De cómo un villano salvó a los héroes de Marvel: "Loki" y el inesperado éxito de un experimento caótico

El final de temporada de la serie Loki tiene un propósito glorioso para Marvel. Y es el de crear las condiciones adecuadas para las más ambiciosas películas de la casa de las ideas a corto plazo. Se trata de una estrategia que demuestra la confianza del estudio en sus proyectos televisivos, pero también, en sus nuevos personajes. Toda una nueva mirada a la forma de desarrollar las historias en la franquicia más rentable del cine

De cómo un villano salvó a los héroes de Marvel: "Loki" y el inesperado éxito de un experimento caótico

El final de temporada de la serie «Loki» ha sido una sorpresa inesperada para buena parte de sus fanáticos. En especial, para los que han seguido con atención la transición del Universo cinematográfico de Marvel durante los últimos meses. Si «WandaVision» fue una historia cápsula destinada a narrar una historia de origen y F»alcon y el soldado de invierno» una honorable transición, «Loki»  se convirtió en el puente de algo más grande y ambicioso. Y quizás en la más arriesgada jugada marvelita en años.

No se trata de una apuesta sencilla. Mucho menos, para una serie que bebe de referencias de la más vieja tradición de la ciencia ficción británica y literaria. Basada en su mayor parte en el ritmo de la decana de todas las series del género «Doctor Who,» material de Isaac Asimov y la ultra reaccionaria «Rick and Morty» de Adult Swim (con la que comparte escritor), «Loki» es una narración corta y con evidentes problemas para contener todas las líneas narrativas que debía desarrollar en apenas seis horas de transmisión.

Además, el argumento ahonda en la historia de redención de un villano, muerto más de cuatro veces en la pantalla grande y que parecía tener algo poco novedoso que ofrecer a los fanáticos. De hecho, la mayoría de las dudas tempranas apuntaban a que el gran escape del personaje en Endgame (2019) de los hermanos Russo, era más un guiño de descarado fan service que un verdadero sostén argumental. Cual fuera el caso, el productor Kevin Feige pareció interesado en no sólo la eventualidad de una gran huida caótica, sino en cuanto podía interesar al público conocer lo que había ocurrido después con uno de los personajes marvelitas más carismáticos.

Con todo, la serie no parecía tener el mayor sentido. De hecho, su primer capítulo fue todo un homenaje a la estética de Brazil de Terry Gilliam y también, un recorrido por la mitología de la casa de las Ideas, sin mayores ambiciones que ser un recorrido acelerado a través de la mitología de Marvel cómics. En apenas cincuenta minutos, el episodio resumió un hilo argumental de docenas de volúmenes en papel, para luego llegar a la gran pregunta: ¿quién es el villano de la serie?

La respuesta fue obvia para la mayoría y resultó incluso de una sorprendente sencillez para los fanáticos. Una versión más malvada, violenta y al parecer con propósitos más claros que el antihéroe interpretado por Tom Hiddleston era el responsable del sabotaje a gran escala que sufría la recién presentada Autoridad de Variación Temporal (ATV por sus siglas en inglés). ¿El núcleo de la serie? La intención de capturar al villano a través de una versión más ¿sencilla? ¿manejable? ¿inocente? ¿torpe? El primer episodio no lo aclaró, pero dio pie para algo un poco más complicado. La razón para seguir el largo camino del héroe de Loki hacia cierta tridimensionalidad.

En realidad, tanto la directora Kate Herron como el escritor Michael Waldron, apostaron más alto y lo hicieron, en medio de una restructuración apresurada de Marvel, cuyos apoteósicos planes para una cuarta fase se vieron frustrados por el coronavirus. En medio de una rápida reorganización de conceptos, la Wanda Maximoff de Elizabeth Olsen y el Doctor Stephen Strange de Benedict Cumberbatch, se convirtieron en el centro de la propuesta.

Con lo que parecía una premisa más discreta, Feige decidió entonces que serían las miniseries y series marvelitas en Disney + los encargados de presentar un universo nuevo. Con la saga del Infinito finalizada de manera triunfante, la saga de la guerra Multiversal estaba a punto de comenzar. No obstante, la gran interrogante era cómo enlazar un concepto semejante con series pequeñas, íntimas y que rendían homenaje al corazón marvelita. Y Feige, que seguía interesado en la reacción del público por la premisa de un Loki huyendo a través de una línea temporal alterna, dio pie a un experimento que hoy por hoy, se convirtió en la mayor sorpresa del estudio.

