Jaxxtone: sí, el que trabaja con Diplo, el chamo de "Like Jennie", el de Ciudad Bolívar

Hacer un hit desde Ciudad Bolívar son cosas que no pasan seguido. Menos cuando te enteras de que un éxito como "Like Jennie" se hizo en 40 minutos. Esa historia la cuenta Jaxxtone, uno de los creadores del palazo k-phonk del momento

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Hasta el primer fin de semana de Coachella 2025, Jorge Alfonzo fue simplemente Jorge. Un chamo que subía a X memes, mucho shitposting, y videos que le parecían graciosos. Cualquier cosita que le gustara de internet terminaba en su cuenta. Pasó desapercibido hasta que las fans de Blackpink, las blinks, le siguieron la pista y dieron con una realidad emocionante: «Like Jennie», la nueva canción de Jennie, integrante de la girlband coreana, había sido coproducida por un veneco. Específicamente, por un veneco de Ciudad Bolívar.

La viralidad fue rápida y abrumadora: de 1.000 seguidores pasó a 3.000 y de ahí la cuenta de Jorge, que en realidad se hace llamar Jaxxtone, superó los 10 mil. Con el boom llegaron las preguntas y las felicitaciones. Los comentarios de admiración. Y por no dejar, la búsqueda de feedback de personas que hacen música y otro tipo de artes en el país.

«No fue algo que pedí porque, realmente, tampoco fue como que yo subí un TikTok hablando sobre ello para llamar la atención o algo», dice Jorge. La vaina fluyó. Se dio solo. Antes de esa explosión de reconocimiento, varios amigos le recomendaron hacer una gira de medios, pero nunca quiso. Quería seguir así, medio anónimo, cambiando de nombres random. «Al final se me dio solo», dice y sonríe.

—Simplemente pasó y la verdad me he tenido que poner las pilas con respecto a tener más cuidado con lo que digo. Porque ya como que te están viendo muchas más personas y no puedes subir ciertas cosas de una forma, ¿no? La verdad me lo he tomado con calma. Me lo disfruto.

—Ahorita, después de varias semanas, ¿ya puedes identificar qué fue eso que detonó que otros descubrieran que tú eras el chamo detrás de «Like Jennie»?

—Mira, en Twitter o Instagram un día random, puse como: «¡Ay! Yo soy venezolano e hice esta canción. Creo que me descubre la fanpage de Blackpink Venezuela. Ellas le hicieron seguimiento a esto de buscar los créditos y me encontraron. Luego lo postea Daniel de Escuela de Nada, Diamantero, un gran amigo… Él pone como: «el venezolano más importante del momento». Me taggea y en eso me empieza a seguir mucha más gente… Y yo en Ciudad Bolívar tranquilo, ¿sabes? (risas). Ahí empiezo a tener interacción con las fans de Jennie y de Blackpink y de otras personas.

—Ajá, y cuando te dicen que llega este proyecto con Jennie, ¿cuánto tiempo te tomó producir la canción o pasaste por un proceso de aceptar, escuchar propuestas? ¿Qué recuerdas de ese momento?

—Bueno, básicamente mi mánager me escribe y me dice: «Necesito unos demos, necesito unos demos para Jennie». Yo no tenía idea de quién era Jennie… Luego me meto en Instagram, veo quién es y digo: «Ok, cool. Está bien su cantidad de seguidores, me gusta, eso es bueno». Empiezo a hacer varias ideas, hacemos una lluvia de ideas, por así decirlo, entre él y yo de qué podíamos hacer. Y tenemos esta idea del brazilian funk, que es esta música que suena mucho en TikTok, en videos y todo esto y dijimos: «Vamos a tratar de hacerlo pop». O sea, que no sea nada más de TikTok. Hice dos o tres ideas, bastante sencillas la verdad, porque de eso se trata el pop: tiene que ser sencillo, pero que pegue. Se lo mandé y a la semana me escribe: «Mira… Agarraron tu canción».

Pero obviamente… Aquí luego viene el proceso de escribir. Ellos que están en Los Ángeles, se reúnen allá, escriben y todo eso. Más o menos, eso tardó seis o siete meses desde que envié la canción. Tiene varias colaboraciones, una con Dua Lipa, eran varias cosas encima. Pero yo con tardarme, creo que no me tomó ni 40 minutos de trabajo. O sea, es algo bastante simple, no lo digo despectivamente, pero yo trato de ir como que al punto cuando trabajo.

