard en entrevista exclusiva con El Estímulo.

Por su parte, Alejandro Grisanti, director de Econoanalítica, no augura un futuro muy prometedor a dichos cambios económicos. Si no se toman las medidas en conjunto, si no se genera credibilidad y confianza, esos programas están destinados al fracaso”, aseguró en entrevista con Fedecámaras Radio. Agregó que aunque no fueron medidas aisladas, es importante un “plan de estabilización y no un programa de ajustes. Tú no puedes tomar unas medidas sí y otras no. Y lo que vemos en el Gobierno es una gran improvisación”.

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El economista condenó que se le aprieta el cinturón al ciudadano pero el Estado no ha anunciado que vaya a reducir sus propios gastos, sino al contrario. Explicó que el “paquetazo” implica un incremento muy fuerte y “no se logra cerrar la brecha entre ingresos y gastos”. “No hay nadie que crea en este Gobierno. No hay nadie que ayude a financiar este inmensa brecha”.

La incertidumbre es lo que ahora marca la rutina de los venezolanos. Así lo planteó Carlos Larrazábal, presidente de Fedecámaras, al referirse a las modificaciones económicas impuestas por el Gobierno. “Son una gran cantidad de medidas que la población no entiende, son difíciles de explicar y las formas del gobierno son poco claras”. Denunció que estos cambios fueron realizados sin cumplir la normativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que establece que las decisiones que afecten el salario deben ser discutidos en diálogos sociales. “La nivelación de ingresos no podemos decir que no es necesaria, porque todo el mundo está en una situación precaria, pero no está amarrada con una política de financiamiento e incentivo a la actividad económica y no están viendo la economía real”.

Nadie se acostumbra

Gustavo Castillo logró retirar 10 bolívares soberanos el martes 21 de agosto, un millón de los anteriores, del Banco Mercantil. Pero eso no le sirvió de mucho. “¿Qué hago con esto? El problema no es que no lo entienda, sino que esta plata igual no me alcanza para comprar nada. Ni para un café”, se quejó el señor de la tercera edad al salir de la entidad bancaria ubicada en la avenida Francisco de Miranda del municipio Chacao con sus dos billetes de 5 bolívares soberanos. “Es otro plan fallido del gobierno nefasto que tenemos”, disparó.

Cita 2 soberanosVicente Rodríguez lo ha intentado varias veces, pero todavía no consigue hacer el cálculo rápido de bolívar fuerte a soberano. Tanto es su miedo de confundirse, que asume el aturdimiento que los nuevos billetes le han producido y lleva en su cartera una pequeña “chuleta” de cuánto vale ahora la moneda nacional. “A mí no me van a volver loco”, suelta mientras mueve en su mano un pequeño papel que le hizo su hija. Sacar cuentas sin ayuda ya no es tan fácil para muchos.

Hay quienes se han tomado la reconversión monetaria sin mucho alboroto. “La gente exagera con todo, no entiendo qué tanto show. Con tres o cinco ceros menos, igual somos pobres. Las cosas van a aumentar igualito. La inflación no la para nadie”, asegura Ingrid Suárez de 52 años. Y Daniel Martínez comprobó la situación con sus propios ojos: “El viernes fui a comprar un kilo de carne y estaba en 10 millones. Hoy ya está en 60 millones, así de un solo coñazo”.

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Otros venezolanos prefieren no amargarse la vida en esta primera semana de reconversión. “¿Tú crees que voy a perder mi tiempo sacando plata del banco y enredarme pagando con esos billetes? ¡Qué va! La gente es masoquista”, mencionó una señora que paseaba a su perro en la Plaza Candelaria.

¿Un sueldazo?

Varios metros más allá, una muchacha y su padre vestían una franela roja con el rostro del difunto Hugo Chávez. Viven en la zona y tenían pensado esperar a que la marcha convocada por el chavismo para respaldar la reconversión monetaria pasara por la avenida Urdaneta para unirse a la caminata hasta el Palacio de Miraflores. Para María Gabriela todo lo anunciado por Maduro es digno de celebración, hasta el nuevo sueldo mínimo que ahora será de 180 millones de bolívares, es decir 1.800 bolívares soberanos. “Eso es mucha plata. ¿Sabes la cantidad de cosas que se pueden comprar con todo ese dinero? Si un kilo de pollo está en 10 millones, eso alcanza y sobra. Hasta vamos a poder ahorrar en dólares porque ahora está en 6 millones cada dólar”, festejaba la joven.

Cita 1 soberanos

Para Gloria Borrego, el nuevo sueldo mínimo es todo menos una buena noticia. “Es una locura”, fue lo primero que pensó cuando escuchó la cadena nacional del mandatario. Para ella, el salario de 1.800 bolívares soberanos implica un incremento exagerado de los productos. “Ya habían aumentado los precios de todo antes de que el presidente hablara, todo va a subir porque nadie va a querer perder”.

Con 11 años trabajando en una empresa dedicada a la producción de calzados de seguridad, ubicada en Catia, a Borrego la atacó el miedo de que el martes 21 de agosto, cuando se reincorporara a sus labores luego del día feriado, la mandaran a recoger sus pertenencias e irse a su casa. “Si la empresa tiene una nómina grande o pequeña y no están bien, lo más seguro es que vayan a cerrar o a reducir personal. Ese incremento es demasiado alto”. Siendo cabeza de familia, perder su empleo sería una calamidad. “Si ya estando trabajando el dinero no te alcanza, imagina que te manden a tu casa. Lo que te den de prestaciones sociales, así te lo tripliquen, no te va alcanzar para pagar los gastos del día a día. Hay que seguir pagando luz, condominio, hay que comer”.

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Hasta los momentos, a Borrego no le han comunicado cuál será su futuro en la empresa. “Estamos a la expectativa”, de que en cualquier momento le lancen la mala noticia. Aunque no sería lo ideal, si la despiden ya tiene un plan B: “Hacer comida y vender”.

Los 1.800 bolívares soberanos que ahora en adelante debería pagarle a sus empleados no es lo único que a Carlos Francisco Rivas* le mortifica. Como comerciante con tres tiendas a su mando y más de cinco contratados, hay más factores en los que pensar. “No es solo una cosa, no se trata del sueldo y ya. Es el sueldo, el condominio, el alquiler, la mercancía. Si ahorita no estás produciendo para generar eso, ¿cómo lo vas a pagar? Yo no veo solución. El futuro es negro”.

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*Los nombres de las fuentes fueron cambiados a petición