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Protestas en Latinoamérica incrementan xenofobia contra venezolanos

Las expresiones de Maduro alentando los actos violentos en Colombia y en otros países del continente, han agregado al conflicto migratorio, el reconocimiento de la injerencia directa con la presencia de venezolanos en los frentes de protestas

Protestas en Latinoamérica incrementan xenofobia contra venezolanos

Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, países afectados por protestas, encabezadas por corrientes de la izquierda radical, tienen en común el carácter violento de saqueos y destrucción de bienes, la exigencia de la salida de sus mandatarios electos en procesos libres, la demanda de una Constituyente fundacional y lo más llamativo, la presencia de venezolanos y cubanos en los actos desestabilizadores.

“El plan va como lo hicimos; va perfecto. Ustedes me entienden. El plan va en pleno desarrollo, victorioso; todas las metas las estamos cumpliendo una por una; es la unión de los movimientos sociales, progresistas revolucionarios de toda América Latina y del mundo”.

Estas confesiones que hiciera Nicolás Maduro, durante el Primer Congreso Internacional de las Comunas y Movimientos Socialistas que se realizó en Caracas, el pasado 18 de octubre, cuando se encontraban en plena efervescencia las violentas acciones encabezadas por la izquierda Chilena en Santiago, que se propagaban a otros países del continente, encendieron el debate acerca del rol de Cuba y el chavismo venezolano en el auspicio de los conflictos en el continente en contra de las democracias liberales.

No era para menos, que en un evento que tuvo como lema central: “¡Comuna o nada!” y su agenda fundamental fuera: “la resistencia popular frente al neoliberalismo como proyecto civilizatorio del imperialismo”, las palabras de Maduro resonaran en toda la región como una prueba inequívoca de la injerencia de Cuba y Venezuela, en la arremetida contra las democracias liberales que están gobernando en Latinoamérica; luego de dos décadas de gobiernos de izquierda, aliados del chavismo venezolano, derrotados en elecciones.

En estos cuatro países, sus mandatarios han señalado a Venezuela como uno de los promotores de estas acciones, y en ellos han sido detenidos y expulsados venezolanos, capturados en actos de saqueo y agitación.

En algunos casos, se les han encontrado credenciales de cuerpos de seguridad venezolanos, han ingresado ilegalmente a esos países y su arribo se registró en el año en curso. Así mismo a algunos de los detenidos no se les conocía residencia definida y no tenían un empleo formal.

Xenofobia en Colombia

Al cuarto día de intensas protestas en las calles de Bogotá, la policía colombiana expulsó el 25 de noviembre a 61 venezolanos por generar saqueos y violencia en Bogotá, en las manifestaciones en contra del gobierno de Iván Duque.

Los venezolanos, “se encontraron realizando actividades que afectarían el orden público y la seguridad ciudadana durante las manifestaciones”, afirmaron las autoridades colombianas, al momento de mostrar las imágenes de los detenidos y su traslado a la frontera venezolana a bordo de un avión militar.

Los detenidos fueron trasladados en buses al aeropuerto de Catam, cerca de El Dorado y de allí serían enviados a Puerto Inírida, capital de Guainía en la frontera con el estado Amazonas.

“No queremos más basura”. “Ustedes ya tienen su país”. Con esos y otros mensajes, un grupo de ciudadanos ha impedido este lunes el aterrizaje del avión militar que transportaba a 61 venezolanos, deportados por Migración Colombia. Han invadido la pista del pequeño aeropuerto de Inírida, en la Orinoquía, una localidad de 25.000 habitantes que era un remanso de paz, reportó la periodista Salud Hernández Mora, para El Mundo de España, en un trabajo especial sobre la expulsión de los venezolanos.

Destaca Hernández Mora que “han obligado al piloto de la aeronave a desviarse hacia Carreño, capital del Vichada y también fronterizo con Venezuela. En minutos ardían las redes sociales.