—Yo no sé si esto es como muy poético, pero, ¿cómo llega la melodía de una canción en tu cabeza, o el ritmo que tienes que seguir? Porque creo que los productores tienen que escuchar muchísima música como para saber a dónde atinarle o dónde caer… La cuestión aquí es, ¿cómo es tu proceso creativo?

—Eh… Eso es bastante raro porque yo escucho muy poca música en realidad. O sea, siempre escucho la misma música, de alguna u otra forma. A mí me encanta correr y literalmente puedo pasar todos los 30 minutos corriendo con la misma canción puesta. Trato de no tener muchas referencias, más que todo porque también te puedes como inundar de ellas. Vas a estar demasiado lleno de referencias y vas a hacer no una copia, pero sí algo muy similar a lo que está sonando.

Mi proceso, más que todo, es como que trato de tomar noción de qué me están pidiendo. Como me dijo mi mánager: «Mira, queremos hacer este funk» y luego simplemente lo hago a mi manera. A veces no tengo conocimiento como tal de de cómo se trabaja ese género, porque todos los géneros se trabajan de manera distinta, y eso creo que es la parte más natural y bonita, que literalmente es que lo estoy haciendo a mi manera. Quizás no sé exactamente cómo se hace, pero eso le da su originalidad, ¿no?

—Ahorita que lo mencionas así, que haces las cosas a tu manera y tal, ¿tú estudiaste para hacer lo que haces o fue algo muy de «bueno, vamos a experimentar cómo se hace esto»?

—Yo soy bachiller y con suerte. Así que realmente no lo estudié. Tengo ya como 11 años desde que descargué un programa, literalmente googleé cómo hacer música como en 2012, descargué un software, empecé a hacer música. No lo estudié ni nada. Fue muy empírico, podría decirse. Muy de ver tutoriales en Youtube, preguntar algún par de cositas y de pulirme a mí mismo.

—Ya todos sabemos que estás donde estás porque le lanzaste como pitch a Diplo y que fue algo como muy inesperado que te respondiera, pero puedes contar un poco la historia de cómo conseguiste, por ejemplo, su contacto para enviarle tus demos… ¿Qué estabas haciendo tú el día que te enteraste de que sí querían escuchar más de ti?

—Esto es bastante chistoso, lo recuerdo clarísimo. Yo venía llegando de México porque se me había vencido la visa, estaba empezando la pandemia en 2020. Por abril de 2020, consigo el correo gracias a un amigo, M3B, que es venezolano y tuvo un guest mix en Diplo & Friends y se lo pido porque estoy de alguna forma en ese momento desesperado, ¿sabes?

Consigo el correo y la verdad es que le envío una carpeta que, al día de hoy, estoy viendo cómo le gustó o si es que realmente es muy visionario… Básicamente, me respondieron a los dos días desde que le envié el correo, pero no me responde Diplo, sino John Connolly, que es mi actual mánager. Me dijo: «Wes, me envió tus beats, ¿tendrás más?».

Después de que le envío más, me dice para tener una llamada. Entonces ahí te imaginarás cómo me puse, ¿no? O sea, yo recién llegando, regresando al país, toda la situación de la pandemia. Y nada, literalmente, me pusieron como una prueba, diría yo. Me pusieron a trabajar en un par de cositas. Tardó bastante una oferta inicial, algo para concretar y trabajar con ellos, pero sí fue muy muy muy cool el hecho de que: «Mira, te quiero llamar, quiero saber de ti».

—¿Cuánto tiempo estuviste viviendo en México? ¿Vivías solo? ¿Qué estabas haciendo allá?

—Estuve un año viviendo en México y se me venció la visa mexicana.

—Yo pensaba que estabas hablando de la visa americana (risas)…

—Ah, no, nunca he estado en Estados Unidos, eso es bastante chistoso porque trabajo con gente de allá… Cuando viví en México tenía novia, mexicana, por cierto, y me fui por lo mismo de la producción de música, conseguí un chance con unos amigos, pero la verdad como que nunca me sentí convencido con respecto a quedarme. De una u otra forma entendí que, no sé, el subconsciente me decía que ese no era el lugar.

