España

Maduro dio al hombre de Zapatero en Caracas franquicias para comercializar oro y diamantes

En 2020, el español Manuel Aarón Fajardo había coronado lo que parecía un gran negocio. Hijo de un senador del PSOE, es señalado como figura clave de la trama ilegal

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Manuel Aarón Fajardo, el hombre de José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela a juicio de los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), no cabía en sí de gozo a mediados de junio de 2020, justo cuando remitía la primera oleada de coronavirus. Había dado el pelotazo de su vida y se lo comunicó inmediatamente a Julio Martínez Martínez, el «testaferro» del expresidente, conocido como Julito, según ha podido saber THE OBJECTIVE.

«Me han otorgado uno de los mayores proyectos en materia de minas y mercados financieros que se han hecho en Venezuela. He firmado una alianza estratégica con el Ministerio de Minas para ejecutarla. Están todos los actores relevantes involucrados», le comunicó a Julito el 2 de junio de hace seis años en un mensaje de móvil que llegó a manos de Estados Unidos un año después, cuando Washington logró desencriptar el móvil de Rodolfo Reyes y de varios de sus contactos.

Fajardo es hijo del senador socialista por Lanzarote, Francisco Manuel Fajardo, y tenía conexión directa con el presidente de Análisis Relevante. «No puedo darte muchos detalles del proyecto, pero te dejo algunas pinceladas para que se las des a Danilo [Diazgranados] por si me puede hacer el préstamo que necesito. Sabes que cumplo siempre y nunca he fallado», le garantizó.

Diazgranados es un empresario venezolano que se ha movido en los últimos años entre Nueva York, República Dominicana y Madrid, y que es investigado en Francia por corrupción. En sus mensajes, este último se refería al exlíder socialista con los sobrenombres de «Zorro», «Z» y «ZZZ»

Zapatero, por ejemplo, trató de influir en Repsol para que diera a Diazgranados los derechos sobre la «distribución de lubricantes de esa compañía en Venezuela», algo que niega la petrolera española. El bróker chavista residía en una lujosa urbanización de Pozuelo de Alarcón (Madrid) y figura en los escritos de Anticorrupción como «gestor ejecutivo vinculado a la captación de clientes eventuales de la estructura». El diario venezolano Armando.info señala que trabajó como agente de bolsa en la década de los noventa y que fue uno de los operadores financieros de Hugo Chávez. De hecho, fue el encargado de comprar bonos británicos para el Fondo de Desarrollo Nacional, por lo que se quedó «con una jugosa comisión».

Fajardo dejó claro a Julio Martínez que tenía previsto firmar con el régimen de Nicolás Maduro un total de diez franquicias en las ciudades de Bolívar y Caracas «entre centros de recolección y joyerías» para su proyecto, que consistía en «la creación de un mercado de minerales (oro, plata, diamantes, rubies…)», en el que el hijo del senador socialista se comprometía a crear «toda la infraestructura física y tecnológica» en el plazo de un mes. «No puedo comentar más y estoy dando demasiada información», le advirtió al presunto testaferro de Zapatero.

Una semana después, el joven empresario canario volvió a insistir a Julio Martínez en que necesitaba ayuda «para facilitar el comercio de oro interno». En su opinión, con ayuda económica, «va todo en vía para ser un éxito».

Tan convencido estaba del pelotazo ante sus ojos, que le confesó a su interlocutor que iba a ser «el último hito» en Venezuela, «pero el mayor sin duda». Pero todo pasaba por el envío urgente de cash con el que financiar la operación: «Lo que necesito es el apoyo de Danilo», le apremió.

Lea el texto completo en The Objective

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