“Ya no roban sólo ropa; también asesinan. No hay que dejarlos entrar”, clamaba un señor por Facebook. Aunque no tuvieron tiempo de acceder a la pista, motoristas y viandantes bloquearon las calles y cerraron el paso a los camiones que trasladaban a los expulsados.

Esa es la reacción que comienza a producirse en Colombia, un país que ha recibido a un millón y medio de venezolanos; el que más migrantes ha tenido que aceptar por su cercanía fronteriza. De manera que al tema de la xenofobia en el continente, por la extrema migración venezolana a esos países, ahora se le agrega el rechazo a su presencia en las manifestaciones violentas y la instigación que se hace desde el gobierno de Maduro.

Eduardo Stein, representante especial de Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para la Migración, proyecta que habrá 6,4 millones de migrantes de Venezuela para finales del próximo años y con ello superaría en 2020 al fenómeno migratorio sufrido por Siria. Asimismo afirma que “América Latina no volverá a ser la misma”, declaró el ex vicepresidente de Guatemala al diario El País, de España.

Para Stein América Latina está experimentando el mayor flujo migratoria forzado de toda su historia. “Ni en los períodos de las guerras de independencia, ni en tragedias de desastres naturales, hemos enfrentado un fenómeno de este tamaño”. apuntó el representante especial para Venezuela de la ACNUR.

La lista de venezolanos expulsados, publicada por las autoridades de Colombia, difundida por varios portales, indican que la mayoría son jóvenes de diversas regiones del país. Algunos de ellos poseían cédulas de identidad falsas. Si bien pudiera haber una motivación política, o un vínculo directo con el régimen de Maduro, hasta el momento, tal condición no se ha determinado.

“No vamos a tolerar que extranjeros vengan a afectar nuestra seguridad ni permitiremos que unos pocos vándalos generen brotes de xenofobia. Están afectando el buen nombre de los venezolanos; la mayoría son personas de bien que sólo quieren un futuro”, manifestó Christian Krüger Sarmiento, director de Migración Colombia, en rueda de prensa.

Al tercer día de protestas Nicolás Maduro, quien suele acusar a Iván Duque de injerencia en Venezuela señaló: “¡Quién iba a pensar que el pueblo de Colombia iba a despertar! (…) El pueblo tiene tres días diciendo: ¡No más Duque! ¡fuera Duque! ¡fuera Uribe!” expresó Maduro, a los jóvenes congregados en el Hotel Alba Caracas, donde clausuró hace unos días el Encuentro Internacional de Estudiantes y Jóvenes por la Paz.

De manera de que las expresiones de Maduro alentando los actos violentos en Colombia y en otros países del continente, han agregado al conflicto migratorio, el reconocimiento de la injerencia directa con la presencia de venezolanos en los frentes de protestas.

La ola incendiaria de Chile

Al primer mes de manifestaciones violentas en Chile, el 16 de noviembre, el Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile reportaba 6.362 detenidos, 2.382 heridos, 346 acciones judiciales. y 23 fallecidos. Otras fuentes estiman que la violencia afectó a 6.500 medianas y pequeñas empresas, y los daños económicos por la violencia podrían alcanzar unos 4.500 millones de dólares por pérdidas en infraestructura, disminución de 100 mil empleos e impacto económico.

Hasta el momento han sido expulsado 9 venezolanos desde Chile por protagonizar saqueos, estar involucrados en desórdenes o levantar barricadas, según informaron las autoridades de ese país.

El diario chileno, La Tercera, reportó que durante la quema de 118 unidades del Metro de la capital chilena, el 28 de octubre, que “fuentes de Inteligencia policial” habían confirmado la participación de ciudadanos cubanos y venezolanos en las manifestaciones de ese país, en la que grupos organizados habrían actuado de forma concertada para atentar contra las estaciones, en medio de la revuelta social a raíz del anuncio del presidente Sebastián Piñera de aumentar los precios del servicio.

