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Padrino López usa artillería pesada para promover abstención en Venezuela

El rol de la FANB en la estructura de poder ha estado muy claro. Es un brazo armado de la revolución. La mayoría de los altos jefes militares exponen en sus cuentas en redes sociales el lema: “Irreversiblemente chavista y antiimperialista”

Padrino López usa artillería pesada para promover abstención en Venezuela

El objetivo de desalentar la participación de los votantes se ha cumplido con eficacia en la vocería del general Padrino López, el jefe del poder armado en Venezuela. Mientras, la usurpación del partido Voluntad Popular ratifica la estrategia de Nicolás Maduro de ir a elecciones sin la mayoría opositora, y en medio de la desesperanza de una población enterrada en la pobreza.

La mayoría de las reacciones relacionadas con la amenaza del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, según la cual la oposición “no será poder político jamás” se orientan a ratificar que en Venezuela no habrá otra vez elecciones libres.

Tales sentencias desde el poder armado concluyen en que los activistas y partidos opositores no podrán ir a unos comicios controlados por el chavismo y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), y que no avalarán un fraude cantado como ese.

Al paredón verbal

“No pasarán. No serán poder político jamás en la vida mientras exista una Fuerza Armada Nacional Bolivariana como la que hoy tenemos, una Fuerza Armada antiimperialista, revolucionaria y bolivariana”, expresó Padrino. Se refirió al amplio sector mayoritario de la oposición como “una facción de maleantes”.

Pocas horas después, Padrino fue ratificado en el cargo, lo que ratifica que sus palabras no son aisladas, sino representación corporativa del régimen chavista.

Desde hace años los otros jerarcas del chavismo, como Diosdado Cabello, y el propio Maduro han insistido en que no permitirán que la oposición llegue al poder a Venezuela, «ni con votos ni con balas».

La pequeña diferencia ahora es que Padrino, como ministro de Defensa, también es responsable del Plan República, el operativo militar que organiza los procesos de  votación los días de elecciones.

Su perfil profundamente chavista lo atornilló en el ministerio de Defensa y lo consolida hoy como en uno de los pilares del régimen chavista. 

Padrino López el club de los 25

Demolición de la democracia

Varias lecturas se desprenden de la afirmación del alto jefe militar emitidas en el contexto de la celebración de la Independencia de Venezuela.

Una de ellas, y quizás la más importante, es si su declaración está en sintonía con lo que viene planteando o haciendo todo el gobierno de Nicolás Maduro en los últimos años, en especial con el llamado a participar en elecciones parlamentarias.

De la forma como han actuado Maduro y los voceros más importantes del chavismo, lo expresado por Padrino López engrana perfectamente en las acciones llevadas por el Ejecutivo en un escalonado proceso de desmantelamiento de los mecanismos democráticos, como lo han destacado algunos analistas.

Siendo el gobierno minoría en el país (15% según estudios de opinión acreditados), en función de ese objetivo, se propuso dividir a la oposición. Esta oposición hoy se diluye en cientos de partidos políticos. Además usurpó las siglas y símbolos de los partidos más importantes; encarceló y envió al exilio a gran parte de la dirigencia y activaron el plan “Alacrán”, para la compra de dirigentes opositores.

Todo ello en función de desarticular las acciones unitarias opositoras y desalentar en la población las posibilidades de cambio. Con esos mecanismos consumados se hacía factible cumplir con el mandato Constitucional a elecciones parlamentarias, promover las abstención de la mayoría opositora y conseguir una Asamblea Nacional sin los partidos opositores mayoritarios.

Resultados anticipados

El arzobispo de Los Teques, Ovidio Pérez Morales, opinó que: “el nuevo presidente del CNE es el Ministro de la Defensa y es muy eficiente porque ya cantó los resultados de todas las futuras elecciones de Venezuela. Candidato al Nobel de la paz.”

Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y el más importante líder opositor en la actual coyuntura, señaló que: “el general ha demostrado nuevamente que en nuestro país la soberanía popular está secuestrada y que el dictador ha bloqueado las soluciones electorales con el respaldo de la cúpula militar. Admite que son ellos y no el voto de nuestro pueblo los que deciden quiénes deben detentar el poder político del país».

