Lobito Guerra y el mejor de la historia

En la TV internacional han lanzado al menos dos veces la perla: el jugador del Nacional de Medellín, el nuevo campeón de la Copa Libertadores, es el mejor futbolista venezolano de todos los tiempos. Si ya se olvidaron afuera de Juan Arango, imagínense qué quedará para los que ningún fanático contemporáneo vio jugar por televisión: ¿quién se acuerda de Mendocita, Cholito, Chiquichagua y el Stalin que no era González?

Lobito Guerra y el mejor de la historia

Alejandro Guerra ganó final de la Copa Libertadores 2016 con el Nacional de Medellín. Alejandro Guerra está haciendo historia. Alejandro Guerra marcó un “casi-golazo” desde la mitad de la cancha a Uruguay en la Copa Centenario. Se le escuchó a un comentarista uruguayo de Directv en ese partido: “Es el mejor futbolista venezolano de la historia, sin duda”. Alejandro Guerra estuvo enterrado 10 temporadas en el fútbol nacional y esta lumbrera jamás se dio cuenta.

Según me contó el periodista Pablo Pedro Peñaloza, en uno de los programas de debate de ESPN volvió a escuchar lo mismo de boca del seborreico colombiano Andrés Marocco: Lobito Guerra es de lejos lo mejor que ha producido Venezuela. Para colmo, parece que “Patrón” Bermúdez le contestó: “No te olvides de Luis Manuel Seijas”, el campeón de la Copa Sudamericana 2015 con el Santa Fe.

¿Son simples habladores de pendejadas? ¿Qué pasa con Juan Arango, el jugador con más presencias en la selección (y todavía con más goles, hasta que en algún momento lo pase Salomón Rondón), además de 10 temporadas en la Liga española y la Bundesliga? ¿Y qué pasa con los jugadores que la actual generación de fanáticos jamás vio por televisión, streaming o Youtube? Si ya nadie en la TV internacional se acuerda de Arango, imagínense lo que quedará en medios nacionales para Carlos “Chiquichagua” Marín o el Stalin que no es González.

El papá de Vanessa Mendoza

Antes de la era semi-ganadora de la Vinotinto que inició Richard Páez en 2001, probablemente el más mencionado como mejor de todos los tiempos era Luis Mendoza. Hoy probablemente “Mendocita” sólo sería recordado como el papá de Vanessa Mendoza (la bautizó con el segundo nombre Maradona), una modelo simpatizante del chavismo que ha salido en videoclips de Fulanito y protagoniza una telenovela en TVES y la película La Ley.

Bajo la presidencia de Rafael Esquivel, la Federación Venezolana de Fútbol jamás se preocupó por organizar algún tipo de votación acerca del mejor de todos los tiempos. Siendo justos, este tipo de esfuerzos tampoco abunda en Sudamérica, donde nunca hemos sido muy rigurosos ni tampoco hay publicaciones especializadas de renombre continental como las europeas France Football y World Soccer (perdón, El Gráfico). Ya sabemos que nuestro actual panorama de medios nacionales está extremadamente atomizado. Nunca como antes hemos tenido tan poca memoria.

La Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol seleccionó al mejor jugador Conmebol del siglo XX. En la lista aparecieron 18 brasileños, 9 argentinos, 9 uruguayos, cuatro chilenos, dos colombianos, dos peruanos, un paraguayo, un ecuatoriano y ningún venezolano (si sirve de consuelo, ningún boliviano). En la Copa América Chile 2015 hicieron la votación oficial del once histórico del torneo y lógicamente tampoco hubo ningún Vinotinto. El diario uruguayo El País elige cada año al mejor de los sudamericanos que todavía no se ha ido a Europa, aunque esa votación no le interesa ya a casi nadie (en 2015 ganó el pelado uruguayo Carlos Sánchez, ¿usted se enteró?). Jamás un venezolano ha quedado ni entre los tres primeros.

El único venezolano que figuró en un once ideal oficial de un torneo importante fue el central Oswaldo Vizcarrondo, en la Copa América Argentina 2011. Pero eso nos deja en las mismas.

