Cultura

Los 5 productos más asombrosos que se venden en la iglesias en Semana Santa

Los feriados cada vez se me hacen más patéticos, en cuanto que me restriegan en la cara mi creciente soledad, aunque, desde niño, la Semana Santa siempre me ha parecido el feriado más abominable.

Publicidad

Así como a los occidentales se nos hace chévere el feng shui y el budismo zen, con frecuencia me pregunto si a un japonés o indio de clase media les parecerán exóticos el sopor árido inducido por la verticalidad de los rayos del sol, los descalzos de túnicas moradas y piernas peludas, la culpabilidad por la cifosis cada vez más pronunciada del Nazareno y sobre todo el olor al que le tengo más miedo y desprecio en el mundo: el del incienso que venden los comerciantes en las afueras de los templos.

Hubo una época en la que fui creyente y tuve la fantasía de echar a patadas a todos los mercaderes que, en Semana Santa, venden productos que poco o nada se relacionan con los ritos católicos. Ahora los veo con la tolerancia y hasta la ternura del que comprende que todos tenemos derecho a redondearnos unos churupitos de la manera que sea. Los siguientes fueron algunos de los objetos que más cautivaron mi imaginación durante un recorrido de Viernes Santo por los alrededores de la esquina de Mijares, en el centro de Caracas.

Hay que acotar que, debido a las nuevas regulaciones contra el comercio informal en el municipio Libertador (que aunque sea políticamente incorrecto decirlo, me resultan un poco deshumanizadoras), en la parroquia Catedral la mayoría de los vendedores fueron restringidos al triángulo comprendido entre las iglesias de Las Mercedes, Altagracia y Santa Capilla. Entre las novedades que observé están los encorbatados de la Iglesia Universal (Pare de Sufrir) que, hechos los locos, se sitúan en puntos estratégicos entre templo y templo católico, distinguibles por sus cruces gigantes de madera y poncheras de agua milagrosa.

1. Cristales de cuarzo (entre 10 y 50 bolívares)

Cristal-de-Cuarzo

Según me explicó amablemente su vendedor, William González, estos peñones mágicos arrancados del Waraira Repano se deben sacar para la venta única y exclusivamente los Viernes Santos: “No son cosas para brujería, ni sirve pa’ nada de eso. Se lavan con sal marina y de esa manera ya tú las estás curando. Se colocan en las esquinas de la casa. Tú agarras la piedra, la metes en el agua, en la mañana tú metes la mano, la consigues fría y te la pasas. Te trae buena vibra y energía. Pa’ sacarla, te vas para el Ávila con un martillo y un cincel pa’ echarle coñazo a esa piedra, y más nada. Las de la orilla de la playa no sirven porque ya están ensalinadas, y el ensalinamiento las deforma, ¿tú me entiendes? Hubieras pasado más temprano y esto estaba lleno de piedras. A la gente le gustan las rosadas, las moradas. La gente sabe lo que se lleva”.

2. Pencas de zábila y pascualitas (entre 10 y 20 bolívares)

Zabila

Jamás he entendido cuál es la relación entre la Semana Santa y la zábila, cuyos cristales mi mamá me echó hace poco después de que me quemé la mano con agua hirviendo cuando preparaba unos huevos duros, hasta que me lo explicó Carmen Padrón, con 18 años de experiencia como vendedora de Semana Santa: “Mucha gente se la lleva como protección para el hogar”. Además de las pencas de zábila con un ramito rojo (apenas 10 bolívares), Padrón expende hierbas sanadoras como ruda (enfermedades de las encías y “para la gente echarse un bañito de protección los Viernes Santos”), tomillo (antiséptico y expectorante), romero (dolores menstruales y caída del cabello), cola de caballo (diurético y cicatrización), pasote (desparasitante), eneldo (antiflatulento) y malojillo (reduce los niveles de colesterol) a 20 bolívares cada porción, además de pepitas que sirven como “contra”: las pascualitas, la lágrimas de San Pedro, las pepas e’ zamuro, las peonías, las retamas y las pepitas para maraquitas (entre 5 y 10 bolívares por unidad). “Este año no ha habido mucho movimiento, los policías nos han tratado mal”, denunció la comerciante, que regenta un célebre quiosquito de yerbajos cerca del Banco Central de Venezuela.

