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La desaparición de las vacunas

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07/11/2016
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TEXTO: JULIO MATERANO | FOTOGRAFÍA: ESPROMED

De la Empresa Socialista para la Producción de Medicamentos Biológicos, una compañía oficializada por el Gobierno en junio de 2014, solo queda la promesa gubernamental de producir, comercializar y distribuir vacunas. Dos años y cuatro meses después de su constitución, la industrialización de estos antídotos es aún un sueño por cumplir, una entelequia

La Empresa Socialista para la Producción de Medicamentos Biológicos (EspromedBio), advierte una fuente interna, no ha producido una sola vacuna y está en cierre técnico. Sus funciones se limitan al llenado y etiquetado de insumos importados. El fracaso del proyecto enarbolado por el Ministerio de Salud luce aún más lóbrego en un momento en el que Venezuela amerita una política sanitaria agresiva para cercar los virus que asedian a una población acorralada por enfermedades de otros tiempos: varicela, paludismo y difteria.

La fuente explica que EspromedBio, cuya sede está situada en la Universidad Central de Venezuela (UCV), no es más que la separación de la planta de vacunas que dependía del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel. Las instalaciones fueron remodeladas a partir de 2001 y debió entrar en funcionamiento en 2007 para incrementar la producción de toxoide tetánico, difteria, tosferina, antirrábica humana y animal.

La población está desprotegida. El drama es profuso. Alejandra Izaguirre dice que no ha podido vacunar a su niña contra la varicela porque la fórmula no está disponible. La bebé tiene 15 meses. La madre lleva, literalmente, la mitad de la vida de la pequeña buscando el producto que no forma parte del Esquema Nacional de Inmunizaciones —los servicios pediátricos privados tampoco no la tienen. No es prioridad para un sistema público que se empecina en negar la epidemia de difteria que sacude la población infantil y que, este año, ha cobrado la vida de al menos 23 niños en el país. Rosalba Anzola, internista y pediatra del J.M. de los Ríos, explica que la difteria es una enfermedad mortal que se produce por la bacteria Corynebacteriumdiphtheriae, que ataca las vías respiratorias.

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Izaguirre se lamenta y cuenta que espera ponerle la primera dosis en diciembre próximo cuando visite a su hermano, Eduardo, en Bogotá, Colombia. Relata que la última vez que Eduardo vino a Venezuela, le decomisaron la vacuna en el Aeropuerto de Maiquetía. “Fue hace cuatro meses. La traía refrigerada en una pequeña cava, pero el agua destilaba en la maleta y pidieron revisarla. Cuando se dieron cuenta que era un medicamento, se lo quitaron”, afirma. “Me da miedo sacar a mi bebé a la calle porque no sabría adónde llevarla si se me enferma, es muy delicada”, dice.

A Beatriz Gil le negaron la vacuna contra el neumococo. Cuenta que la dosis, de 23 valente que se suministra a adultos, solo está reservada para personas de la tercera edad, empleados del sector salud y pacientes inmunosuprimidos o con VIH. Gil no es asmática, pero su neumonólogo le indicó la vacuna para prevenir las infecciones respiratorias que la azotan cada cierto tiempo. “Soy alérgica a la grama, a los perros, me afecta la humedad y el polvo”, cuenta. A sus 37 años, siente los malestares de un anciano con hipertensión pulmonar: dificultades para respirar, cansancio y fatiga. En su intento por aplacar su malestar ha recorrido los distritos sanitarios 1, 2, 3, 4, en La Pastora, Catia, San Martín y El Valle, respectivamente. La crisis, que en su caso se han vuelto recurrente, le impide continuar su oficio como personal de mantenimiento en el Hotel President, en Plaza Venezuela. “Trabajé durante tres años, pero me retiré porque no puedo manipular cloro ni jabón, estoy prácticamente incapacitada”. Gil vive en un edificio en San Martín y sufre cada vez que el ascensor falla y debe llegar al noveno piso.

