gatos

Los gatos como mascotas: sus dueños nos cuentan cosas sorprendentes

Una madrugada, Thai salvó a Iván de una inundación. Gatis sabe cuando Eva está triste y se acuesta a su lado. Valeria percibía a Damián antes que doblara la esquina con su carro y se sentaba en la puerta a esperarlo. Anastasia jugaba a la ere con Alberto. Mía se subió por su propia cuenta al carro de Gabriela y adoptó a la humana, Rocky aprendió a desenchufar el televisor para que le hagan caso a él. Los gatos son seres maravillosos que con su amor a los dueños borran la injusta mala fama. Hoy Día del Gato contamos algunos testimonios

Alimentos para mascotas subieron de precio al menos 20 veces en un año

El constante aumento en la cotización del dólar paralelo y de los costos de operación en bolívares, llevaron a industriales y comerciantes a incrementar el precio de los alimentos para mascotas frecuentemente, según constató El Estímulo en un recorrido por varias tiendas de Caracas.A la par de esta alza, el poder de compra del venezolano se contraía, por lo que los dueños de mascotas tuvieron que adaptarse a una nueva forma de compra para dar de comer a sus animales.

El “Come Gato” de Ciudad Banesco amenaza

En Bello Monte, frente a Ciudad Banesco, hay un kiosko muy famoso. Tanto su dueña como los gatos que la acompañan viven una pesadilla. Desde mediados del año pasado un sujeto se ha encargado de robarse a los mininos para comérselos o mutilarlos. Los vecinos le temen, algunos lo están cazando, mientras continúa actuando sin sanciones

Escasez veterinaria: la muerte de las mascotas

Gasas, suturas, jeringas. Los insumos médicos básicos para operaciones a animales se hacen cada vez más escasos. Las mascotas, sin voz ni voto en sus dolencias y carencias, sufren las consecuencias del desabastecimiento. Sus dueños la padecen en su peregrinar por vacunas, pastillas, ungüentos, comida, cuya aparición esporádica en las estanterías de las tiendas y clínicas veterinarias es casi un hallazgo

Refugios animales: campos de concentración

No hablan pero sí pueden ladrar o maullar. La causa animal en países desarrollados despunta como un interés comunitario. En Venezuela, sin embargo, se rezaga en la última lista. Mientras tanto, los alberges parecieran ser la solución. Los proteccionistas y defensores, en cambio, pegan el grito al cielo por su barbarie y pésimas condiciones sanitarias