Reventa de cajas Clap en Catia, un negocio de alto calibre

Caracas. Eran las 7 de la mañana del viernes 3 de mayo, y en los alrededores de la Cuarta Avenida del Sector Nueva Caracas, en Catia, parroquia Sucre, del municipio Libertador, ya se observaba el movimiento de una gran cantidad de personas que caminaban hacia la calle limítrofe para llegar a la parroquia 23 de enero, en donde desde hace más de un año se lleva a cabo la reventa de las cajas y bolsas de alimentos subsidiados por el gobierno de Nicolás Maduro.

Este negocio no es clandestino, es un secreto a voces, que todo el mundo conoce incluyendo las autoridades de la Policía Nacional Bolivariana, de los ministerios de Alimentación y Comunas, la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) la Guardia Nacional Bolivariana, el Defensor del Pueblo, Alfredo Ruíz, así como también el defensor del Táchira y aún responsable de los Comités Locales de Alimentación y Producción (Clap), Freddy Bernal y por supuesto  Nicolás Maduro, entre otros representantes de este gobierno.

Todas estas autoridades han recibido las denuncias de este negocio multimillonario que según algunos es manejado por los colectivos sociales que hacen vida en las parroquias 23 de Enero y Sucre. Todos se preguntan, pero no se sabe a través de qué mecanismos estos grupos pueden conseguir los productos, la mayoría importados por el gobierno, para atender a las familias más necesitadas, pero que al final llegan a las manos de estas mafias.

Forma de pago en efectivo, dólares y euros.

En el lugar de la venta de estos alimentos subsidiados, se estacionan cuatro camiones color blanco, tipo cava, uno de ellos con la placa A080AW34. Los otros tienen tapada con cartones la identificación.  En cada vehículo, repleto de alimentos en presentaciones de bolsas o las tradicionales cajas que distribuyen los Clap, hay por lo menos seis encargados; dos de ellos ordenan la cola de la gente para el despacho, dos dentro del camión entregan los alimentos y dos se encargan de recibir el dinero, para lo cual manejan máquinas contadoras de billetes, igual a las utilizadas en los bancos, pues de otra manera no podrían contar tanto volumen de dinero.

También se observaron tres tarantines en los que se ofrecía la mercancía que era trasladada de una casa cercana al lugar.

El pago es solo en efectivo, no se aceptan transferencia, pago móvil u otro mecanismo vía electrónica. La transacción se realiza billete en mano. Se estima que allí manejan más efectivo que cualquier entidad bancaria ubicada en la zona.

Los clientes también pueden (ya es una práctica común) pagar en dólares, que los aceptaban en ese momento a razón de Bs. 5.500, “por cada lechuga”. Aunque pocos, también se aceptan euros.

En algunos puntos estratégicos se observan hombres vestidos con blue jeans, chaquetas, gorras, zapatos deportivos y bolsos de medio lado, que se supone son los que tienen las labores de seguridad.

Clientes y mercancía.

La mayoría de las personas que acuden al lugar son revendedores o los conocidos “bachaqueros”, habitantes de Catia, Petare, San Juan, entre otros sectores caraqueños, que compran la mercancía para luego revenderla en las calles. También se encuentran padres de familia que compran los alimentos, pues a sus comunidades no llega el beneficio.

“En mi caso vengo cada quince días y compro dos bolsas, una para atender las necesidades de mi casa y otra para mandarla a mi familia que vive en la zona de Tocuyito, en Valencia, estado Carabobo, en donde no llega la caja Clap desde hace meses y allá los productos no se consiguen o son muy caros”, dijo una señora que aseguró trabajar en un ministerio.

Al lugar también acuden dueños de restaurantes y personas que tienen pequeñas ventas de comida en la calle, ya que allí también tienen la “facilidad” de comprar por bultos o al mayor cualquiera de los productos subsidiados.

Las cajas Clap y bolsas de alimentos son ofrecidas entre los 52 mil, 58 mil y 60 mil bolívares, según la cantidad de productos que contengan.

