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José Godoy: "Hablar sobre el abuso sexual te quita un enorme peso de encima"

A sus 22 años, José Godoy se atrevió a hablar del abuso sexual que sufrió cuando solo tenía 11 años. El detonante fue que sintió que su depredador estaba cerca otra vez, y que era una amenaza para otros niños del entorno. Quiere evitar que otros padezcan lo mismo que él

José Godoy: "Hablar sobre el abuso sexual te quita un enorme peso de encima"

“Todo comenzó cuando tenía 11 años y él 24…”: así inicia el testimonio que compartió José Godoy en sus redes sociales, con el que denuncia, siendo un niño, un hombre llamado Leonardo Herrera abusó sexualmente de él.

 

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Durante la época del colegio, Godoy tuvo dificultades con Matemática y Leonardo Herrera, que ya se había ganado la confianza de la familia y del propio José, se ofreció a darle clases particulares en casa.

“Fue durante estas clases que el abuso comenzó. Poco a poco me condicionó. Comenzó a mostrarme videos de pornografía infantil mientras me tocaba. Insistía que era algo normal”, explica José.

Leonardo, hoy en fuga tras ser dictada la orden para su arresto, llegó a la vida de José Godoy a través de relaciones familiares. La prima de José se había casado con el primo de Leonardo. Y, cuando Herrera conoció a los Godoy, supo ganarse el agrado de todos y crearse un puesto dentro del círculo familiar.

José Godoy

José Godoy a la edad que conoció a su abusador. Foto cortesía de José Godoy

Al pequeño José lo conoció en el Estadio Universitario. Era la primera vez que el niño iba a ver un juego en vivo. Se sentaron en primera fila y al rato salió Herrera del dogout, pues formaba parte de la gerencia del equipo. Se quitó la gorra, se la puso a José y se la dejó. “En poco tiempo se convirtió en mi ídolo y amigo”, comenta. Hay una foto de ese momento. De ser un recuerdo feliz se convirtió en una daga.

 

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Godoy, a sus once años, intuyó que esas actitudes no estaban bien pero lo único que atinó a hacer fue pedir a su mamá que buscara otro profesor. Pocos años después, José se fue de Venezuela. Aunque la decisión de emigrar no guarda relación con el dramático episodio, continuó su vida tratando de restarle importancia a lo que había vivido, y que lo seguía persiguiendo. Esperaba poder olvidarlo algún día.

El detonante

Ya había cumplido la mayoría de edad cuando escuchó de nuevo el nombre de Leonardo Herrera. Eso fue una especie de disparador. No había olvidado nada y se dio cuenta. Decidió hablar por primera vez en su vida.

“Lo hablé por un impulso. Una chispa me explotó. Oí su nombre en una historia que involucraba a otro menor y me dije ‘ah, es que esto sigue pasando. Y ahora sé que no soy el único’.

“En ese entonces no estaba necesariamente preparado para hablarlo. Aún no había terminado de asimilarlo. Habían pasado siete años desde que lo había guardado en el fondo de mí. Pero conversarlo me alivió mucho. Luego lo hablé con mi familia cercana y también con los Herrera, porque se enteraron. Para ambas familias fue muy fuerte asimilarlo”.

Pasaron cuatro años de esa primera conversación y José, ahora de 22 años, se sintió preparado para dar un paso más. Decidió hacer su historia pública porque sabía que todo seguía igual, que Leonardo seguía en lo mismo y que, además, estaba merodeando los círculos sociales de su hermana.

«Se estaba acercando demasiado. Lo sentí como una amenaza. Mucho más cuando a mi hermana la invitaron a la playa, y una de las personas que lo organizaba, con un yate alquilado inclusive, era Leonardo Herrera”.

El día en que su hermana le comentó el plan, José se dio cuenta de que la situación se estaba saliendo de las manos. Y temía por su hermana y por las otras personas. Por eso decidió hacer algo al respecto y revelar quién era realmente Leonardo Herrera para alertar a las demás personas.

“La gente había oído rumores, porque mi papá les había advertido que Leonardo Herrera era un pedófilo. Pero muchos dudaban, no sabían si era verdad o no porque no había detalles. Cuando lo confesé en redes dejó de ser un rumor», cuenta José a El Estímulo.

LEonardo Herrera

Caricatura de Leonardo Herrera. Cortesía José Godoy

El estallido

El testimonio de José se ha esparcido por las redes sociales, como era de esperarse. Ha obtenido el apoyo y la solidaridad de muchos, pero también ha recibido mensajes negativos.

