"Espejo de agua", un registro documental del destierro climático en la laguna de Sinamaica
El documental "Espejo de agua" es el resultado de más de un año de investigación de un equipo de periodistas venezolanos interesados en demostrar que en el país hay migraciones por motivos climáticos. La historia de cómo se viven la cuentan los habitantes de la Laguna de Sinamaica y aquí puedes verla
Tener que irse cuando quieres quedarte es una historia que muchos comparten. Las razones sobran y son conocidas, pero hay destierros que son silenciosos y terminan en el olvido. Eso ocurre en la laguna de Sinamaica, en el estado Zulia, donde el pueblo añú experimenta el desplazamiento climático y ha tenido que hacer de las despedidas una constante para sobrevivir.
En la laguna de Sinamaica -donde cuenta la leyenda que nació el nombre de Venezuela- la vida ya no es como antes: los lancheros faenan cada día, pero ya no hay tantos peces para pescar. El agua no la pueden consumir sin antes pasarla por múltiples procesos de purificación. Los canales de mangles, que antes eran parte de un recorrido turístico reconocido y multitudinario, se han perdido. Y aunque la mayoría de los pobladores no saben explicar con exactitud qué pasa, uno de los motivos es muy claro: el cambio climático.
Esa es parte de la historia que cuenta«Espejo de agua», un documental dirigido por el fotógrafo Gustavo Vera Febres Cordero, y que es parte de «Destierro Climático: nuevas migraciones venezolanas», una investigación periodística coordinada por Liliana Rivas y Joshua De Freitas en colaboración con periodistas venezolanas.
Los asuntos políticos, económicos y sociales de Venezuela han invisibilizado a quienes sufren el impacto del cambio climático en el país, sobre todo las dificultades a las que se enfrentan los desplazados antes y después de que ocurre un evento. Esa era parte de la hipótesis de esta investigación que terminó confirmándose con datos, pero en especial con la experiencia de personas que perdieron sus hogares y fuentes de trabajo por razones climáticas.
Liliana Rivas, coordinadora de producción del proyecto, y Gustavo Febres, director del cortometraje.
«Espejo de agua» muestra lo que ocurre a través de las voces del pueblo añú. Son los lancheros, los líderes comunitarios, padres y madres, maestras, los propios desplazados, quienes ponen en palabras la pérdida de ecosistema social, natural —y cultural— que inició hace más de tres décadas y ahora se hace más obvia.
Más tierra que agua
El equipo de«Destierro Climático: nuevas migraciones venezolanas»determinó que el área de la laguna se redujo 59,09% en los últimos 30 años. Es un hecho visible: quienes solían navegar por canales ahora los caminan. Y desde el espacio, imágenes de la serie Landsat de la NASA muestran que la laguna pasó de tener 273,78 hectáreas de “espejo de agua” a tener menos de 112,01 hectáreas de zonas navegables y de pesca.
Durante los recorridos que hizo este equipo de periodistas vieron que lugares donde había agua ahora tienen patios que cercan los palafitos con tierra y vegetación.
¿Por qué se reduce la laguna? Por factores relacionados al cambio climático. Por ejemplo, el reportaje recoge que «la Península de la Guajira, donde se encuentra este cuerpo de agua, se ha convertido en una de las zonas más calientes y áridas de Sudamérica mientras que la deforestación en la cuenca del río Limón, que desemboca en la laguna, aumenta la sedimentación cuando llueve».
Las zonas altas del río Limón, el principal afluente que alimenta la laguna, están colmatadas, lo que ha hecho que las depresiones naturales se hayan rellenado de materiales sólidos arrastrado por el agua.
No solo es el cambio climático, sino también la deforestación por la agricultura y la ganadería, y la explotación de la mina de carbón en la zona del Guasare lo que ha generado estos cambios.
José Elí Rincón, coordinador del Laboratorio de Contaminación Acuática y Ecología Fluvial de la Universidad del Zulia, dijo al equipo investigador: “Si tenemos una condición de cambio climático, donde las sequías se van a prolongar, las temperaturas se van a intensificar, eso afecta indudablemente las condiciones de la laguna”.
Visitas para hablar de arraigo y defensa
En «Espejo de agua» cada testimonio transmite confianza, emoción y ganas de mostrar lo que ocurre. Cada palabra está cargada de sinceridad y profunda conexión con Sinamaica y lo que representa la laguna para sus habitantes. Son 20 minutos de un yo no me quiero ir de aquí reiterativo y las propias imágenes explican las razones: en esas aguas se desarrolló la historia familiar de generaciones.
Poder mostrar cada rincón de la laguna de Sinamaica conllevó hacer tres visitas con acompañamiento local: un lanchero, que se convirtió en productor de la historia, llamado Orlando Paz y Valmore Montiel, defensor de derechos humanos local.
