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Venezolanos se “rebuscan” vendiendo productos nacionales en Colombia

Productos venezolanos en frontera
01/03/2018
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FOTOS: ROSALINDA HERNÁNDEZ

Mientras el diferencial cambiario entre bolívares y pesos aumenta, los alimentos y otros productos venezolanos siguen su paso indetenible por caminos verdes o legales de la frontera para ser comercializados en Colombia por unos cuantos pesos que, generalmente, retornan a hogares venezolanos para paliar la crisis y “sobrevivir”, como aseguran vendedores informales.

La escasez de alimentos no ha tenido pausa y cada día son más los productos que desaparecen de los anaqueles de abastos y supermercados. La queja del consumidor es frecuente: no hay alimentos en los anaqueles, pero se consiguen en el llamado mercado negro a costos inalcanzable para el trabajador común.

Las largas colas que al despuntar del día inician los venezolanos a las afueras de los comercios para poder abastecerse de algún alimento subsidiado (harina Pan, azúcar, arroz, pasta, entre otros) no cesan y quien tiene suerte puede hacerse de dos kilos de harina de maíz, luego de esperar no menos de medio día en una fila.

La escena cambia apenas pasar la frontera colombo venezolana y llegar a las poblaciones de Villa del Rosario o Cúcuta, ubicadas en el departamento Norte de Santander, Colombia. Allí El Estímulo pudo corroborar en un recorrido por mercados informales la gran cantidad de alimentos venezolanos que se comercializan.

Desde la Leche marca Casa, de un kilogramo, distribuida por la red del gobierno de Venezuela, Mercal, que se consigue en 8.000 pesos o 308.000 bolívares al cambio en efectivo, pasando por las cajas de Corn Flakes y el atún Margarita, tan escaso en los estantes nacionales se pueden comprar cómodamente, sin colas ni apuros en las calles del mercado “La sexta” o en los improvisados negocios móviles de La Parada, a escasos metros del puente internacional Simón Bolívar.

La presencia de periodistas intimida a quienes venden los productos, hablan poco y no permiten fotografías, a pesar que la mercancía se vende abiertamente en las calles.

Los productos nacionales son vendidos junto a reconocidas marcas colombianas. No hay prohibición de venta y la escogencia entre una marca y otra queda a gusto de los clientes.

Durante la visita hecha por el equipo periodístico de El Estímulo al mercado “La sexta”, Juan (nombre cambiado a petición del entrevistado) llegó con una bolsa plástica negra en la que llevaba leche en polvo, azúcar, atunes y pasta, todos fabricados en Venezuela.

Con sigilo, Juan buscó hablar con el encargado del puesto, le ofreció los productos a “buen precio”. Al ser abordado relató que venía de la fronteriza población venezolana de Ureña.

“No hago esto siempre, vengo de vez en cuando a vender cositas aquí, así uno se ayuda para comprar otras cosas de uno que allá (Venezuela) no se consiguen. El peso al cambiarlo a bolívares rinde más”, dijo a El Estímulo.

No es extraño ver en cada esquina de la población de Villa del Rosario a personas sentadas en las aceras y junto a ellas, exhiben el jabón en polvo Ariel, cloro, lavaplatos y productos de la marca venezolana Clic. A ellos tampoco les gusta ser fotografiados, hablan poco y aseguran que todo forma parte de la crisis que vive Venezuela y lo hacen para “sobrevivir”.

Ariel en Cúcuta

Los productos elaborados por empresas Polar, continúan siendo los de mayor demanda más allá de la frontera, entre ellos, Maltín, en cualquiera de sus presentaciones y la cerveza que se vende a 2.500 pesos la unidad, un poco más de 96.000 bolívares.

- La oferta venezolana -

Los productos alimenticios de marcas nacionales compiten en precio con los colombianos. Siempre sale más económico adquirir un producto de contrabando. A pesar de la tentativa oferta hay quienes condenan este tipo de ventas y no los compran.

“La leche en polvo venezolana es muy buena y para nosotros es muy económica si comparamos el costo de un kilogramo de leche de cualquier marca acá que oscila entre 14.000 pesos (Bs 538.461) y 20.000 pesos (Bs 769.230), con 8.000 pesos (Bs 307.692) que se vende la de contrabando. Yo prefiero no comprar esa leche que traen de Venezuela, no estoy de acuerdo con eso”, dijo en pleno mercado de “La sexta”, Rubén Duarte.

El desaparecido Mazeite, fue captado por El Estímulo en la presentación más pequeña a un valor de 2.300, pesos (Bs 88.461). El Nestum de 500 gramos estaba en 7.000 pesos o 269.230 bolívares y la crema de arroz Polly en 8.000 pesos (Bs 307.692).

Mazeite en Cúcuta

Los productos enlatados como los atunes oscilan entre 3.000 (Bs 115.385) y 3.700 pesos (Bs 142.307). El Diablitos Underwood, pequeño en 3.500 (Bs 135.615), la margarina Mirasol en 4.000 pesos (Bs 153.846) y la Mavesa en 4.700 o su equivalente en bolívares, 173.076.

Los quesos fundidos para untar como el Dalvito se consiguen en 6.000 pesos (Bs 230.769), mientras que el original Cheez Whez de Kraft se ofrece en 7.000, (Bs 269.230) igual que la mayonesa de la misma marca.

La salsa de tomate Heinz se vende en 3.500 pesos, los guisantes enlatados en 3.800 y hasta el café venezolano de reconocidas marcas como Brasil se expende a un costo de 4.500 pesos los 250 gramos, precio similar a una de las marcas más reconocidas de Colombia, “Sello Rojo”.

La conversión de pesos a bolívares fue calculada al cambio del día 27 de febrero (0,026) en dinero en efectivo. tasa de la ciudad de Cúcuta.

- No hay capacidad de compra -

Santiago –el nombre real se omite a petición del entrevistado– es venezolano. Llegó hace ocho meses a Colombia, proveniente del estado Carabobo. Vende los productos en un puesto ambulante en Villa del Rosario “porque en Venezuela no hay poder adquisitivo para comprarlos”, dice.

“La gente en Venezuela no puede comprar un paquete de harina Pan que aquí se vende en 2.500 pesos (Bs 96.153) porque el sueldo que ganan no les alcanza”, detalló.

Harina Pan en Cúcuta

“Por eso nos vemos obligados a traerlos y venderlos aquí en Colombia, también para ganar pesos y poder llevar comida a la casa. Aquí estamos obligados. Me vine a vender para poder mandar pesos a Venezuela que al cambio allá se puede medio vivir”.

Responsabilizó de la escasa producción nacional, la inflación y del desabastecimiento al presidente venezolano Nicolás Maduro que solo beneficia a su entorno.

“Yo culpo de todo esto a Maduro. ¿Quién más va a tener la culpa de que nosotros estemos aquí pasando tanta necesidad? El mismo gobierno es el responsable de que nosotros nos vengamos a vender los productos a Colombia. En el país solo tienen comida el presidente y todos los enchufados de su gobierno. Pero si usted se va a los barrios y a lo que era clase media, verá que todos pasan por lo mismo: hambre y escasez”, aseguró.

El vendedor informal venezolano relató que al llegar a Colombia le tocó dormir en la calle, pero una vez que logró vender la mercancía y reinvertir, pudo alquilar por 2.000 pesos diarios una habitación que comparte con seis venezolanos más.

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