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Los afectados

Fronteras adentro, la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría es clara con los protocolos de inmunización de niños y adolescentes e insiste en la importancia de cumplir con el esquema básico en el primer año de vida y los refuerzos. Pero sus voceros coinciden en que la crisis sanitaria impide cumplir a cabalidad los estándares y deja expuesta a la población más vulnerable: los infantes que residen en municipios foráneos, la población indígena, rural y campesina.

En la Memoria y Cuenta 2015 del Ministerio de Salud, la cartera despacha las denuncias de las sociedades científicas venezolanas con “logros”. Entre ellos destaca la certificación de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud que declara a Venezuela como un país “libre de Rubéola y Síndrome de Rubéola Congénita”. Pero las emergencias de los hospitales hablan por sí solas y los enfermos vociferan en ellas los estragos de un sistema en decadencia. Ese drama nacional pone en tela de juicio los éxitos celebrados por Luisana Melo, cabeza del ministerio.

Desde 2015, Venezuela no presenta públicamente los indicadores epidemiológicos. Desde el año 2009, ha declarado la Red Defendamos la Epidemiología Nacional, el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Sarampión- Rubéola- Rubéola Congénita no ha confirmado ni descartado a través de estudios si los virus continúan presente en el ambiente. En 2013 se registraron 499 casos de Rubéola, que no han sido confirmados aún. Hasta ese año se habían suscitado 3.138 posibles casos de la enfermedad, según los anuarios de morbilidad y los informes epidemiológicos.

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En el balance de gestión del año pasado, el Ministerio de Salud celebra, además, la ausencia de casos de poliomielitis, enfermedad radicada en 1989, y parálisis flácida aguda, erradicada en 1989. Pero este año la “alegría” chavista está eclipsada por la difteria, enfermedad que se creía erradicada en 1992 y que resurge 24 años después, en medio de la peor crisis sanitaria.

Algunos epidemiólogos, como Ricardo Montilla, pediatra y vacunólogo, sostienen que, con todas sus debilidades, Venezuela tiene escrito sobre papel uno de los esquemas de vacunación más completos de la región, pero cada vez está más lejos de cumplirlos. En el país, el cuadro de prevención está integrado por 14 fórmulas biológicas, que contribuyen con la prevención de neumonías por streptococo y hemofiloinfluenza, influenza, tétano, difteria, fiebre amarilla, diarrea por Rotavirus, hepatitis B y meningitis. También existen otras dosis como la antipolio oral, que previene la poliomielitis, y la trivalente viral indicada contra el sarampión, rubéola y parotiditis.

A propósito de ello, el año pasado el gabinete de Salud anunció en su Memoria y cuenta la incorporación de la vacuna inactivada contra la poliomielitis (IPV) y otro producto biológico contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), que se aplicarían a partir de 2016, pero esta medida ha quedado sin efecto. No se cumple. En los distritos sanitarios 1, en La Pastora, y el 4, en El Valle, nadie responde a la interrogante de cuándo llegarán las vacunas. Algunas enfermeras afirman que están en el país, otras, sin mayor certidumbre, dicen que están en camino y que, incluso, el personal fue entrenado el primer trimestre de este año para su colocación.

Vacunas como la BCG, indicadas contra Bacillus de Calmette y Guérin, responsables de la tuberculosis, presentan fallas desde hace más de un año. Andrés Gutiérrez, pediatra del Hospital J.M. de los Ríos, indica que en Venezuela nace y se gesta una generación que es la comidilla de enfermedades emergentes. Esa regresión que devora el sistema sanitario público, sumada a la miseria a la que sucumbe el país, ha dejado a muchos recién nacidos expuestos, a la suerte de sus propios sistema inmunológicos, que sin mayor protección se doblegan ante las complicaciones de enfermedades inoportunas.