“Incluir a Alejandro Guerra entre los mejores futbolistas venezolanos de todos los tiempos es un sacrilegio merecedor de la excomunión. Solo es un buen jugador”, opina de su colombroño (tocayo de apellido) Cristóbal Guerra, experimentado columnista de prensa y comentarista de TV y uno de los pocos que a organizado debates similares en páginas de periódicos que quizás ya no se conservan ni en la Hemeroteca Nacional.

“Este tipo de discusiones son de nunca terminar, porque además de que cada quien defiende su tiempo, este asunto tiene que ver con los sentimientos más profundos. Stalin Rivas ha sido el más talentoso de todos. Luis Mendoza, todo arrojo, tenía una calidad única, y llegaba al área quebrando a cuantos le salieran al paso, como no lo hace hoy ninguno porque el fútbol ha cambiado en ese sentido. No hay que olvidar que Mendocita jugaba como titular en primera división con 15 años de edad, en una época de importados brasileros a montón. En mis sentimientos no ha habido ninguno como él”, agrega Guerra. Él si vio jugar a Mendoza, nadie se lo contó.

Pocas veces uno puede tomar un teléfono y llamar a uno de los mejores de tu país de todos los tiempos, que además te invita a ir cuando quieras a su casa a ver álbumes de recortes de periódico (¿eso existe?) y fotos con Pelé. Luis Mendoza me atiende en pleno entretiempo de la semifinal Nacional de Medellín-Sao Paulo: “Para mí el mejor de todos los tiempos fue Alí “Cholito” Tovar, un mediocampista de garra con mando en la cancha. Todos los equipos de Europa que vinieron para acá cuando el dólar estaba a 4,30 se lo quisieron llevar, pero no ofrecían el dinero que ofrecen ahora y él prefirió quedarse a terminar sus estudios. Para los venezolanos era muy difícil jugar en nuestro fútbol dizque profesional. Cuando yo empecé cobraba 300 bolívares y era mucho. En el Deportivo Italia todos eran brasileños y solo habíamos cinco venezolanos, entre ellos David ‘El Indio’ Mota, el mejor lateral de aquí de todos los tiempos, el primero que se fue al ataque. Por otra parte, en esa época era más fácil jugar. La preparación física de los equipos era inferior. Pelé tenía 10 metros para controlar el balón antes de que le saliera un rival. Ahora Messi anda con tres encima que le están mordiendo el cuello. Cuenta con menos espacio y menos tiempo”.

Arango, kilo por kilo

“Por los lugares a los que llegó y la manera en que representó al fútbol venezolano, lo de Juan Arango es inobjetable. No tienes donde encontrarle una contra”, tercia Carlos Horacio Moreno, seleccionador de la Vinotinto en la Copa América 1989 y campeón nacional con Táchira o Caracas FC. “Para mí Stalin Rivas fue un bárbaro, quizás tenía más condiciones que Arango, pero Arango no solo ha jugado bien, sino que ha sido un excelente profesional. Una cosa debe ir ligada a la otra. Yo jugué con Luis Mendoza, pero en esa época no había competencia. El venezolano estaba muy marginado. Había muchos extranjeros y Mendoza era la excepción: el Loco era el único criollo que jugaba de camiseta 10. Casi todos los demás eran laterales. Alejandro Guerra ahora es un fenómeno, lo que está haciendo es impresionante, pero tiene 31 años y si retrocedes un poquito su carrera no fue tan exitosa. De Arango podrás decir que no salió campeón nunca, que jugó en equipos de media tabla, que es un jugador frío, todo lo que quieras, pero ha sido el más completo”, agrega Moreno, que pide no dejar por fuera a William Méndez, camiseta 10 del Táchira entre 1978 y 1992 y ex alcalde de San Cristóbal.

Se supone que en algún momento entrarán en discusión Tomás Rincón y Salomón Rondón, aunque es un poco como comparar pan con arepa. Quizás de manera injusta, casi siempre asociamos el mejor al mediocampista genial y creador. ¿Vale más un año de Lobito (¿Wolverine?) inspirado que diez temporadas de Arango aparentemente aletargado? En el Nacional de Medellín seguro cambian un siglo de historia por una habladera de pendejadas, así sea para tenerlo banqueado.