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Renny presente, la vida de un entertainer sesudo

Creado a cuatro manos, por la productora Jorgita Rodriguez y el actor y músico Daniel Jiménez –quien encarna al animador– Renny presente es la reconstrucción teatral de la vida pública de Renny Ottolina, un personaje que marcó la manera de concebir la televisión venezolana, a quien la revista Life le dedicara un reportaje por su gran talento, y el intento de dotar a la industria de un sentido de responsabilidad social

Renny presente, la vida de un entertainer sesudo

Con la luz roja hay que pararse.

Renny Ottolina no vivió el cierre de la que fuera su casa durante 15 años, RCTV. Se retiró mucho antes de la televisión –y de la vida– para saltar al plató de la lucha política, en un matrimonio que terminó en discusión y pelea, no sin antes haber cultivado el terreno para insistir en la construcción de ciudadanía. Su crítica feroz a la preeminencia del rating versus el contenido de calidad, advertía que seguir por ese camino de la apuesta a la vulgaridad traería, más temprano que tarde, el cambio de dueños de la industria de la televisión. La sentencia: pasaría a manos del Estado.

Su historia es la de un hombre, hijo de inmigrantes italianos, nacido en Valencia, cuya carrera inició en la radio y que luego se convertiría en la figura representativa de la pequeña pantalla. Renaldo José, devenido en Renny, trabajó como locutor en Radio Caracas Radio a sus tempranos 16 años, en Radiodifusora y luego en Radio Cultura con Gonzalo Veloz Mancera. A su trabajo de locutor, sumaría una labor como redactor y narrador de comerciales en el noticiero de Bolívar Films. En 1952 desde la Televisora Nacional marcaría el primero de muchos hitos: el inicio de la era de la televisión y, en 1955 como uno de los anclas del magazine Lo de hoy, inauguraría los espacios matutinos en la industria. 1958 lo lleva hasta las puertas de Radio Caracas Televisión para abrir la programación del mediodía. Nacía Renny presenta.

Renny-cita4Renny innovó en la manera de hacer shows televisivos. Se acompañó de un cuerpo de baile donde figuraron desde –la que luego sería primera actriz– Marina Baura, la coreógrafo Gudelia Castillo; las también actrices María Gracia Bianchi, Rosario Prieto, Marisela Berti y Gioia Lombardini; trajo figuras rutilantes del momento, como Tom Jones, Raphael, Gladys Night, Miriam Makeba, Louis Armstrong; y potenció la carrera del talento nacional, dando espaldarazo a figuras como Mirla Castellanos o Henry Stephen.

Su éxito se sostuvo en una permanente renovación –viajaba al exterior a refrescar conocimientos-– y a su habilidad innata como comunicador que elevó la tarifa publicitaria. Anunciaba sus productos con elegancia y dejó en el aire unos cuantos slogans como el de un famoso cigarrillo: “Clase aparte…”

Renny Jiménez o Daniel Ottolina

En Renny presente, el espectador es trasladado al plató de RCTV, presencia el cuerpo de baile y vive el momento épico de la aparición de la Primerísima, la cantante y diva Mirla Castellanos que se roba el show con su estupendo anecdotario. Realidad y simulacro toman al espectador y lo llevan por un viaje lleno de nostalgia en blanco y negro.

El famoso tema y el silbido final de Renny –leitmotiv del programa– versionado más tarde por el maestro Andy Durán, roza los oídos de la infancia. Es mediodía y el país se sienta frente al gigantesco aparato Westinghouse para ver al publicista y entertainer. El mismo que puede palpar en la sala del BOD hasta el 28 de julio.

El espectáculo nació en el marco de Microteatro. El actor, cantante y compositor Daniel Jiménez había impactado al público con su breve paso de 15 minutos por la biografía de un personaje que gritó su amor país a los cuatro vientos e hizo de las proclamas acciones y campañas cívicas. Tanta brevedad no hacía justicia a un personaje a quien la muerte le echó garra antes de cumplir los 50 años. Los dos autores, Jorgita Rodríguez y Daniel Jiménez, dan cuenta de esta indagatoria que hicieron donde hasta una tesis de grado hecha en la UCV consultaron.

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–¿Por qué escogieron un personaje que, de alguna manera, pareciera reunir el consenso afectivo de muchos venezolanos?

–Renny ha estado presente en Venezuela durante varias décadas. Hablar del «buen venezolano» es pensar inmediatamente en Renny, admirado comunicador que promovió  la ética y honestidad ante audiencias populares, propició la venezolanidad, el amor por el país, el respeto a los profesionales del arte, la ciudadanía, la validación del artista nacional, que despertó conciencias, recordándonos con campañas y mensajes, las más elementales reglas de comportamiento cívico.

–¿Cómo fue el proceso de construir texto, y luego el espectáculo? 

–JR: Daniel hizo un trabajo extraordinario en microteatro, una pequeña muestra de su gran talento. Cuando lo vi, y supongo fue la sensación de muchos de quienes estuvieron por alguna de esas funciones, sentí la necesidad de escuchar más, de ver más, de  recordar más al Renny que Daniel, magistralmente, interpretaba en ese breve discurso. Sentí también la necesidad de ver a ese Renny en su show, con los invitados internacionales, las bailarinas, la música del show, la alegría, acompañando el mensaje puntual de Renny.