Reconocido por unos 60 países como «presidente encargado» de Venezuela hasta tanto haya elecciones libres, Guaidó llama a incrementar al máximo la presión interna y externa «contra los colaboradores del dictador”.

Asertivamente, Pérez Morales resalta la palabra “muy eficiente”; ya que Padrino López cumplió con su objetivo: desalentar y reafirmar el poder armado.

Mientras, el líder opositor ratificó el llamado a la abstención; al igual que lo hicieron los diferentes dirigentes políticos participantes en el foro virtual “Congreso de Unidad Nacional”, realizado el domingo 5 de julio en los que intervino Leopoldo López.

Militares chavistas

Después de los sucesos de 2002, con la asesoría cubana, Hugo Chávez promovió una gran purga en la FAN. En los siguientes años se cambió su estructura. La doctrina se alineó al modelo socialista como brazo armado de la revolución y se le dio a los altos jefes militares el control de 70% de la economía del país; a través de las empresas estatales más importantes y las operaciones financieras internacionales. Durante los años de Maduro en el poder se han creado cerca de 15 nuevas empresas militares.

A partir de agosto de 2007, con la reforma de la Ley Orgánica de la FAN, se incorporaron aspectos similares al de las Fuerzas Armadas Cubanas, como las Regiones de Defensa Integral (REDI), el nuevo grado de mayor general y el comandante en jefe de la FAN.

Asimismo, se profundizó la incorporación de oficiales cubanos como asesores en la FAN a nivel del CEO  (Comando Estratégico Operacional). También se institucionalizó el envío de oficiales a cursos de Estado Mayor a Cuba, con la inducción en el cambio de la doctrina militar. Se incorporó el concepto de la “guerra de todo el pueblo” bajo la premisa de la supuesta invasión de EEUU.

El país de los  generales

Aunque no es un país en guerra, y su fuerza no pasa de 200 mil efectivos, cada año se incorporan nuevos oficiales a los altos mandos. Este mes de julio fueron ascendidos 18 nuevos generales de división y 34 generales de brigada. Gran parte de los altos oficiales ejercen funciones en el Gobierno o están asignados entre las más de 500 empresas del Estado; aunque la mayoría de las empresas se encuentran en situación precaria, o quebradas, apenas funcionando al 20% de su capacidad o paralizadas. Ninguna se salva de acusaciones de corrupción, tal como lo reflejan los estudios publicados por Transparencia Venezuela.

De manera que el rol de la FANB en las estructura de poder ha esto muy clara como brazo armado de la revolución y su adhesión al modelo político implantado en Venezuela, al margen de la Constitución. La mayoría de los altos jefes militares exponen en sus cuentas en redes sociales el lema: “Irreversiblemente chavista y antiimperialista”, como una advertencia y violando el carácter “no partidista” que exige la Constitución al brazo armado de la “República” y no del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela.

Padrino López

Este militar se ha mantenido como ministro de la Defensa desde 2014. Su fidelidad a la revolución y a Maduro la ha expresado en frecuentes ocasiones; a pesar de las dudas que se despertaron por haber sido Padrino uno de los negociadores con EEUU durante los sucesos del 30 de abril de 2019, cuando el sector de Guaidó hizo el llamado a la FANB de desconocer al heredero de Chávez  como jefe de Estado.

Cuando el ministro de la Defensa declaró: “me querían comprar” lo que hizo fue ratificar lo que horas antes habían revelado los voceros de EEUU, John Bolton, Mike Pompeo y Elliott Abrams. Es decir, se estaba negociando la salida del presidente. De allí la sorpresa de Maduro, a su lado, durante el acto militar de apoyo a su gobierno, por la confesión pública de Padrino López; y el reconocimiento de que hubo negociaciones.

De la promoción de 1984, antes de que Hugo Chávez llegara al poder, Padrino López en 1995 fue enviado a la Escuela de Las Américas, en Georgia, EEUU, que es un centro de instrucción militar del ejército estadounidense.

A pesar de su formación en democracia, el 11 de abril de 2002, cuando era comandante del batallón Simón Bolívar, Padrino López respaldó a Chávez, pese al asesinato por francotiradores de 19 opositores pacíficos en la avenida Baralt de Caracas durante una manifestación contra el gobierno.

