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Natuyoga: Hacer yoga nunca había sido tan florido

Hacer yoga con flores y plantas tan cerquita es un privilegio que no todos pueden tener en la ciudad, Natuyoga te brinda esta experiencia sin comparación.

Natuyoga es un nuevo Shala ubicado dentro del icónico vivero Jardín la Riviera. Los poderes de las plantas van más allá de oxigenar el planeta, de que podamos comer o de curarnos gracias a ellas a cambio de muy poco. Realizar esta actividad rodeados de naturaleza, ayuda a nuestro cuerpo a relajarse, respirando un aire que pocos lugares pueden ofrecer.

Ha pasado tan solo un mes del día de su inauguración y la receptividad ha sido muy bonita, según cuenta Jéssica Da Silva, fundadora de este espacio.

«Realizar esta práctica dentro de un lugar tan mágico como este nuevo Shala, rodeados de naturaleza, eleva esta experiencia espiritual y corporal a otro nivel», dice Jéssica.

 

 

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Jéssica se inició en el mundo del yoga gracias a un gran amigo. Ella siempre fue muy espiritual y hace 8 años, cuando lo practicó por primera vez,  sintió una conexión muy grande.

“El yoga formó parte de mí desde el primer momento. Quedé súper enganchada y me conecté muy bien, tanto que con el tiempo y la práctica me convertí en profesora y todo fue evolucionando. Al final es tu ser quien llama y busca estar aquí».

Jesli Salcedo es otra de las instructoras de Natuyoga. Conoció el yoga en un gimnasio. Antes de iniciarse en este mundo, era fan de practicar ejercicios con pesas o funcionales como insanity y crossfit.

Un día decidió probar con yoga y poco a poco le fue interesando y gustando más y más.

Personalmente, pasó por una serie de situaciones donde el yoga se convirtió en su refugio y le dio mucha paz y calma, quedándose en su totalidad con este ejercicio que le hacía tanto bien.

Tiene dos años certificada como profesora de yoga y actualmente es su principal ejercicio y trabajo. Es odontólogo general y, de hecho, también ha fusionado el yoga con su carrera profesional.

En los planes, en un futuro cercano, está el “Yoga para el bruxismo”. Jesli nos comenta que piensa en trabajar esta condición mediante el yoga, ya que llega directamente a nivel cognitivo y mental, al igual que el apretamiento dentario inconsciente. Actualmente la especialidad de Jesli es el yoga para niños.

La primera clase que tomó Daniela Párraga, ahora instructora de yoga para embarazadas en Natuyoga, fue en la plaza de Los Palos Grandes hace aproximadamente 7 años. Tenía unos kilitos de más después de su embarazo, pero no sabía por dónde empezar y quería sentirse bien consigo misma.

Lo primero que sintió fue paz. El yoga la ayudó mucho a bajar los niveles de estrés y de depresión y comprender que ya se había convertido en una mujer diferente. Empezó a correr y a practicar poco a poco otros ejercicios.

En ese momento, Daniela se dio cuenta que el yoga para embarazadas es algo muy bonito e importante.

«Es un estado de conciencia que las mamis van tomando desde el momento de saber que están embarazadas, y saber que viene un cambio. Que te estas preparando para una gran transición,  para recibir a un nuevo ser, y si lo tomas de una forma consciente y bonita ambas partes salen muy beneficiadas».

Daniela dejó de dar de lactar muy temprano, ella afirma que es porque todo se une, los procesos internos y emocionales, las conexiones. Todo eso es real.

«Por eso, mi meta es preparar a las mamás para que tengan a su bebé de la mejor forma», afirma Daniela.

Fuera del mat, el yoga continúa

Natuyoga Bienmesabe

El mayor beneficio de esta actividad es poder continuar tu día en paz y serenidad en cualquier momento.

«El ritmo en esta ciudad es muy acelerado, por eso, con el yoga puedes llevar el ritmo de la ciudad a tu propio estilo, preparando tu cuerpo físico y energético para eso».

Jéssica estudió para ser terapeuta holística, por eso cree fielmente que el equilibrio es la clave de todo.

«Al final vinimos a este mundo a ser felices, nosotros mismos somos los que nos contaminamos». Por eso, con el yoga encontré el complemento perfecto para tratar de no autosabotearme».

Una práctica individual

Daniela ha vivido por mis emociones y por las cosas que me han pasado. Los problemas nunca cambiaron lo que cambió fue mi actitud para afrontarlos. Todo lo que queremos es compartir nuestra felicidad, y que todos se sientan de esta manera, sin ningún tipo de discriminación.

“En un Shala nunca te vas a sentir juzgada, cada quien viene a compartir un momento muy personal  y a trabajar consigo mismo», asegura Daniela.

Mensualmente el 15% de los ingresos de las clases en este shala, son donados a diferentes fundaciones.

Coordenadas

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Los horarios y disponibilidad de las clases puede variar.