Jaxxtone en México.

—¿Qué fue lo que aprendiste allá? Si hubo algo que generara un cambio en ti, o en tu carrera, que ahorita sigue estando allí…

—Es entender el hecho de que hay que trabajar con las personas correctas. Ni siquiera diría lastimosamente, sino que creo que es necesario pasar por muchas personas, probablemente, antes de conseguirlas a las correctas. Con las personas correctas te vas a ahorrar mucho tiempo, en muchas cosas. Y más allá del tiempo, son cuestiones también personales, de cómo te sientes, de que te ayuden a desenvolverte. Conseguir el entorno ideal para desenvolverte en tu mayor potencial, por así decirlo. Yo allá no conseguí a las personas correctas. Tengo muy buenos amigos hasta el sol de hoy allá en México, pero no me pude desenvolver como hubiese querido. De alguna forma tuve que regresar para conseguirlo.

—¿Y aquí en Venezuela has trabajado con personas que sí le echan ganas o solamente estás trabajando con el equipo de de Diplo?

—La verdad es que he trabajado con muy pocos venezolanos. En ese momento, más que todo, como estábamos en crecimiento, te estoy hablando de que tenía 17 años y 18 años, conocí a muchos rising artist de aquí de Venezuela, que hasta el sol de hoy son mis hermanos, obviamente. Son con los que crecí en todo esto, pero de trabajar como tal con artistas reconocidos venezolanos, por así decirlo, nunca tuve la oportunidad. Ni siquiera porque desde hace ya cinco años que trabajo con Diplo, ¿sabes? Es súper súper difícil trabajar con venezolanos.

—¿Y con artistas emergentes venequitos?

—Sí, con unos amigos de San Antonio, pero con ellos trabajo bajo otro alias, porque tengo muchos nombres en realidad. Me gusta tener muchos nombres. Hago varios tipos de música bajo otros nombres, pero realmente no he trabajado con más nadie aquí. Conozco a las personas correctas de acá, de la industria, pero no es como que estoy en constante trabajo con ellos. Es bastante raro.

—¿Por qué te llamas Jaxxtone?

—Con el auge del Tomorrowland, estaban este dúo de DJ’s que se llaman Blasterjaxx, son holandeses y yo los amaba. El género. Ellos hacían big room house, el género más famoso de ese momento, tipo «Animals» de Martin Garrix. Y yo dije: «Blasterjaxx, entonces Jaxxtone». Ya está, así. O sea, tenía 12 años, no me pidas tanto.

—Me da curiosidad saber cómo es tu conexión con la música porque está fino que todo haya explotado con «Like Jennie», pero tener ritmo y esa facilidad suele ser algo que se lleva en la sangre. ¿Cómo es tu historia con eso?

—Creo que tiene bastante que ver el hecho de que mis papás tenían una radio comunitaria y yo sacaba programas al aire con 11 años. Yo manejaba la consola y todo este rollo, siempre me llamó la atención. Me acuerdo que a mis papás siempre los regañaba Conatel porque yo repetía las canciones y las cuestiones porque me gustaba. Me llamaba mucho la atención el el software, el programa… Tanto eso, como también el ritmo específico de acá de Bolívar, que es el calipso.

Tengo familiares que toda la vida han sido músicos y desde pequeño toco instrumentos, más que todo de acá, de Bolívar. No es ni siquiera guitarra, sino literalmente tambores tradicionales de acá. Desde muy pequeño, desde los cinco o seis. Y esa cercanía con la radio también me fue llevando más a la parte de la tecnología, de meterme en la computadora y aprender más.

—¿Compartes esta afinidad con la música con alguien más de tu familia?

—Mayormente con mis primos por parte de papá, que son muchísimos la verdad. Son 12 y digamos que al menos siete u ocho son músicos. Se relacionan con la música de manera profesional. Siempre ha estado presente la música allí.

—¿Cómo es el día a día de un productor, que trabaja para Diplo, una gente súper reconocida, desde Ciudad Bolívar? ¿Por qué hacerlo desde allá y no con ellos, en el mismo espacio?