Esa actitud fiel le valió la confianza del chavismo para los cambios y purgas que se produjeron en lo interno de la FANB. Actualmente está sancionado por Canadá y EEUU por atentados contra la democracia, entre  otras acusaciones.

Abstención sin oposición

Todos los estudios de opinión indican que la abstención en las parlamentarias del 6 de diciembre serán muy altas. Hay factores recurrentes como el poco interés de la población hacia este tipo de elecciones en las que no se juega un factor determinante como las presidenciales.

Sin embargo, en situaciones críticas como la de Venezuela, una elección parlamentaria podría movilizar a gran parte de la población. El evento electoral podría considerarse como una posibilidad para propinar una derrota al mandatario hegemónico. Esto en el contexto de un país que, según el último estudio de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2019, de la UCAB, se ubica entre los tres más pobres de América y el Caribe.

Con el llamado a la abstención de la mayoría opositora, ese escenario de movilización no está en la agenda. Pero este llamado abstencionista tampoco parece movilizar a ese 80% de los ciudadanos que aspiran a un cambio.

Más control

El llamado a una gran alianza lanzado el pasado domingo por un grupo de opositores en el Congreso de la Unidad carece de mecanismos efectivos de movilización como para cambiar la relación de fuerzas frente al gobierno y producir fisuras para unas “elecciones libres”; que es la aspiración opositora para participar.

A esta abstención hay que agregar que cinco millones de venezolanos se fueron del país y la población se ha reducido a 28 millones de ciudadanos, según el estimado de Encovi. Esta diáspora también puede entenderse como un revés para el liderazgo opositor; frente a una gran masa de migrantes que no encontraron opciones de futuro en Venezuela y posibilidades de cambio.

Otro elemento que jugará en la abstención es la pandemia por el nuevo coronavirus, que favorece un mayor control social de los militares sobres  los  venezolanos comunes.

Igualmente se ha denunciado la precaria infraestructura del organismo electoral y la ausencia de personal especializado. La misma crisis económica y bajos salarios que afectan a todo el país dificultan organizar un proceso comicial que garantice la alta participación.

Con todos esos elementos en juego, la abstención podría alcanzar cifras de hasta 80%. Pero ese resultado no necesariamente podrá ser capitalizado como un triunfo opositor con el llamado a no votar. Como ha ocurrido en situaciones similares; los números podrán ser alterados e inflar la participación ante la ausencia de contrapeso, testigos y observadores calificados, en el proceso electoral.

Diversidad de partidos

La diversidad de partidos políticos opositores existentes, tanto los que participan en las elecciones (unos 60 partidos y grupos de electores), como quienes llaman a la abstención, indica que la división es otro éxito de las acciones del gobierno.

También reflejan la incapacidad para construir grandes organizaciones políticas, con estructuras, disciplina, programa, estatutos y mecanismos de debate y participación. Partidos que tengan elecciones internas y formación política. Por el contrario, lo que proliferan son “dirigentes” con su propia organización y donde se impone su criterio.

Posibles fisuras

La crisis económica que ha mandado a la pobreza a la mayoría de la población es un escenario inocultable, que muestra que el modelo socialista implantado por Maduro nada tiene que ofrecer a la población. Internacionalmente aislado, su gobierno es un ejemplo de lo que no debe ser. Hasta sus propios aliados, como el grupo Podemos de España, propagandísticamente se deslindan de lo que ocurre en Venezuela.

Si bien Maduro ha sido exitoso para mantener cohesión en la FANB y en el PSUVen medio del colapso económico. Las bases de esas estructuras están también afectadas por la crisis económica con salarios que no llegan a 6 dólares al mes, muy por debajo de los que reciben los cubanos que están entre 20 a 25 dólares. Es decir, Venezuela ya está por debajo de Cuba en materia salarial.

La mayoría de las deserciones que han ocurrido en las fuerzas armadas y policiales han sido por necesidad y hambre, según los testimonios recogidos por agencias internacionales en la frontera. La fuga hacia el exterior también se da en las empresas estatales, especialmente de técnicos especializados.

Lo que no se ha producido en el país es la existencia de una fuerza opositora que capitalice y organice ese descontento en el oficialismo y se ejecuten acciones democráticas que promuevan fisuras, establezcan conexión con los disidentes y hagan avanzar, junto a la sociedad, la organización para el cambio.