La primera visita, la del reconocimiento, fue un acercamiento al espacio y su gente, y las demás una promesa de contar una historia con dignidad y bajo la mirada de quienes sueñan con volver a ver su hogar y sus aguas en mejores condiciones.
Laura Semprún, lideresa añú, es una de ellas. Ninguno de los involucrados en el documental la conocía hasta que vieron su casa azul, justo al final del recorrido por la zona de viviendas, cuando ya se retiraban para descansar.
«Nosotros teníamos un acercamiento gracias a Valmore porque su familia es de allá y nos permitió quedarnos en Sinamaica (…) Hay personajes que realmente llegaron mágicamente al proyecto, como Laura. Nosotros no le dimos un guion para que hablara así. Ella habla sí, es muy elocuente, y fue fundamental», cuenta Liliana Rivas, coordinadora de la investigación.
Liliana Rivas, coordinadora de producción del proyecto.
«Su casa es azul y llama mucho la atención, y le dije a los muchachos: ‘¿Y si vamos a esa casa azul?’. Nos íbamos a ir, pero nos faltaba alguien que tuviera conocimientos de la lengua añú y Laura lo tiene porque se crió con su abuela y hablaba el lenguaje directo. Y nosotros no sabíamos que ella era esa persona», comenta.
Laura se convirtió en el testimonio clave para mostrar el problema: no solo era originaria de la laguna de Sinamaica, sino que por mucho tiempo fue parte de una brigada ambiental que buscó protegerla.
Contar las historias de los que se quedan
«Lo he pensado y lo he pensado, si me iba o me quedaba, y en verdad he decidido quedarme. Quedarme para jugármela», eso es lo que dice Laura en una escena del documental y lo que se ha convertido en el punto clave de la investigación «Destierro Climático: nuevas migraciones venezolanas«: estas historias no solo están hechas para comprobar que en Venezuela existen desterrados climáticos, sino que hay poblaciones que no quieren o no pueden retirarse del sitio de riesgo.
«Nuestra historia Destierro Climático: nuevas migraciones venezolanas habla mucho de la gente que se va, la gente que tiene que emigrar de la zona, pero también una visión importante en esta historia son los que se quedan, los que quieren seguir allí y bajo que motivaciones y sus motivaciones, aunque ellos reconocen el cambio climático, pero no lo saben explicar, es que quieren hacer algo por su laguna», dice Liliana Rivas, periodista.
Llevar la historia al origen
Gustavo Febres, Liliana Rivas y todo el equipo de Destierro Climático, que recibieron apoyo de Distintas Latitudes, Free Press Unlimited y la embajada de Países Bajos para realizar este trabajo, tienen planes concretos: presentar «Espejo de agua» en Sinamaica. Mostrarle a las personas su propia historia y en el proceso, buscar formas de ofrecer soluciones específicas a su problema: la sedimentación y contaminación de su laguna.
Equipo de producción, coordinación y dirección de Destierro Climático durante la presentación del cortometraje «Espejo de Agua» a la prensa e invitados especiales.
Un recorrido para mostrar el documental está en marcha y la apertura a que instituciones públicas lo vean —y lean la investigación entera—también.
La primera presentación al público fue el sábado 12 de julio en el C.C Líder en alianza con Gran Cine.
Puedes verlo también aquí:
Algunos datos sobre el caso de Sinamaica
Para sacar los datos que respaldan la investigación, el equipo de Destierro Climático analizó imágenes satelitales de Google Earth y se recopilaron fotografías de la laguna en las mismas coordenadas durante varios años. En ese proceso, se usaron herramientas para medir qué tanto se ha reducido el agua en la laguna de Sinamaica o han crecido y se compararon.
Durante el proceso, se contó con la ayuda de profesores de Geografía de la Universidad Central de Venezuela y el respaldo de una investigación de la Universidad del Zulia que advertía del fenómeno de la sedimentación ligado al cambio climático en 2014.
El Día del Periodista en Venezuela tiene raíces profundas en la lucha independentista. El Correo del Orinoco no fue solo un medio informativo, sino una herramienta estratégica para contrarrestar las narrativas imperiales y consolidar el proyecto libertario de Simón Bolívar. En la Venezuela actual el periodismo y los periodistas parecen tener poco que celebrar
El "gran hermano periodístico" es la estrategia de Milei para decidir qué periodista le podría hablar o no durante alguna rueda de prensa o alocución. Especialistas argentinos consideran que la medida es una forma de golpear el periodismo local
Aunque el gran público recuerde al periodista Roberto Giusti, recientemente fallecido, por estar en la pantalla de Globovisión, este egresado de la UCAB fue una figura emblemática de la prensa escrita especializada en política, actuó como corresponsal extranjero en la lejana Moscú, fue vocero de un presidente caído en desgracia y por años mantuvo un programa radial matutino