Los productos básicos que se ofrecen en las cajas son 3 latas de atún, 2 kilos de pasta, tres kilos de arroz, un kilo de azúcar, un kilo de leche, dos kilos de lentejas, un kilo de caraotas, un kilo de harina de maíz, un litro de aceite, una salsa mayonesa de 200 gramos y otra de tomate de 220 gramos, por un precio de Bs. 52 mil, pero el precio regulado por el gobierno es de Bs. 2.500.

Entre tanto, las bolsas tienen como productos adicionales otro kilo de harina de maíz, azúcar y otro kilo de pasta y granos, con precios entre 58 mil y 60 mil Bs.

Los interesados también pueden adquirir el bulto de harina de maíz en Bs. 135 mil, la caja de aceite en Bs. 80 mil, una bolsa de leche en Bs. 160 mil, entre otros.

Los principales clientes de este negocio son los bachaqueros que ofrecen los productos de la caja Clap en los siguientes precios:

Producto                                    Precio por unidad                          Total

Atunes                                            Bs. 2 mil                                Bs. 6.000

1 kilo de Leche                              Bs. 9.000                                Bs. 9.000

1 kilo de azúcar Bs.                       Bs.  4.800                               Bs. 4.800

Harina de maíz                              Bs.   4.500                              Bs.13.500

Pasta                                              Bs. 3.800                                Bs. 7.600

Arroz                                              Bs. 3.500                               Bs. 10.500

Aceite                                            Bs. 6.000                                Bs. 6.000

Lentejas                                         Bs.2.500                                 Bs.5.000

Caraotas                                         Bs.3.500                                 Bs 3.500

Salsa de Tomate                             Bs.1000                                  Bs. 1000

Mayonesa                                      Bs.1000                                   Bs. 1000

 

Total                                                                                            Bs.67.900

 

La ganancia que puede tener por la reventa de estos productos de la caja Clap, al detal, con el costo de Bs. 52 mil, asciende a Bs. 15.900, pero los “bachaqueros”, dicen que pueden llegar a vender hasta cinco cajas diarias, lo que suma 79.500.  Igualmente señalan que pueden tener mayores ganancias si tienen dinero para invertir y comprar las bolsas que tienen mayor cantidad de productos.

Se compra, se vende, se cambia.

En la calle, desde el punto en donde venden las cajas y bolsas de alimentos subsidiadas hasta llegar a la plaza Pérez Bonalde, se observa una gran cantidad de bachaqueros, hombres, mujeres, jóvenes, abuelos y niños, que colocan su mercancía en el piso o la ofrecen caminando a los transeúntes que allí acuden.

Entre estas revendedoras se encuentra María (nombre ficticio) una joven de unos 20 años de edad, de piel morena que, sentada en un banquito, sostiene entre sus brazos a su hijo de ocho meses de edad, al que amamanta en el medio de la calle, mientras ofrece al público un combo de un aceite, una harina de maíz, un kilo de pasta y un kilo lenteja en Bs. 15 mil.

Dice que los otros productos los ofrece su marido en otro punto del mercado: “Este es nuestro trabajo, los días viernes, sábados y domingo, vengo a ayudar a mi marido, pues son los días que mayor cantidad de personas vienen a Catia, en busca de estos alimentos. Nuestra meta es vender por lo menos 4 cajas al día, con la ganancia compramos otros productos que necesitamos como son queso, pollo, medicinas, carne, jabón, también hacemos trueques”, dijo.

No sabe, tampoco pregunta y no le interesa saber de dónde, cómo y quiénes son los responsables de la distribución de los alimentos al mayor: “Todo eso lo manejan la gente de los colectivos, que imagino tienen contactos con unos chivos (autoridades) del gobierno, aquí no preguntamos nada”.

“Se compra, se vende, se cambia”, es el llamado que continuamente se escucha en esta zona del oeste de la ciudad, en donde se ha entretejido una red muy particular de comercio de los productos subsidiados por el gobierno.

