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La UEFA le planta cara a Infantino y a su proyecto de privatizar el Mundial de fútbol

La ambición del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, acaba de tropezar con las federaciones europeas que amenazan hasta con retirarse del Mundial

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Infantino FIFA
AFP / Archivo

La fractura entre la UEFA y la FIFA ha alcanzado este jueves un nivel sin precedentes. El organismo presidido por Aleksander Ceferin y sus 55 federaciones nacionales han acordado no participar en ninguna competición organizada por la FIFA mientras continúe vigente el proyecto para dar entrada a inversores privados en el negocio de la Copa del Mundo y otros torneos internacionales.

La decisión supone un auténtico órdago al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Si la amenaza llega a materializarse, las principales selecciones europeas quedarían fuera de sus competiciones, incluido el Mundial. La advertencia adquiere especial relevancia ante la edición de 2030, que se celebrará principalmente en España, Portugal y Marruecos.

La UEFA ha anunciado su postura después de reunir de manera telemática a sus asociaciones miembro. El organismo exige que la propuesta sea retirada por completo y reclama garantías vinculantes de que la FIFA no permitirá en el futuro la entrada de inversores externos en la propiedad de sus competiciones o en su estructura de gobierno.

«La Copa del Mundo no está en venta»

«La Copa del Mundo no está en venta», ha afirmado la organización europea en un duro comunicado. Para la UEFA, el torneo forma parte del patrimonio colectivo del fútbol y es el resultado de décadas de participación de jugadores, selecciones y aficionados. Por ello, sostiene que no puede convertirse en un producto de inversión sometido a los intereses financieros de terceros.

El origen del conflicto se encuentra en el plan de Infantino para crear FIFA Forward Enterprise, una filial dedicada a explotar comercialmente las competiciones del organismo. La iniciativa contempla vender una participación minoritaria a inversores privados, aunque la FIFA asegura que conservaría el control de la sociedad y de sus decisiones fundamentales.

Infantino defiende que el nuevo modelo permitiría aprovechar mejor el potencial comercial de los torneos y aumentar los recursos destinados a las 211 federaciones. Según sus cálculos, cada una podría recibir hasta 86 millones de dólares durante un periodo de doce años, frente a los cerca de tres millones contemplados con el modelo anterior.

La futura filial estaría valorada en unos 20.000 millones de dólares. En el proyecto aparecen vinculadas entidades como JP Morgan y Thrive Eternal, firma fundada por Joshua Kushner. La FIFA ha concedido a sus asociaciones un plazo de 53 días para pronunciarse sobre la iniciativa.

La UEFA considera que ese calendario constituye un ultimátum y critica que una transformación de tal magnitud se haya preparado sin consultar suficientemente a los organismos responsables del fútbol. Su rechazo tampoco se limita al procedimiento: teme que la entrada de capital privado termine condicionando las decisiones sobre calendarios, formatos y nuevas competiciones.

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