Las autoridades policiales indicaron que los ataques a las estaciones incendiadas, se dieron prácticamente de forma simultánea; lo que demostraría un hecho planificado con premeditación. Asimismo aseguraron que se habrían atacado zonas estratégicas y para iniciar el fuego se utilizaron aceleradores de difícil acceso, o que no se consiguen en Chile.

Sin embargo, la publicación de La tercera fue cuestionada desde las redes destacando el anonimato de las fuentes y la falta de evidencias de esa tesis. Es de recordar que investigaciones posteriores sobre cómo operaron los bots en el conflicto de esos días señalan que la mayoría de los mensajes en apoyo a las manifestaciones provino de grupos anónimos, desde Venezuela. Voceros gubernamentales calificaron de “falsa” la publicación.

En total Chile expulsó a 50 extranjeros, entre los que se contaron a 30 cubanos, por encontrarse de manera irregular en el país, quienes según el reporte de las autoridades chilenas, ingresaron de forma clandestina y no regularizaron su situación; mientras que algunos de ellos, que entraron como turistas se habían quedado más tiempo de lo permitido. Además de 50 extranjeros expulsados, 5 quedaron bajo arresto y puestos a la orden del sistema judicial por participar en saqueos.

También operaron en Bolivia

La salida de Evo Morales de la Presidencia detonada por el fraude electoral, registrado por el informe de la OEA, generó una reacción con manifestaciones violentas que se asemejan a las ocurridas en los otros países del continente; esta vez en su defensa y por su retorno al poder. La semejanza se dio en la metodología de la violencia; además de la presencia de extranjeros, especialmente venezolanos en las manifestaciones.

El 15 de noviembre, la policía boliviana arrestó a 9 venezolanos con armas de fuego y los acusó de formar parte de los enfrentamientos violentos a principios de este mes de noviembre, en los departamentos de Montero, donde murieron dos personas que participaban en las protestas.

Los venezolanos fueron detenidos en Bolivia con uniformes militares en Guayaramerin, cerca de la frontera con Brasil y trasladados a La Paz en donde fueron presentados ante las autoridades judiciales y acusados de “sedición” con grupos ligados a Morales que intentaban huir del país hacia Brasil. La noticia se conoció al mismo momento de romperse las relaciones diplomáticas entre Bolivia y Venezuela.

En información publicada por el portal Infobae, se reseña que en una rueda de prensa en La Paz, junto a algunos jefes policiales, el ministro interino de Gobierno (Interior), Arturo Murillo, informó que estas personas “han sido arrestadas con armas de fuego”.

En medio de la comparecencia, la policía presentó a Julio César R., Wilfredo José T. Nino Rafael S., Edjul Alberto O., Dimas Antonio L., Pedro Antonio C., Orlando Desiderio G, Édgar Cecilio L. y Yoch Yimizon M. El jefe policial mencionó que entre las pertenencias de los detenidos se encontró una insignia de la Policía Nacional Bolivariana y un carnet de uno de ellos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); además de fotografías en las que varios de ellos aparecían con armas en algunas de sus memorias digitales.

Murillo mencionó que además de estos 9 venezolanos se detuvo en distintos operativos a una decena de cubanos supuestamente vinculados a hechos irregulares y que están analizando la situación de cientos de personas de esta nacionalidad que buscan dejar Bolivia.

En esa misma semana, la Policía Boliviana también informó sobre la captura de un miembro de las FARC, Facundo Morales Schoenfeld, alias Comandante Camilo, en medio de las protestas que se desarrollaron en ese país durante esa una semana.

La Policía Nacional lo aprehendió herido, y luego descubrió que era miembro de la guerrilla, al momento de revisar su teléfono personal, en el cual guardaba conversaciones acerca de sus hechos delictivos a favor de Evo Morales. El guerrillero se encontraba en calidad de instructor.

