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#cicpc

Cicpc sin identificación viola la Ley e implica un retroceso en el sistema policial

Retrocederíamos al año 2006 con la supuesta orden sobre  la circulación de vehículos oficiales del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) sin logos de la institución. La medida estaría basada en la protección de los uniformados, tras los últimos ataques que han sufrido con granadas y armas de alto calibre en manos de antisociales.

25 mil estafados en esquemas de adquisición de vehículos

El Ministerio Público comisionó a la fiscal 22° nacional, Raiza Sifontes, para investigar a los representantes de varias sociedades civiles que bajo la promesa de tramitar créditos personales y la adquisición de vehículos de diferentes marcas, presuntamente han estafado a unas 25 mil personas en todo el territorio nacional.

Venezuela sádica: el placer de matar

El rojo que tiñe las estadísticas de violencia en Venezuela se hace más intenso. Para algunos criminales no basta con asestar una bala o dar un corte certero en un cuerpo ajeno. Un impulso los lleva a decapitar, desmembrar, desollar incluso comerse a sus presas. Destruir su humanidad entera, dar al traste con su forma y hasta esparcir sus restos

Tocorón: la mafia de los carros robados

Desde Tocorón, su pran, “El Niño Guerrero”, gobierna, controla y manda a robar carros. Afuera, las bandas en contubernio cumplen con su cometido y los agraviados transan los rescates dentro de la cárcel. Toda una operación punible de riesgo y miedo. Cualquiera puede ser la próxima víctima Es frecuente, casi una costumbre para los aragüeños, ir a la cárcel de Tocorón —y no por una visita conyugal o besos tras barrotes. La mayoría no va a visitar a un recluso. No. Quienes entran lo hacen por una sola razón: ir a pagar el rescate de su vehículo. Las mafias carcelerías tienen más de dos años dedicadas a ganar dinero de esta manera. Ya la “causa” —monto semanal que deben cancelar todos los presos para garantizar su seguridad en el penal— no alcanza para cubrir las comodidades del líder. Por eso, controlan las bandas que hacen vida en los barrios del estado. Ergo, las comisionan, o sea: le dan la tareíta, de robar carros. No importa el modelo ni el año, lo que realmente importa es obtener la mayor cantidad de dinero posible. “Los delincuentes pueden apoderarse de una camioneta Wagoneer, año 1987, como también una Toyota Fortuner último modelo. Algo así como ‘en la variedad está el gusto’, y la ganancia”, suelta la perla un funcionario policial de la zona. La manera de robarse los vehículos varía.

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