3. Poderoso Baño del Dólar (100 bolívares)

poderoso

Como todo lo que tenga el retrato de George Washington, esta ablución ritual cautiva de inmediato la atención hasta de un viandante que recién haya puesto su firma para que Obama derogue el decreto ya (también había tolditos del PSUV en la ruta de las iglesias). Su vendedora, Ignacia Ramírez, admitió: “No tengo ni idea de cómo se usa o de qué está hecho. Son baños que se venden en las casas donde uno compra. La gente tiene sus creencias y se los lleva y que para atraer dinero”. Ignacia también vende figuritas y estampas de 20 bolívares en adelante: “Nazareno, Eduvigis, Onofre, San Miguel Arcángel, José Gregorio, Virgen del Carmen. Claro que se están vendiendo, chico, la gente mantiene su tradición. Yo también visito mis siete templos, pero me espero hasta el sábado”.

4. Fruta e’ Burra, Coco e’ Mono, Divi-Divi, Flor de Quina (de 50 bolívares en adelante)

Fruta-e'-Burra

Tan fascinante como repulsiva, la fruta e’ burra nunca está sola. El que la vende, lo hace en mantelitos pantagruélicos donde inexorablemente también se consiguen el coco e’ mono, el divi-divi (“lo llevan muchísimo para lavados vaginales”), los estropajos y las esponjillas (que imagino empapados con el agua que brotó del lanceado costado de Cristo), la flor de quina, el jengibre, el frailejón, la piedra de imán y los siete metales, los bejucos cadenos y otros productos mitológicos dignos de las alforjas de los gitanos que llevaron por primera vez el hielo al pueblo de Macondo. “La flor de quina se vende una por 50 (bolívares) y tres por 100. La machacas, la trituras, la pones a hervir y te la echas como tónico contra la caída del cabello”, explicó Yarvely Orta, que prosiguió: “El estropajo, a dos por 50 o 60 bolívares dependiendo del tamaño, se usa para los poros, la cara y el cuerpo. El coco e’ mono se lava, se pone tres días al sol y tres días al sereno y se toma esa agua como tu agua común. Se emplea contra el asma. La fruta e’ burra sirve para gases, diarrea, cólicos y dolor de estómago. Agarras cinco o siete pepitas, las trituras y las haces como un té. La piedra de imán es para protección de la casa, prosperidad y negocios”. Según Jean Mujica, otro mercader del templo, “este año bajó la venta con respecto al año pasado, y el año pasado bajó la venta con respecto al año antepasado”.

5. Incienso (desde 50 bolívares)

incienso

La parte más difícil del recorrido, pues implicó enfrentarme a mis propios demonios. La quema de incienso, de hecho, ha sido origen de graves conflictos dentro de mi grupo familiar. Gracias a una comerciante informal llamada Génesis, luego de casi cuatro décadas de repugnancia, en 2015 finalmente entendí que al parecer lo que despide el “olor de Semana Santa” no es un solo producto, sino la mezcla de tres: el incienso, la mirra y el estoraque, que se consumen sobre unos carboncillos. “Esa es la tradición, el clásico de toda la vida”, lo resumió Génesis. El combo básico de incienso-mirra-estoraque y un carbón cuesta 50 bolívares, pero puede llegar a 100 bolívares si se agregan en la bolsita otros sahumerios (hasta 20 variedades diferentes) con nombres como las siguientes: Rosa Mística, Eucalipto, Nazareno, Bésame (canela), Quiéreme, Arrasa con Todo (durazno), Ven a Mí, Tres Potencias, Virgen de Coromoto, Divina Pastora, Gran Poder de Dios, Abrecamino, No Me Dejes (vainilla), Don Juan del Dinero (mandarina), Suerte Rápida y Divino Niño. “La gente busca lo que le conviene, dependiendo de las esencias. Ha habido bastante afluencia de compradores, pero también han fastidiado bastante los funcionarios públicos. No nos dejan trabajar”, señaló Eduard Viloria, con 10 años en el negocio del humo. Sentí un poco menos de asco. Quizás ha llegado la hora de unirme a una cofradía para conferirle algo de sentido a mi existencia.

Publicidad
Publicidad