Rosmit Mantilla: "No hay barrote ni cárcel que pueda con el cambio"
Rosmit Mantilla, el preso político liberado el jueves por el Gobierno, aseguró este viernes que "no hay barrote ni cárcel en Venezuela que pueda con la voluntad del cambio".
Rosmit Mantilla, el preso político liberado el jueves por el Gobierno, aseguró este viernes que "no hay barrote ni cárcel en Venezuela que pueda con la voluntad del cambio".
Desde el primer encuentro entre el gobierno y la oposición pocas acciones concretas se han dado como producto del diálogo. Le Mesa de la Unidad Democrática (MUD) parece haber quedado como dice el dicho “como novia de pueblo: vestida y alborotada”. El jefe de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, lo expresó así: “hemos pagado de contado mientras que el gobierno lo hace a crédito”. Los acuerdos derivados del diálogo comienzan a arrojar frutos… para el Gobierno.
Partidos de la oposición prevén marchar este jueves en Caracas hacia la Nunciatura Apostólica para exigir la activación de un canal humanitario destinado a enfrentar la aguda escasez de alimentos y medicinas que agobia a los venezolanos.
Las condiciones sobre las cuales obra el tablero de negociaciones de la MUD están impuestas por las circunstancias. Son, como en un secuestro, una obligación perentoria y desagradable. El resultado de un cuadro que configura, por eso mismo, una emergencia nacional. La MUD no se lo trajo todo para la casa en la primera sentada. No sabemos si eso será posible. Con el acompañamiento internacional, la MUD podría andar camino para lograr citas electorales en el mediano plazo, ya más corto que mediano. Los acuerdos políticos que acá se consoliden, si se consolidan, configuran una especie de cuenta de ahorros para encarar los escenarios electorales, pero sobre todo, los restos políticos que se avecinen.
A juicio del abogado José Vicente Haro, la Mesa de la Unidad Democrática, (MUD) “ha caído bajo desde el punto de vista político al negociar la Constitución, los derechos, las libertades, dándole prioridad a su militancia política”. Según el especialista lo que debe trabajar este mecanismo es crear un entendimiento entre los poderes públicos y no un acuerdo electoral como exigían los opositores.
La Asamblea Nacional retomará el juicio político al presidente Nicolás Maduro, dando por terminada la tregua que acordó a inicios de mes por petición del Vaticano para permitir el inicio del proceso de diálogo con el gobierno, informó un vocero opositor.
Los primeros acuerdos de un diálogo que busca resolver la crisis política y económica en Venezuela dejaron a la oposición dividida y al gobierno con más oxígeno para para mantenerse en el poder, según analistas.
Carlos Ocariz garantizó este lunes la liberación de presos políticos y la celebración de elecciones en Venezuela tras la mesa de diálogo que participó la oposición con el Gobierno.
Para esta "segunda reunión plenaria", como la llaman los mediadores, no hubo anuncios públicos de los "avances" alcanzados. Pero las fuentes ligadas a esta mesa aseguran que sí los hubo y que serán divulgados en las próximas horas del sábado.
El papa Francisco pidió este viernes perdón en nombre de los católicos que miran a otro lado cuando ven pobres o situaciones de pobreza ante miles de personas sin hogar o en situación precaria que están en Roma para el Jubileo de los Marginados.
La crisis que atraviesa Venezuela entra en horas determinantes, antes de que este viernes 11 negociadores del gobierno de Nicolás Maduro y de la oposición agrupada en parte en la coalición electoral Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se sienten en una nueva mesa de negociación promovida por el Vaticano. Después de ese encuentro crucial, se decidirá si el supuesto diálogo continúa o conduce a nuevas acciones de calle, según las partes en conflicto.
El secretario ejecutivo de la Unidad Democrática, Jesús Torrealba, se reunió con el enviado del Vaticano Claudio María Celli, quien llegó a Venezuela el miércoles para participar en el nuevo encuentro entre el Gobierno y la oposición previsto el 11 de noviembre.
Gobierno y oposición se ven las caras por tercera ocasión en una mesa de diálogo. Es la primera vez que las condiciones le son tan favorables a los segundos aunque la percepción pública les endilgue debilidad. La gran duda es si el gobierno de Nicolás Maduro aprovecha la negociación para ganar tiempo y si la MUD tendrá la suficiente sangre fría para llegar a un acuerdo que desemboque en una salida electoral
El intento de llevar a buen puerto esta nueva versión del diálogo político está en una semana que puede resultar crucial, por los elementos que están privando en medio de la guerra de micrófonos que protagonizan los representantes del gobierno y los de la oposición. Supuestamente este viernes 11 de noviembre es una fecha tope para que el gobierno de Nicolás Maduro presente "pruebas de amor", lo suficientemente sustanciosas como para que los representantes de la Mesa de la Unidad Democrática se abstengan de abandonar esa instancia nacida de la intermediación del papa Francisco.
Henrique Capriles, gobernandor de Miranda y líder del partido Primero Justicia, exigió seis puntos al Gobierno en la mesa de diálogo que facilita el Vaticano como salida a la crisis política de Venezuela.
Sangre es, hoy, la palabra más temida. Mencionarla, sin embargo, se ha vuelto habitual. Hasta el enviado del Vaticano Monseñor Claudio María Celli señaló que si el diálogo entre el gobierno y la oposición fracasa “el camino podría ser el de la sangre.”
Mientras los venezolanos siguen esperando un cambio, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se debate entre distintas herramientas políticas. marchas, conversaciones, juicio político, todas prometedoras pero sin resultados aún irrefutables. Y desde el Gobierno acusan terrorismo, mentiras y avientan provocaciones.
El Nuncio Apostólico en Venezuela, monseñor Aldo Giordano, manifestó tener esperanzas que la mesa de diálogo arroje resultados concretos antes del 11 de noviembre, la fecha tope dada por la oposición al Gobierno.
El periodista experto en la fuente electoral, Eugenio Martínez (@puzkas), considera como un error de la dirigencia opositora que no se concibe que el diálogo y la vía de calle son herramientas que puedan coexistir y que a su juicio, la MUD debe superar sus diferencias internas para poder fortalecer su estrategia política.
"Si fracasa el diálogo nacional entre el gobierno venezolano y la oposición, no es el papa sino el pueblo de Venezuela el que va a perder, porque el camino podría ser el de la sangre", expresó Monseñor Claudio Maria Celli, enviado del Vaticano a mediar en el diálogo entre el Gobierno y la oposición.