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La huella imborrable de la bota militar

Paula Colmenárez se fue a Altamira el 10 de julio de 2017 sin pensar que ese día cambiaría su vida. A un año del inicio de las protestas, la joven de 18 años no se permite olvidar lo ocurrido en más de cuatro meses de manifestaciones callejeras. Una cicatriz en su palma derecha y una imagen inmortalizada del momento en que la bota militar le modificó su futuro tampoco la dejan 

La huella imborrable de la bota militar

Me confié porque pensé que la guardia se iba a retirar, pero vinieron por nosotros y la gente salió corriendo. Yo también empecé a correr. Cuando volteé, los tenía prácticamente encima. “Ya, ya la agarramos”, escuché que se dijeron dos funcionarios entre ellos. Yo solo pude pensar: “Aquí fue”.]]>