Un corazón de héroe con el temperamento del villano 

Con el actor Owen Wilson a cuestas y el resto del elenco integrado por rostros desconocidos y una premisa desordenada, la serie era una incógnita. Pero el segundo capítulo apuntó en una dirección concreta. La actriz Sophie Di Martino se mostró como Sylvie, la variante más peligrosa del antihéroe de Marvel y también, una enemiga a temer. No obstante, el argumento dejó entrever que bajo todos los juegos de referencias, había algo más notorio e importante. La identidad del verdadero villano detrás de la cuarta fase marvelita.

Para el tercer y debatido capítulo de la serie (cargado de referencias de elegante ciencia ficción y un plano secuencia de tres minutos que sorprendió por su pulcritud), la serie ya se había convertido en un moderado éxito de audiencia. Uno que, además, alcanzó el objetivo de un Feige interesado en avanzar hacia el centro de un proyecto mayúsculo que abarca al menos cinco años de estrenos cinematográficos. El argumento de la serie se volvió en una obsesión en redes, en las que se debatió hasta el cansancio variadas teorías sobre el verdadero malvado que se se escondía detrás de la rocambolesca fachada de la TVA.

Pero fue el cuarto episodio, con su explícita mención a los multiversos y en especial, un recorrido por todas las versiones imaginables del personaje central, lo que catapultó a Loki a la categoría del fenómeno. Para su quinta y penúltima semana, la serie había rebasado en popularidad al resto de la plataforma y había reverdecido a niveles impensables a Loki, el eterno perdedor que el programa se encargó de desconstruir hasta convertir en héroe.

No obstante, Loki y su largo viaje hacía las raíces de su personaje, dejó de ser lo más importante en la serie que lleva su nombre. Y en su capítulo final, el programa terminó por sacudir desde la base a la estructura Marvelita. Y lo hizo por una razón sencilla: empujar a la gigantesca franquicia de Disney a un nuevo paso, con al parecer un mínimo esfuerzo. Un truco asombroso que desconcertó a los críticos del programa, encantó a sus seguidores y entusiasmó al considerable fandom de la franquicia.

Y detrás de la cortina, un nuevo rostro

A «WandaVision» se le criticó por un capítulo final que decepcionó expectativas y dejó a buena parte de sus seguidores con una agridulce sensación de trampa mal planteada. «Falcon y el Soldado de Invierno», fue un poco más allá y logró brindar a Sal Wilson (Anthony Mackie) de un digno lustre de héroe en ciernes. Pero «Loki» optó por la espectacularidad. Y logró un éxito resonante al hacerlo.

El inesperado movimiento reconfiguró la fase 4 desde sus cimientos y dio una rápida mirada a la fase 4 marvelita. O al menos, lo que podemos esperar de sus películas más ambiciosas y líneas argumentales principales. Con Kang el Conquistador (Jonathan Majors) o cualquiera de sus variantes en el tablero, el juego en Marvel cambia para siempre.

La decisión, que contraviene lo que hasta ahora había ocurrido en las series de Marvel, demuestra puntos de crucial importancia sobre el futuro del estudio. Hasta ahora, las historias cortas en televisión de Marvel habían funcionado como abrebocas o de transición. «WandaVision» mostró la dura transformación de la Wanda Maximoff en la Bruja Escarlata.

Convertida en un elemento ambiguo en medio del panorama futuro, la historia de la posible enemiga de Stephen Strange fue una narración poderosa pero diminuta. Un argumento al que incluso se le criticó por su carencia de ambiciones. Con un final sencillo y emocional, la serie agregó información de considerable interés al futuro del personaje. Pero no pareció influir de manera decisiva con el futuro de Marvel.

Lo mismo podría decirse de «Falcón y el Soldado de Invierno». La transición de Sam Wilson para convertirse en el Capitán América titular de la franquicia, fue emocional pero tampoco, en exceso importante. Eso, a pesar de incluir adiciones nuevas a la plantilla Marvel como el US Agent y a la Condesa Valentina Allegra de la Fontaine. Pero más allá de eso, la serie se concentró en mostrar la evolución interna de Marvel hacia cierto grado de madurez.

Pero la serie «Loki» no sólo se convierte en piedra angular para entender lo que ocurrirá a continuación en la fase 4 de la saga. También, en la más importante de las pequeñas historias que acompañan el desempeño del futuro de Marvel.