—Mira, la verdad es que es muy sencillo. Yo corro en la mañana y luego trabajo. Estoy pendiente del horario de diferencia con Los Ángeles, que es donde están ellos, donde está mi manager, donde está Diplo.

Diplo me escribe a cualquier hora porque él está siempre en cualquier sitio del mundo. Me escribe que si a las tres de la mañana y yo veo el teléfono y es como que: «Bro, dame chance, ¿sabes?». Pero nada, es cool eso también, ese tipo de relación que ya forjas con alguien tan importante. Pero lo que hago es eso: hacer música, ejercicio y ya. Salir de vez en cuando porque siempre voy al mismo sitio… Aquí no hay un cine, lastimosamente.

Y nada, literalmente es como… No quiero usar una palabra que tenga una connotación negativa, pero es monótono. Es algo bastante rutinario, pero no hace que esté mal. También tienes que ser consciente de que… bueno, obviamente no es que no quiera estar allá, porque ya he viajado, he tenido campamentos con ellos, he ido, pero mudarse es una decisión fuerte.

Mudarme a Caracas, por ejemplo, no lo veo tan productivo porque al final no trabajo con venezolanos en su mayoría. No me cambia mucho el moverme. Si yo tuviese a lo mejor propuestas constantes allá, te diría: «Mira, lo necesito. Tengo que estar allá». Pero ahorita pudiese estar en Maracaibo, en cualquier lugar, porque de igual forma trabajo por correo y me mandan mensajes y envío lo que tengo que enviar y ya.

Porque el movimiento real es un movimiento fuera del país, que eventualmente va a pasar, si todo se da bien y que se dé de la mejor manera posible. Mucho más aún luego de venir de la experiencia de que se te vence la visa…

—¿Cuál ha sido el momento que te ha dejado: «Marico, qué bolas que ya estoy trabajando con esta gente»?

—La primera vez que conozco a Diplo fue como dos años después de haber firmado con ellos. Lo conozco en su casa en Jamaica, que tenía como cinco años construyéndola y es un paraíso. Es una locura de casa, tiene como no sé, 15 hectáreas de locura. Tiene un estudio y para llegar debes cruzar la selva. Ahí es el primer choque. También conozco a John, que es mi mánager. Hay un par de artistas, Major Lazer, que le pertenecen a Diplo, los conozco a ellos y son súper panas.

Cabe destacar que yo estuve en ese estudio de Jamaica y me dijo mi mánager que fuimos los primeros en estrenarlo. Ni siquiera Diplo lo había conocido. Lo más reciente fue ahora en agosto del año pasado, que conocí a Nathy Peluso en Ibiza porque teníamos una sesión.

Estuve cinco días en Ibiza, Diplo iba a tocar en Pacha, que es un club de allá, súper súper iconic. De repente me dice mi mánager, porque obviamente él está costumbrado a esto: «Mira, viene Nathy». Pero Nathy no habla mucho inglés y obviamente estaban todos ellos. Y Nathy me buscaba bastante conversación y yo estaba como congelado. Yo fumaba y ella me ofrece un cigarro, pero era armado, muy argentino.

Y yo le digo que no, pero por pánico, la verdad es que sí, me lo podía fumar igual, no importa. Me dice» «Ah, te gustan industriales, ¿no?. De los de los que son de caja». Son un montón de interacciones rarísimas que tuve.

En ese mismo lugar, también conocí a BLOND:ISH, que ella ha venido varias veces a Venezuela, es gigante, catira. La verdad es que es muy alta y ella llega a la mesa y me saluda, pero me abraza. Si yo no la conozco de nada y me dice: «Párate.» Y yo estoy en la mesa como: «¿Qué?». La abrazo y le llego que si por las costillas… Yo soy pequeño, pues, yo no soy muy alto.

Me han pasado ese tipo de cosas, son anécdotas buenas en realidad. Son muchas realidades, pero es eso, como que tratas, o trato, de no ser demasiado fan. Es como normalizarlo, pero saber que te tienes que dar una palmadita en la espalda también y darte cuenta de lo que estás logrando.