Ingrit Torrealba tiene 18 años y su hijita Sofía está próxima a cumplir uno. La joven madre circunda la Emergencia del J.M. en busca de ayuda especializada. Cuenta que llegó hace dos noches, de San Isidro, una comunidad al norte de Yaracuy. Para llegar a Caracas primero subió a un taxi, luego a un autobús, con su pequeña, y después a una moto. Tiene hambre, no tiene dinero, está sin familia en la ciudad y la invade el miedo. “Sofía tenía la garganta inflamada, no podía tragar y presentaba dificultad para respirar. En el ambulatorio de la comunidad me regalaron tapabocas. No sabían qué tenía y me refirieron a Caracas”. El diagnóstico de los médicos indica que la bebé tiene una infección en las vías aéreas superiores que incluso le afecta la audición. No es difteria y eso aplaca, de momento, la angustia de la madre.

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Contratos y más contratos

En Venezuela, el Programa Ampliado de Inmunizaciones data de 1960 y con el chavismo se han introducido solo dos vacunas en los últimos dos años: neumococo y VPH, pero ninguna de ellas está disponible en los cuatro distritos sanitarios del Distrito Capital. La situación se presenta pese a los 37 contratos que mantiene Venezuela con Cuba, entre los cuales figuran acuerdos para el suministro de medicamentos genéricos, productos biológicos y vacunas. Solo el 2014 establecieron 17 acuerdos y 20 en 2015, por un monto de USD 832.945.590,96, detallan documentos oficiales.

En la práctica la crisis de salud desdibuja las cifras aportadas por el Gobierno en torno a la cobertura nacional. El año pasado, precisa el ministerio, el Esquema Ampliado de Inmunizaciones aplicó 20.869.247 de dosis, con las cuales se protegieron a 10.296.440 personas. Pero no queda claro cuáles son los grupos etarios cubiertos. Sin embargo, al cierre de ese año el ministerio celebró la ejecución de 98% de la meta, una sin llegada.

En 2015, el Ministerio de Salud administró a través de los diferentes centros de salud 1.186.914 dosis de vacunas en Miranda, 254.848 en Distrito Capital y 249.772 en Vargas. Pero ni una sola fórmula contra la varicela. Ese año el virus tuvo un comportamiento debrote epidémico,con 52.476 casos registrados en todo el territorio, siendo Distrito Capital la entidad más afectada con 5.731 afectados.

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El médico José Manuel Olivares, diputado a la Asamblea Nacional (AN) y presidente de la Subcomisión de Salud de ese órgano legislativo, asegura que Venezuela es el único país de la región, junto a Cuba, que no ha incluido la vacuna contra el VPH. Advierte que se trata de un producto que ayuda a combatir el cáncer de cuello uterino, que en el país es la segunda causa de muerte, en mujeres, por neoplasias.

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Entre las 14 fórmulas que incluye el Esquema Nacional de Inmunización, según detalla el Ministerio de Salud, destacan la BCG, que protege contra la tuberculosis; antirotavirus, que previene las diarreas severas por rotavirus; pentavalente, indicada para inmunizar contra la difteria, tosferina, tétanos. Voceros del gremio coinciden en que existen al menos tres vacunas importantes que aún no han sido incluidas en el esquema de inmunización nacional; entre las cuales destacan las fórmulas contra el VPH, la varicela y la hepatitis A.Pero advierten que se algunos se trata de una exigencia ambiciosa ante un sistema público que incluso perdió capacidad para suministrar una dosis de toxoide tetánico en los hospitales. Curas como esta desaparecieron de las salas de emergencias.

*Todas las vacunas están en fallas en el sistema público. Pero la BCG no se consigue en el país. Escasean la neumoco 13 valente, antiinfluenza y la pentavalente. La vacuna contra el VPH aún no se aplica y las vacunas contra el paludismo y la neumoco 23 valente están reservadas para personas inmunosuprimidas y personal de salud.
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