Tenía orden de captura en Colombia por concierto para delinquir, administración de recursos relacionados con actividades terroristas y rebelión.

La información la dio a conocer en rueda de prensa, el comandante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de Santa Cruz, Óscar Gutiérrez. Indicó que el Comandante Camilo se encontraba en coma inducido, debido a las heridas que sufrió el 11 de noviembre, en el enfrentamiento con las fuerza bolivianas, durante las protestas registradas en el municipio de Yapacaní, en el departamento de Santa Cruz, que dejó dos civiles fallecidos.

Otra medida tomada por el nuevo gobierno de Bolivia fue la expulsión de 725 cubanos que trabajaban con el gobierno de Evo Morales. La decisión se produjo después que cuatro ciudadanos de la Isla fueran detenidos con una gran suma de dinero y por presuntamente pagar a manifestantes afines a Evo con el fin de causar caos en el país, informó.

La canciller de Bolivia, Karen Longaríc, informó que había tenido una conversación con el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, en términos respetuosos, para informarle del retiro de los cubanos, quienes cumplían “funciones de cooperación en diferentes áreas como salud, comunicaciones”.

El ministro interino de Gobierno boliviano, Arturo Murillo, confirmó a la cadena CNN que los cuatro cubanos detenidos (tres hombres y una mujer, aparentemente médicos), tenían dinero en su poder. Los medios de prensa de Bolivia indicaron que, los cubanos conducían un vehículo en el que se encontró una mochila con 90.000 bolivianos (unos 13.000 dólares).

De acuerdo con un reporte de efectivos del Distrito Policial Integral 3, de El Alto, al menos uno de los cubanos, Idalberto Delgado Baro, portaba una credencial del Ministerio de Relaciones Exteriores en Bolivia que lo identifica como personal técnico de la Brigada Médica Cubana y de la Embajada de Cuba en el país.

Ecuador el primer aviso

Las primeras manifestaciones a las que se le dieron carácter político en Latinoamérica comenzaron a partir del 2 de octubre en Ecuador. En los primeros 10 días de conflicto ya había 7 fallecidos, 1.340 heridos, 1.152 detenidos y pérdidas por 2.500 millones de dólares. El alto nivel de violencia registrado obligó al presidente Lenín Moreno a trasladar la sede del gobierno de Quito a Guayaquil.

“Estamos teniendo ya las pruebas de que hay gente de las FARC inmersa. La metodología que utilizan es casi igual. Ninguna duda de que existen venezolanos enviados; están presentes en las tomas (…) Se sumaron inmediatamente a la medida y empezaron con sus actos violentos. Porque en esencia los indígenas no son violentos; ellos suelen manifestarse en paz, enérgicamente pero en paz, y a eso tienen derecho, de acuerdo a la Constitución”, aseguró Moreno a los medios de información.

El mandatario ecuatoriano reiteró que los recientes hechos de violencia forman parte de “un proceso de desestabilización” orquestado por Rafael Correa; pues el ex presidente prófugo de la justicia, además de llamar a las protestas en las calles, también aprovechó convenientemente para pedir elecciones nuevamente donde él sería candidato.

Igualmente, el vicepresidente, Otto Sonnenholzner, señaló que de los detenidos, decenas de ciudadanos serían “del país del señor de los bigotes; aunque no quiera ponerle nacionalidad al delito, hay una clara participación de ciudadanos extranjeros”, refiriéndose a Venezuela y a Maduro como parte de quienes incitaron las manifestaciones violentas.

La ministra de Gobierno ecuatoriana, María Paulo Romo, informó que la Policía Nacional detuvo a 17 personas en el aeropuerto de Quito, la mayoría venezolanos con información sobre los movimientos del presidente Moreno y del Vicepresidente. “Cada nuevo evento confirma todos los intereses que están detrás del caos en el país. Lo enfrentamos con la fuerza de la ley, la defensa de la democracia y sin subestimar lo que se encuentra en juego”, aseguró.

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