Este martes dos activistas se sumaron a la huelga de hambre que varios jóvenes y dirigentes mantienen a favor de la liberación de los presos políticos y del anuncio de la fecha de las elecciones parlamentarias. Josmir Gutierrez y Eduardo Bavaresco apostaron por recibir atención si mantienen el ayuno frente a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
Dos días antes, Cronos Mejía y Ana Centeno, estudiantes universitarios del estado Aragua, se declararon también en huelga frente al Santuario Madre María de San José, en el centro de Maracay. Con ellos son más de 60 jóvenes los que se han solidarizado con la causa de Leopoldo López y Daniel Ceballos, en diferentes latitudes dentro y fuera del país.
Todos comunicaron sus intenciones y planes de acción mediante Twitter, una red social cuya penetración mundial es cada vez menor, pero en Venezuela ha cobrado una importancia particular dado a la hegemonía comunicacional del Estado. Sus planteamientos y declaraciones de protesta han sido reseñadas por algunos medios alternativos y estaciones de radio privadas. Sin embargo, es importante preguntarse si tienen suficiente cobertura, si se puede capitalizar políticamente el sacrificio de cada uno de estos huelguistas, o si la agenda del venezolano, signada por la sobrevivencia, ha permitido que estos hechos calen en sus preocupaciones.
El periodista e investigador de la comunicación, Carlos Delgado Flores, afirma que el mensaje de la huelga no ha quedado claro para los venezolanos, pues no se ha presentado un mensaje único, a través de los medios masivos. Además percibe que la gente no ha respondido a la causa de los manifestantes porque existe en el país un “componente de desesperanza aprendida”.
Tomando como punto de partida que las huelgas de hambre se han reportado, en gran parte, por los medios digitales alternativos y las redes, Delgado Flores señala que estas no han tenido mayor difusión porque estos medios proponen un intercambio dialógico. Esto se refiere a que la elaboración de los mensajes en la web depende de todos los interlocutores, y que el éxito de ellos obedece a la conversación, al encuentro de varios usuarios. Explica que se trata de un reto para los venezolanos, pues aquí no existen las condiciones para la democracia deliberativa que propone la web.
Por su parte, el doctor en Ciencias Política, Luis Salamanca, cree que las huelgas de hambre sí han conmovido a la opinión pública. Sin embargo, concuerda con Delgado Flores al afirmar que vivimos en un “desierto comunicacional adverso” que ha silenciado la opinión pública. Opina que si estas huelgas se hubieran suscitado unos 7 años atrás, esto hubiera tenido una mayor exposición pública.
“La pregunta es si la huelga no le importa a la gente o la gente no se entera de la huelga porque no hay medios para enterarse. Yo me inclino por la segunda respuesta. No hay suficiente difusión, pareciera que el público no se entera por esto”, concluyó el politólogo.
En ese sentido, Salamanca rescata que las últimas encuestas políticas señalan que Leopoldo López ha sumado cada vez más apoyo. También explica que la naturaleza extrema de su protesta ha delatado que en el país no existen canales institucionales para encauzar sus quejas, que estamos ante un gobierno “cerrado sobre sí mismo, endógeno, endogámico”.
Huelga en Venezuela vs. en el exterior
Hoy el papa Francisco atendió a José Vicente García y a Martín Paz, quienes se mantenían en huelga de hambre desde el viernes pasado, en el Vaticano. Tras su reunión, los concejales del municipio tachirense de San Cristobal, dieron por finalizada la huelga.
Para Salamanca esta fue una hazaña de un “poder enorme” y cree que esto se puede conectar con el hecho de que a Maduro le haya dado otitis, justo antes de su visita al Vaticano. “Es como hacer la huelga en la casa del papa. Además este es un papa jesuita, muy sensibles a las cuestiones sociales,” apunta.
Opina lo mismo sobre los activistas políticos que se manifiestan frente a la ONU. Además rescata que Venezuela esta en la mira de la comunidad internacional y estas acciones le dan «crudeza a la crisis política venezolana».
“El mundo no va a entender porque una gente tiene que arriesgar su vida y su salud para hacer su lucha política, si en democracia tienes derechos a activarte políticamente, a plantear unos objetivos y luchar por ellos”.
En cuanto a los presos políticos en huelga o los jóvenes que se unieron a la protesta desde el territorio nacional, Salamanca opina que la situación es de mucho cuidado, pero que el gobierno no se ha preocupado lo suficiente. Confía en que si Leopoldo López o Daniel Ceballos continúan en la huelga y su salud se deteriora de manera alarmante, esto podría desencadenarse en un «chispazo». Enmarca este comentario en la percepción de una realidad «caldeada».