
Al sonar el pito, la gente busca en sus gavetas el cuchillo más gastado para dárselo a José Cárdenas. Él tiene 27 años afilando “cualquier cosa afilable”. Pasea las calles de Caracas con su esmeril manual camina que camina

Al sonar el pito, la gente busca en sus gavetas el cuchillo más gastado para dárselo a José Cárdenas. Él tiene 27 años afilando “cualquier cosa afilable”. Pasea las calles de Caracas con su esmeril manual camina que camina