“Comentarios negativos siempre los hay. Son de gente que es escéptica que dice ‘tú estás difamando a una persona porque seguramente te hizo algo, un movimiento en los negocios, y lo que quieres son followers‘, y cosas por el estilo. Pero a mí, en verdad, eso no me importa. Sé que representan un muy pequeño porcentaje. Yo estoy del lado correcto. No tengo que probarle nada a nadie. Simplemente estoy haciendo algo para abrirle los ojos a los demás. No quiero que siga pasando. Y quiero que se haga justicia», dice.

José invitó a otras víctimas a que se comuniquen con él. Conocer sus historias le ha provocado distintos sentimientos.

“Siento compasión, porque pasaron por lo mismo que yo. Siento rabia, porque sé que se aprovechó de otras personas. Y también siento impotencia, porque me han llegado demasiados comentarios de gente que me pide ayuda sobre qué hacer, y que me cuenta su historia por primera vez. Ni yo había caído en cuenta de lo común que es. Es chimbo que sea así”, expresa.

 

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Guillermo, otra víctima

Leonardo Herrera fue denunciado en fiscalía y está en proceso de investigación. Hasta ahora son varias las víctimas que han testificado, y otras tantas que todavía no.

“Hay gente que tiene miedo a contrataques legales por parte de la familia Herrera. Otros temen hacerlo público. Hay muchos factores que influyen en que la gente no quiera hablar. Yo entiendo: cada cual maneja esto de manera distinta. Yo sentía la responsabilidad de que se sepa aunque comprendo que muchos no quieran hacer lo mismo por no querer cargar con esto”.

Guillermo Rodríguez es una de las víctimas que se animó a testificar. Él también fue abusado sexualmente por Leonardo Herrera.

En ese entonces Guillermo tenía 16, y Leonardo 27. Ambos trabajaban en el campamento de verano Rincón Grande, donde Leonardo era una persona querida y admirada. Forjaron una estrecha amistad en poco tiempo.

“Era extremadamente carismático e inteligente”, dice Guillermo. Y añade: “Yo sentía que podía tener conversaciones mucho más abiertas con él que con cualquiera de mis amigos, todavía en tercer año de bachillerato. Parte de estas conversaciones eran sobre mi sexualidad. Un año antes me había dado cuenta de que era gay. Obviamente era un tema tabú. Leonardo fue una de las personas con quienes me abrí. Él empezó a hablarme del tema, a mostrarme fotos y un día terminó abusando sexualmente de mí».

En ese momento, Guillermo no pudo entender que Leonardo se estaba aprovechando de él. Fue años después, en terapia psicológica, que pudo comprender que había sido un abuso sexual.

Así se acerca un pedófilo

“Yo les expliqué a mis papás que esto no había sido culpa de ellos. Que Leonardo se los había metido en el bolsillo, tanto a ellos como a mí, y que el único culpable era el mismo Leonardo», dice José Godoy.

Pero admite que el problema más grande es que el abuso sexual a un niño es un tema tabú. Al no hablarlo, los padres no saben cómo prevenirlo, cómo estar alertas.

“Una manera de estar seguro de que no le va a pasar nada a tu hijo es agarrarlo entre los brazos y no soltarlo. No dejen que vaya al baño solo, que vaya al colegio solo, que haga nada solo. Pero esa tampoco es la idea. Sería muy chimbo vivir en un mundo así, en el que no se tiene libertad. Hubiera sido terrible, por ejemplo, que yo no pudiera jugar con mis primitos porque su mamá tuviera miedo que yo fuera un pederasta», reflexiona.

Aunque dice no saber la fórmula para prevenirlo, José Godoy sí recomienda buscar maneras de que los padres puedan hablar con los hijos.

«Un padre le puede decir, y repetir, que no dejen que nadie les toque sus partes privadas. Que no dejen que nadie les baje el pantalón, a menos que estén ellos, por ejemplo, en el doctor. Pero eso se transforma en una orden y el niño va a tener miedo de decir que desobedeció si le llega a ocurrir. Por eso es que hay que buscar bien la manera de conversarlo», piensa.

José ya está en contacto con especialistas para que le den claves para compartir sobre cómo prevenir el abuso sexual a niños. Esa información la publicará en niunomas.info.

Después de haber hecho público su testimonio, José está en paz porque tiene la certeza de que ha ayudado a mucha gente. Pero admite que estaría más tranquilo si Leonardo Herrera estuviese preso, pagando por lo que hizo y alejado de los niños.

“Las personas tienen que saber que no están solas y que hablarlo te quita un peso gigante de encima”.

José Godoy invita a las víctimas de Herrera a contactarlo a través de su página Niunomas.info

 

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