 Lo que dice la ley.

El 8 de noviembre del 2015, Nicolás Maduro firmó el decreto 2.092, con Rango, Valor y Fuerza de la Ley Orgánica de los Precios Justos, en donde se señalan una serie de normativas para reforzar la «soberanía y protección del pueblo venezolano» en todo lo que es la distribución y precios de los alimentos, así como en lo que respecta a servicios de primera necesidad.

El artículo 55 de este decreto, se refiere a la Revente de productos y señala lo siguiente:

Reventa de productos.

Artículo 55. Quien revenda productos de la cesta básica o regulados, con fines de lucro, a precios superiores a los establecidos por el Estado, por regulación directa o por lineamientos para establecimiento de precios, será sancionado con prisión de tres (03) a cinco (05) años, multa de doscientas (200) a diez mil (10.000) Unidades Tributarias y comiso de las mercancías.

Quien dirija un grupo estructurado o grupo asociado de personas para la comisión del delito previsto en este artículo, será sancionado de conformidad con la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo. Igualmente será sancionada la reventa a través de medios electrónicos, publicitarios o de cualquier otra índole que conlleve a la comisión de la infracción.

Quien reincida en la ocurrencia de dicho delito, la pena le será aplicada al máximo y la multa aumentada al doble de su límite máximo.

Corresponde a las autoridades competentes hacer cumplir estas órdenes en todo el territorio nacional.

Los policías, víctimas de bullying.

Durante el recorrido que realizó el equipo reporteril de El Estímulo en la zona de Pérez Bonalde, pudimos observar que la vigilancia y la responsabilidad de hacer cumplir el contenido del decreto presidencial 2.092 correspondía a un contingente de una docena de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana, la mayoría de ellos jóvenes menores de 30 años, quizás nuevos en este oficio y que de seguro en sus hogares sufren lo mismo que en la mayoría de los hogares venezolanos:  la falta de alimentos.

Lugo, Ferrer, Landaeta, Muñoz y Rodríguez, eran los apellidos de algunos de estos funcionarios que caminaban en medio de una multitud de personas, algunos consumidores y otros revendedores de productos.

La relación de funcionarios con la cantidad de bachaquero pudiera ser de 30-1, lo que se traduce en 30 revendedores por cada funcionario policía, hecho que imposibilita realizar un buen trabajo de vigilancia.

Observamos que cada vez que un funcionario solicitaba a un vendedor retirarse de la zona era blanco de burlas, gritos e insultos por parte de los revendedores, a los cuales no se atreven a decomisar los productos subsidiados que ofrecen delante de ellos sin ningún tipo de prudencia o miedo a las represalias.

Por supuesto, estos funcionarios no se atreven ni siquiera a acercarse a la zona de la venta al mayor de las cajas Clap y bolsas de alimentos, aunque saben que se comete un delito.

Unos de estos funcionarios, quizás el supervisor del grupo, intentó mediar con uno de los líderes de los revendedores. Escuchamos esta conversación:

Funcionario: “Chamo dile a tu gente, que se salga de los espacios del bulevar, que va a venir mi superior y nos va a regañar”.

Revendedor: “Déjame hablar con ellos, pero es que hoy es muy difícil controlarlos, hoy es viernes y es cuando mayores ventas se hacen”.

Funcionario: “Pana pero ayúdame y yo te ayudo, mira que no quiero problemas con los jefes”.

Al final los revendedores no se movieron de los espacios.

Entre tanto ..

Mientras que en la zona de Catia se desarrolla la venta ilegal de los alimentos subsidiados, en comunidades como el barrio El Esfuerzo de Petare, estado Miranda, en la zona de Victoria de Aragua, en el pueblo de Soledad en Anzoátegui, entre otros sectores, los vecinos señalan que no llegan las cajas de alimentos.

Asimismo,  denuncian que el gobierno aumento el precio de la caja y que ahora tiene menos productos.