El tablero colombiano: ¿Qué se juega en las elecciones presidenciales del domingo?
Continuidad progresista o viraje conservador radical: las claves de un escenario electoral polarizado donde Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella disputan la presidencia de Colombia
Colombia define su rumbo político en una segunda vuelta presidencial que expone una polarización absoluta. El país se enfrenta a un plebiscito sobre el modelo socioeconómico, la estrategia de seguridad y la transición energética implementados por el gobierno de Gustavo Petro. La ciudadanía deberá elegir entre consolidar la agenda progresista o dar un viraje drástico hacia un conservadurismo de línea dura.
El bloque de izquierda está representado por el senador e histórico defensor de derechos humanos Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico. Su plataforma defiende la profundización de las reformas sociales, la justicia distributiva y la resolución negociada de los conflictos internos. Su discurso apela a la equidad territorial y al cumplimiento de los compromisos del Estado con las poblaciones vulnerables de la periferia colombiana.
En la acera opuesta se sitúa Abelardo de la Espriella, un mediático abogado penalista que lidera el movimiento Defensores de la Patria. De la Espriella ha capitalizado el descontento social mediante una narrativa basada en el restablecimiento del orden, la seguridad punitiva y el libre mercado. Su propuesta prescinde de los canales políticos tradicionales y promete una reestructuración institucional enfocada en proteger la propiedad privada y atraer capitales extranjeros.
El dilema de la seguridad y el rediseño del orden público
La gestión de la seguridad interna es la principal demanda de un electorado afectado por la expansión de grupos armados e ilegales. Un triunfo de Iván Cepeda garantizará la continuidad de la política de «Paz Total», que prioriza el diálogo y la negociación formal con organizaciones insurgentes. Este enfoque busca desactivar la violencia atacando causas estructurales como la falta de tierras y el abandono estatal, asumiendo el costo político de sectores que exigen respuestas punitivas inmediatas.
Bajo la óptica de Cepeda, la efectividad de las fuerzas militares no se medirá en bajas en combate, sino en la reducción de homicidios y la protección de líderes sociales. El principal desafío de este modelo radica en la falta de voluntad de desarme de las mafias del narcotráfico, lo que debilita el control soberano en áreas rurales. El reto del oficialismo será demostrar que la concertación política puede pacificar el territorio sin ceder espacios de gobernabilidad a la criminalidad.
Por el contrario, Abelardo de la Espriella propone la suspensión inmediata de los diálogos de paz y el despliegue de una ofensiva militar a gran escala. Su plan incluye la construcción de megacárceles privadas y el uso de facultades excepcionales para desmantelar bandas criminales y redes de extorsión.
La incertidumbre de esta estrategia de «mano dura» radica en si logrará una estabilización real del orden público o si desatará una nueva ola de desplazamientos y denuncias por violaciones a los derechos humanos.
La batalla por el modelo económico y la transición energética
El rumbo macroeconómico de Colombia y su rol en la agenda climática global se definirán en las urnas. Iván Cepeda plantea mantener la prohibición de nuevas licencias para la exploración de petróleo y gas, acelerando la transición hacia fuentes renovables. Para costear la reconversión productiva y sostener los subsidios sociales, el candidato de izquierda propone profundizar la reforma agraria e incrementar la carga impositiva sobre las grandes fortunas y el sector extractivo tradicional.
Este modelo busca transitar de una economía rentista y dependiente de los hidrocarburos a una basada en la producción agrícola y el turismo ecológico. La viabilidad del plan de Cepeda dependerá de su capacidad para mitigar la desconfianza de los mercados internacionales y estabilizar la moneda local. El gobierno requerirá industrializar el campo con suficiente rapidez para compensar la pérdida de ingresos fiscales derivados de las exportaciones petroleras actuales.
Abelardo de la Espriella, en contraste, promueve un modelo de libre mercado enfocado en reactivar las licitaciones petroleras y autorizar técnicas como el fracking.
Desde su perspectiva, los combustibles fósiles son la fuente de divisas más inmediata y eficiente para financiar la infraestructura vial y la seguridad del Estado. Su programa económico se complementa con una reducción masiva de impuestos corporativos y una flexibilización laboral para incentivar la inversión privada.
El control institucional de los servicios públicos y el sistema de bienestar
El último gran campo de batalla se centra en la arquitectura de los sistemas de salud, pensiones y asistencia social. Una administración de Iván Cepeda buscará consolidar el control estatal sobre los recursos públicos, reduciendo la intermediación de corporaciones privadas con fines de lucro.
El objetivo de la izquierda es centralizar el ahorro previsional en un fondo público único y fortalecer la red hospitalaria estatal para garantizar cobertura universal en las zonas geográficamente aisladas.
Sin embargo, la centralización de presupuestos tan elevados despierta dudas sobre la capacidad técnica del aparato burocrático para evitar ineficiencias o focos de corrupción. Sectores gremiales advierten que eliminar la administración privada podría colapsar la atención médica debido a la falta de infraestructura pública preparada para absorber la demanda total.
Por su parte, Abelardo de la Espriella planea frenar o revertir las reformas que aumentan el control estatal, devolviendo la seguridad jurídica y el protagonismo a las aseguradoras de salud y fondos de pensiones privados.
Su premisa básica señala que la competencia privada garantiza un servicio más eficiente y reduce el gasto público. Adicionalmente, plantea la supresión de ministerios recientes para destinar esos recursos a subsidios directos a las clases populares, definiendo así el rol que tendrá el Estado en las próximas décadas.
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