O sea, hay que normalizarlo porque de ahora en adelante va a ser así, trabajaste y trabajas por eso, ¿correcto? Pero tampoco es como que freak out cuando ves a alguien. Por lo menos, tengo una canción con Oliver Tree que salió en Netflix, que la hice con Diplo para «Ultraman», la película, y yo soy demasiado fan de Oliver Tree, pero Oliver Tree no tiene ni idea de mi existencia, ¿me entiendes? Yo estoy súper feliz de que logré una canción con él porque yo lo escucho. Son ese tipo de victorias pequeñas, personales, que me las tomo para mí.

—¿Cómo ha cambiado tu forma de trabajar después de conectar con estas personas? ¿Hay formas distintas de hacer las cosas ahora?

—Yo le decía a mi mánager que me estaba volviendo loco porque básicamente yo empiezo, por así decirlo, en 2020. En ese momento, tenía como variedad de producción, podía hacer varias cosas, pero no trabajaba tantos géneros como ahora. Ahorita me incómodo cuando me dicen: «¿Qué tipo de música haces?». Literalmente, me puedes sentar y decirme: «Mira, hazme un merengue». Y lo puedo hacer. O hazme una canción pop y la puedo hacer. A mi manera, pero la voy a hacer.

Mi mánager como que cada vez me ponía más retos. Tanto de hacerle remixes a Diplo, electrónica, house, distintos tipos de música. También tengo una canción con Jhay Cortez, «Mami chula», que es reguetón. Lo que me pongas lo hago, pero yo le decía que me iba a volver loco por la cantidad de cosas que me pedía, de géneros que yo no sabía que existían. Y yo buscando en internet sonidos nuevos para hacer ese tipo de música.

En general, creo que este equipo de trabajo me ha dado una sensación de positivismo. No es de manera tóxica, sino de que con esto aprendes que hay muchas cosas que están fuera de tus manos casi siempre, o la mayor parte del tiempo.

Por eso mismo, yo solo hago mi música y luego se la paso a quien le corresponde y que esa persona haga lo que sigue. Eso me ha ayudado mucho para tratar de mantener la calma, entender que quizás te toca esperar un poco más para poder ir y viajar. Todo ese tipo de cosas. Hace poco me hice español, mis abuelos son españoles y con eso fue como: «Mira, por fin voy a poder viajar, con el pasaporte y todo esto». Pero ha tenido que pasar tiempo. Creo que más que todo es eso, la resiliencia y el entender que hay muchas cosas que no están en tus manos y no puedes hacer más nada que ocuparte de lo que sí está en tus manos.

—La pregunta que todas las fans quieren saber: ¿has hablado con Jennie?

—Cero. Imposible que yo hable con Jennie. Es más, yo le dejé un DM hace días, le dije: «I have a crush on you» (risas). En algún momento espero que lo vea. Ojo, si yo hubiera estado en Los Ángeles para cuando se grabó la canción, habría estado con ella en el estudio, que es lo que debería ser. Ellos grabaron en casa de Diplo. A veces, obviamente, eso pega, porque tú dices: «Me estoy perdiendo de mucho. Estoy aquí en Ciudad Bolívar. Qué fastidio esto aquí». Pero nada, se aprende, it is what it is, tienes que aprender que esto es lo que tienes y tienes que seguir adelante. Mi mánager me lo recuerda siempre: «Bro, date cuenta de todo lo que has logrado desde donde estás. Hay mucha gente que está aquí, en Miami, y no tienen ni la mitad de las cosas que has logrado tú. Así que tómatelo con calma y eventualmente las cosas van a pasar como tengan que pasar».

—En estos días tuiteaste algo como: «Inventé K-Phonk». Si tuvieras que explicarle a alguien este «género», ¿cómo lo harías?

—Literalmente, como te dije al principio, el Phonk con P-H-O-N-K literalmente es un género que es de TikTok, de música para para videítos de no sé, jugadas de fútbol, ese tipo de cosas. Existe el brazilian funk, que obviamente viene con progresiones y sonidos brasileños. Fusionas tambores, por así decirlo.

Lo que nos gusta de esto, lo que nos llamó la atención, es que es algo que es como fuerte, los sintetizadores y la cuestión. La melodía es un sonido fuerte, no es un sonido de pop que tú dices, «Ah, es suave». Y luego viene, que es algo muy particular de este género, que hay que saturar mucho las cosas. O sea, esto se trabaja como mal, como que si no sabes trabajar. