El chavismo le pasó la aplanadora a los medios

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La “hegemonía comunicacional” que denominó el entonces ministro Andrés Izarra sirvió como paraguas para definir lo que sería la maquinaria de propaganda y censura que luego se consolidó como una clara política durante el gobierno de Hugo Chávez.

Con motivo de su 13° aniversario, Clímax presenta la serie Deconstruyendo a Hugo Chávez

Aquel 28 de diciembre de 2006, Hugo Chávez estaba dando un discurso al país en cadena nacional rodeado del alto mando militar. Comenzó pausadamente pero luego se hizo enfático cuando tocó el tema de la renovación de la concesión de Radio Caracas Televisión (RCTV), próxima a vencerse en 2007. Subió el tono, gestualizó con fuerza, como si la sola mención del canal lo enardeciera y sentenció: “Se acaba en marzo la concesión de televisión, así que mejor preparan sus maletas y vayan viendo qué van a hacer a partir de marzo. No habrá concesión para ese canal golpista llamado RCTV”.

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A pesar de las decenas de marchas, manifestaciones, protestas y vigilias, nada sirvió para evitar el apagado del icónico canal de Bárcenas. La decisión ponía fin a 54 años de transmisión, así que el país vio la despedida en vivo y directo a la medianoche del 27 de mayo de 2007.

El cierre de RCTV fue uno de los detonantes para poner en blanco y negro la relación de Chávez con los medios de comunicación: un camino de confrontación que 20 años después se ha valido de sanciones, salidas forzadas del aire, fines de concesión, asfixia económica, restricción en la distribución de papel, venta de medios, legislación cada vez más punitiva y demandas penales y civiles para controlar líneas editoriales que no sean afines al gobierno, como mecanismos para implementar la censura en sus más diversas formas.

Poco después de la suspensión de la concesión del “canal 2″, el entonces ministro de Comunicación, Andrés Izarra, definía el término que una década después se vio consolidado en la conformación del Sistema Nacional de Medios Públicos, hoy denominado Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (Sibci): “La hegemonía comunicacional yo la lancé como una reflexión en el marco de la construcción del socialismo y lo dije en el sentido gramsciano. Gramsci no habla de hegemonía como lo están haciendo estos intelectuales de derecha, que lo quieren hacer ver como una imposición, como una dictadura, como una coacción sobre la pluridad, sobre la libertad de disentir, en lo absoluto”.

En el año 2001 solo había tres medios dependientes del Estado: Venezolana de Televisión (VTV), Radio Nacional de Venezuela (solo dos frecuencias) y Venpres, la agencia de noticias.

Pero después del paro petrolero y el golpe de Estado en abril de 2002, la relación con los medios sufrió un quiebre irreversible. La persecución fue pública y notoria porque Chávez responsabilizó a los medios, en especial a los televisivos, de crear un “cerco mediático e informativo”. En ese año se creó el Ministerio de Comunicación e Información y comenzó a conformarse una nueva plataforma de medios con lineamientos y financiamiento abiertamente alineados con el discurso oficialista. En agosto de 2002, Chávez lo anunció sin cortapisa: “Este nuevo ministerio nace con la única idea y objetivo claro de fortalecer la fuerza comunicacional de la revolución”.

Así se diversificaron las señales de Radio Nacional de Venezuela en siete frecuencias (Informativo, Clásico, Musical, Indígena, Juvenil Activa, Regionales e Internacional), se modernizó YVKE Mundial, nació Vive TV, Ávila TV, ANTV, Telesur, con señal nacional e internacional, la Agencia Bolivariana de Noticias, que luego se convirtió en Agencia Venezolana de Noticias. Adicionalmente, se creó la dirección de medios comunitarios y alternativos adscritos al Minci, que sumaba aproximadamente 250 emisoras comunitarias a las que se les asignaron las frecuencias del espectro radioeléctrico que Conatel les revocó a emisoras y cadenas con programas informativos y de corte de opinión. El colofón llegó en agosto de 2009 cuando Diosdado Cabello estaba al frente de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) y ordenó la intervención y revocación de 32 emisoras de radio y dos de televisión.

A esa plataforma audiovisual hay que sumar la aparición de nuevos diarios de tendencia pro gobierno que son dependientes de fondos públicos: Correo del Orinoco y Diario VEA, más las diferentes versiones de Ciudad Caracas que reciben fondos municipales: Ciudad Valencia, Ciudad Cojedes, Ciudad Guárico, Ciudad Petare, Ciudad BQTO, Ciudad MCY y Ciudad Maturín.

Sin luna de miel

El Hugo Chávez candidato de 1998, no solo creía que el Estado ya tenía suficientes medios de comunicación y que no tenía intenciones de nacionalizar ninguna empresa de este tipo sino que aseguró que al llegar al poder impulsaría la ampliación y profundización del desarrollo de nuevos medios de capital privado.

