Energía y Petróleo

Chevron, las sanciones, y la baja producción venezolana de petróleo

La producción de petróleo de Venezuela no levanta cabeza y la solución en más compleja que un acuerdo con Chevron y el fin de las sanciones impuestas por EEUU

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En Venezuela las expectativas que se habían creado sobre una flexibilización, por parte de la OFAC, que permitiera otorgar licencias que llevaran a un reseteo de la relación de Chevron con el gobierno venezolano no se han podido cumplir, por lo que la situación de la industria sigue estancada sin que se haya podido sostener una recuperación de la producción petrolera que supere sus niveles actuales que están por debajo de 700.000 barriles por día (bpd).

Esta cifra es muy distante a los 2,0 millones de bpd de producción que Nicolás Maduro viene prometiendo cada seis meses desde hace tres años, “llueve, truene o relampaguee”.

El comentario en torno a la Chevron se produjo después de que The Wall Street Journal revelara que EEUU se estaba preparando para permitir que la empresa petrolera estadounidense socia de PDVSA reanudara el bombeo de crudo, allanando el camino para una posible reapertura de los mercados de EEUU y Europa a las exportaciones de petróleo de Venezuela.

Producción no levanta, pese a versión oficial

Pero la producción petrolera venezolana no levanta a pesar que desde Miraflores se dice que “estamos listos para suplirle petróleo a EEUU, a la Unión Europea y Asia”. Y no habrá disponibilidad de vender un solo barril a nadie, mientras que la industria petrolera venezolana no tenga capacidad ociosa o cerrada de producción, pues lo que escasamente se produce (680.000.bpd) ya está comprometido, mediante contratos firmes, con los clientes tradicionales y deficitariamente con el mercado interno.

El gobierno debería convencerse de que Venezuela ya dejó de ser clave o fundamental en el mercado petrolero.

Luego el gobierno de Biden desmintió esta versión del periódico The Wall Street Journal, al insistir que la modificación de las restricciones de la OFAC dependía de un cambio político del gobierno venezolano que permita garantizar finalmente la realización de elecciones libres en el país.

Condensado iraní

La actividad petrolera nacional sigue dependiendo de la llegada de condensado iraní para sostener la producción de la Faja del Orinoco, y las exportaciones de mezcla que se dirigen básicamente a China vía Malasia. Por su parte, la producción de PetroZamora, ubicada en el estado Zulia se redujo a alrededor de 28.000 bpd desde aproximadamente 120.000 bpd hace seis años.

En tal sentido se conoció de fuentes internas que las exportaciones petroleras de Venezuela en los nueve meses de 2022 alcanzaron un promedio anual escasamente por encima de 633.770 bpd. Buena parte de la producción venezolana se intercambia por condensado iraní, y ese compromiso representa hasta 16% de las entregas enviadas al exterior.

Informe de OPEP en septiembre reportaba una producción de 678.000 bpd y solo 3 taladros operativos

Mientras, la Cámara Petrolera Venezolana (CPV) estima que el país produjo 653.000 bpd de petróleo en septiembre, una cifra similar a lo que revela un informe interno de la estatal PDVSA, colocándose por debajo de lo reportado en agosto, lo cual revela que problemas reiterativos y de distinta naturaleza siguen lastrando la recuperación de la actividad.

Según un reporte interno de la estatal petrolera en muchos campos la producción es cero, y ello incluye el campo Boscán donde actúa Chevron con PDVSA, y que se procura relanzar con las decisiones de la OFAC.

En cero 17 de 43 subsidiarias

Según el informe, 17 de las 43 subsidiarias productoras de petróleo y/o empresas conjuntas con PDVSA no reportaron producción alguna en septiembre. Se informó que incluso grandes proyectos detuvieron la producción en septiembre porque se agotó la capacidad de almacenamiento de petróleo. Igualmente, se reportó una serie de problemas graves de exploración, producción, infraestructura y almacenamiento que impiden lograr la meta de subir la producción en al menos 100.000 bpd desde los niveles actuales del año.

En medio de este panorama petrolero adverso en el plano doméstico se conoció la salida de PetroZamora de la empresa de capital ruso que compartía esta explotación con PDVSA, a pesar del control operativo y financiero que tenía GBP Global Resources.

Por cierto, esto recuerda la salida de Equinor y TotalEnergy de Petrocedeño, y la aspiración de Chevron al control operativo y financiero de su empresa conjunta con PDVSA.

Es decir, no basta con tener ese control si las sanciones siguen obstaculizando la comercialización expedita hacia afuera. Aunque debe de reconocerse que los graves problemas de la industria petrolera no se originaron con las sanciones (2019), si se profundizaron sin duda alguna, pero estos problemas viene desde mucho antes (2005).

Los problemas propios de la industria petrolera nacional son muchos más grandes, más significativos y de mayor peso que los que pudieran haber originado las sanciones.

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