Además de introducir al nuevo villano de la franquicia, también elaboró y mostró las reglas con que Marvel jugará en adelante. Para sorpresa de buena parte de la audiencia, el multiverso no comenzó en una gran película, sino en seis episodios singulares de una serie poco común.

Loki, del infinito a la guerra multiversal 

El intro del final de temporada de la serie Loki conmovió a la audiencia. Prescindiendo del habitual score intro de las producciones Marvel, la corta secuencia fue un homenaje a la recién finalizada Saga del Infinito. En medio de la habitual colección de rostros familiares, también pudo escucharse varios de los diálogos icónicos de los personajes principales.

El público se emocionó y se desconcertó por lo que fue un corto pero directo mensaje. Fue esa gran despedida tardía (que no formó parte ni de «Spiderman Far from Home» o «Black Widow»), la que dejó claro lo que podría esperarse a continuación.

Y esta vez, Marvel apostó a lo grande. No solo mostró el nacimiento del Multiverso en todo su raro esplendor, sino que también, al villano central de las próximas películas. Jonathan Majors mostró el rostro más benigno de Kang el Conquistador, destinado a enfrentarse a los nuevos héroes marvelitas. Pero la serie también abrió el camino para dos de las historias más esperadas.

Mientras que «WandaVision» introdujo a la posible villana de «Doctor Strange in the Multiverse of Madness», Loki mostró las reglas en que se sostendrá el argumento. Como guardián de la realidad, el Hechicero Supremo tendrá que lidiar con las consecuencias de la serie. En especial, con la ruptura completa y a un nivel amplio del tiempo y el espacio, tal y como la había planteado Marvel.

La serie también es la antesala a la animada «What if…?», en la que se comprenderá el verdadero impacto de las líneas de universos paralelos. Anunciada como un proyecto experimental, el programa contará las historias de varias realidades alternativas. Con «Loki» dejando claro cuál será el terreno en que se lucharán las nuevas batallas, el show animado es también la primera prueba de esa posibilidad.

Quantumania y tres hombres arañas para el repertorio

Pero la fragmentación de la línea temporal central, también tendrá consecuencias en otros dos de los grandes proyectos Marvelitas. Uno es la tercera parte de «Ant Man», a la que ya parece afectar las múltiples consecuencias de la serie «Lok»i. Hace unos días, el actor Corey Stoll fue confirmado de nuevo como el villano de la película. Eso a pesar, que, en la primera parte de la ahora trilogía, terminaba por desaparecer en el Universo cuántico.

Pero las reglas han cambiado en Marvel y la serie «Loki» lo mostró de manera casi premonitoria. En su quinto capítulo y en mitad de una escena central, pudo verse el casco de YellowJacket, como una especie de reliquia en mitad de El vacío. Como si eso no fuera suficiente, la serie abrió la discusión sobre dónde o cuándo podría encontrarse la TVA. Un tema que parece más que relacionado con el universo cuántico que explora Scott Lang y compañía.

Pero la posibilidad que más ha entusiasmado a los fanáticos, es por supuesto, la del spider verse, más cercano que nunca gracias a Loki. Luego de meses de especulación sobre lo que podría ocurrir en «Spiderman No Way Home», la llegada del multiverso aclara las cosas. O al menos, abre las puertas a que el insistente rumor de la inclusión de varias versiones de Peter Parker en la trama sea real. La película, que llegará el 17 de diciembre del 2022 al cine, también está conectada a la secuela del «Doctor Strange».

Pero lo que es más importante aún, sin duda ambas películas jugarán con las mismas reglas. Y lo harán, por la posibilidad de usar el multiverso como un amplio terreno para sus personajes. Para la tercera de Spiderman, están confirmadas las actuaciones de Alfred Molina como Otto Octavius ​​ (de «Spider-Man 2») y Jamie Foxx de «The Amazing Spider-Man 2» como Electro. Hasta ahora, ninguna de las dos películas formaba parte del canon principal de Marvel. Pero el multiverso hace posible que lo sean.

De modo que «Loki», con apenas seis capítulos es de hecho, la caja de instrucciones de la fase cuatro Marvelita. Por ahora, con nuestro anti héroe atrapado en alguna dimensión alternativa, ya dejó claro lo importante. Marvel está dispuesto a jugar fuerte en su próxima etapa. Y a juzgar por el impacto del programa, los fanáticos estarán allí para disfrutar de la acción.

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