Invité a Daniel a «casarnos» en este proyecto que juntos, él y yo, posteriormente desarrollamos y construimos en esta obra de teatro que contempla todo lo mencionado en nuestra primera conversación: una propuesta teatral de su show en vivo, con las distintas citas literales de Renny Ottolina y de sus diferentes facetas como ciudadano, como esposo, padre, comunicador, motivador del espíritu venezolano.

 

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Hasta una tesis de la UCV, de María Fernanda Ramallo y Luis Alberto Fuenmayor, consultaron para el guión. “Una cosa es admirar a Renny, otra verlo como un personaje a interpretar”, acota Jiménez. “Recurrí a todos los materiales existentes sobre él: grabaciones, entrevistas, artículos, programas de radio, de TV, cintas, y llegué hasta la UCV para leer la tesis de Ramallo-Fuenmayor que mencionas y, aunque trata la visión de persuasión y liderazgo en su figura, también toca detalles de la vida de Renny que me sirvieron. Quisimos hacer un show de televisión atípico que recorra su historia y cuente su vida entre anuncios comerciales y números musicales”.

–Si el teatro es la representación de la sombra colectiva, ¿por qué no tomaron ningún aspecto oscuro de la vida de Renny para construir esta bio teatral?  

–DJ: Renny no tuvo caídas. Renny fue un bastión indetenible e indestructible ante sus propios valores. Fue un hombre íntegro en sus principios. Conflictos sí tuvo y muchos, y se tocan en el espectáculo. Llegó a ganarse profundos odios, fue incomprendido y quedó aislado en la industria. Como comunicador fue acusado de ir en contra de la industria, cosa absurda. Le cerraron programas, campañas de concientización. Y, si vamos más allá, más de uno asevera que lo mandaron a matar. No quisimos tocar ese triste instante de su muerte, primero porque todos saben cómo murió y segundo porque no hacía falta. Su aporte de 21 años a la TV son más que su muerte.

–Sofía Imber, ahora Renny, ¿una onda de añoranza por un país que se fue?

–DJ: Pudiera verse así. Tenemos una carencia de líderes. Los únicos que han llegado tienen algún rótulo esencialmente político y han estado de uno o del otro lado de esta diatriba que vive el país. Imber y Ottolina, así como otros, tienen que llevarnos a la Venezuela decente con su ejemplo.

Renny-cita2–¿A que creen que se deba el éxito el espectáculo?  

–JR: El público acude al llamado de un personaje de vigencia absoluta y de palabras necesarias en un país en el que nadie responde a nada. Al ver el espectáculo, se conjuga la magia teatral y el espectador disfruta de una producción de primera, sencilla pero impecable, y con cada detalle cuidado en extremo. Digna y de alto nivel. Un libreto cargado de sensaciones, de añoranzas, de recuerdos, de risas y emociones.

–¿Cómo fue el trabajo para construir con precisión y belleza al personaje Renny Ottolina?

–JR: El nivel de “belleza” se lo concede el espectador. El nivel de «exactitud» puede condensarse en semanas y semanas escuchándolo. Comencé por la voz. Escuchar, escuchar. Una madrugada, relajado en mi estudio, me grabé haciendo la voz de Renny, lo colgué en mis redes y me acosté. A la mañana siguiente encontré mensajes celebrando la voz, supe que iba bien. Luego fueron los ademanes: estudiar cómo miraba, fumaba, cómo se tocaba los lentes, gestos de las manos, etc.

–¿La mayor dificultad a la hora de construirlo? 

–JR: Si estuviese interpretando a Bolívar, pese a estar en el corazón de todos, nadie sabe con exactitud cómo hablaba y su aspecto físico se limita a unas cuantas pinturas. Renny no solo está en el alma de un país, sino en mucho metraje de videotapes que muestran cómo era. La exigencia es mayor. Pero cuando le metes admiración, ganas de hacerlo y el corazón completo, tiene que salir una buena respuesta, cosa que agradezco. Y algo más, de nada servirá manejar a Renny yo solo si no contara con todo lo que rodea a Renny, el personaje: el aporte inmenso de Jorgita y el director Juan Carlos Ogando. Ahí el éxito.

–¿Qué significa Renny para ti como venezolano y hombre del espectáculo?

–Como venezolano, me sorprende a diario la claridad y el sentir venezolanista que tenía. Él amaba a su país. Su discurso se veía en obras.  Como hombre del espectáculo me queda su disciplina, siempre apuntando a la excelencia. Quiso hacer, y lo logró, de la TV su industria. Él cerraba su show cada dos años, en los mejores momentos de rating, y viajaba por el mundo para traer nuevas técnicas, para su show y por ende para la industria.

Renny-cita1Repentinamente al país que le cambiaron el nombre, la moneda, la orografía y hasta la dirección del caballo en el escudo, insiste en recordar – pasar por el corazón– lo que alguna vez fue. El espectáculo permite que la evocación tome cuerpo y traiga al presente personajes que marcaron a la sociedad venezolana durante el prometedor siglo XX.

La señora Imber, espectáculo dirigido por Javier Vidal con la primera actriz Julie Restifo, inspirado en el libro homónimo de Diego Arroyo Gil; y más recientemente Renny presente que, desde su estreno en junio, sacudió a un espectador ávido de arraigo. El mundo del showbiz y los medios es la cantera de donde se nutre la escena para hacer circular hombres y mujeres que marcaron una época. El intento por reparar la sensación de anomia que envuelve a las generaciones que aún quedan en el país y vivieron la democracia representativa tiene respuesta. Sube el telón y Renny se hace presente.