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Pero ese escenario de amplitud se eclipsó luego del 11 de abril, con la polémica división en dos de las pantallas de televisión que mostraban en paralelo los hechos violentos que ocurrían en la marcha de la oposición, y del otro lado, la alocución controlada del Gobierno nacional. Allí se reveló uno de los puntos más álgidos de la polarización política: el primer blackout informativo cuando el gobierno suspendió la señal de las tres televisoras de señal abierta (RCTV, Venevisión y Televen).

Marcelino Bisbal, docente e investigador especialista en comunicación, explica que la relación del gobierno con los medios se basa en un concepto denominado “tolerancia represiva”: los medios son tolerados y se les permite cierto desarrollo y libertad pero se usa un arsenal jurídico dirigido a establecer medidas restrictivas y de confrontación.

“Se hace un uso indiscriminado de las cadenas por parte del Poder Ejecutivo; menciones denigrantes o intimidatorias en la cual los medios son por lo general el centro del ataque; agresiones contra reporteros y representantes de medios mientras ejercen; uso de recursos administrativos, en especial por parte de Conatel, hacia los medios radioeléctricos; impedimentos para cubrir eventos oficiales y dificultad para el acceso a la información pública”, señala Bisbal como algunos de los indicadores implementados para avanzar en la construcción del perfil de la hegemonía comunicacional.

Uno de los primeros focos de ataque se enfiló hacia los medios audiovisuales por la penetración que representaba un importante capital de audiencia. Un estudio hecho por el mismo Minci en 2014 indicaba que 49,6% de las personas prefería ver televisión por suscripción pero al revisar los datos de los canales de señal abierta detectaron que 18% de la audiencia veía Venevisión, Televen marcaba 13% del rating y sin embargo, el más visto de los canales de gobierno era Venezolana de Televisión que apenas alcanzaba 4,8%.

La venta y cambio editorial de Globovisión reflejó su efecto: la audiencia quedó reducida a 2,6% y TVES, que heredó la señal e incluso equipos al salir del aire RCTV, solo sumaba 1,6% del rating.

El gobierno entendió que, como toda estrategia medular, requería inversión.

Al revisar el presupuesto del Minci de ese año se evidenció que el gobierno destinó 1,1 millardos de bolívares (fuertes) solo para los medios del sistema público, lo que significó que 47% de los recursos de todo el ministerio iba dirigido al gasto de los medios del Estado. VTV recibió 323 millones de bolívares (fuertes) y para AVN se destinaron 98 millones de bolívares fuertes. TVES y Ávila TV recibieron 56 millones de bolívares cada uno y al periódico Correo del Orinoco le fueron adjudicados 40 millones, a pesar de que su nivel de audiencia y lectoría no se correspondía con los recursos asignados.

Esa tendencia a destinar cada vez más dinero al aparato comunicacional se hizo muy evidente tres años después. En el Presupuesto de la Nación del año 2017, el gasto correspondiente al Ministerio de Comunicación e Información, relaciones públicas y pagos de publicidad y propaganda ascendió a 180 mil millones de bolívares (fuertes), cuatro veces más de lo que se había asignado el año anterior (2016), cuando el Gobierno había destinado 42 mil millones de bolívares, lo que representó 21% más de lo que fue asignado para la gestión de servicios públicos como agua, luz y transporte.

El legado de Chávez se afinca

En septiembre de 2013, seis meses después de la muerte de Chávez, la presión y persecución a los medios se intensificó: diez diarios y una revista dejaron de imprimirse por falta de papel, según datos recopilados por la ONG Espacio Público.

La venta y distribución de papel periódico depende de la empresa estatal Complejo Editorial Alfredo Maneiro que ha utilizado de manera discrecional la entrega de papel para asfixiar a los medios de tendencia contraria al gobierno.

Los datos de Espacio Público revelan que 51 medios de comunicación dejaron de funcionar en Venezuela para 2017. Este fue uno de los indicadores considerados en el informe 2017 de Reporteros sin Fronteras que señaló que el país cayó 21 puestos en el Índice de Libertad de Prensa y quedó en el puesto137 en relación a 180 países registrados.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) realizó un informe de la situación de la prensa entre del 2013, año de la muerte de Chávez y los primeros seis meses de 2018, en el que se reflejó el panorama de una situación agudizada: 65 emisoras y 9 canales de televisión desaparecieron durante estos cinco años, y por ejemplo en los estados Trujillo, Sucre y Barinas ya no circulan periódicos.

Todo ello se traduce en 115 medios de comunicación que dejaron de funcionar, sin contar que periodistas y trabajadores de medios de comunicación fueron víctimas de 113 agresiones, 26 de ellas se expresaron a través de cierres, sanciones y bloqueos contra medios y 87 fueron ataques directos a periodistas.

Periodista venezolana egresada de la Universidad Central de Venezuela. Profesora universitaria en la UCV y la UCAB.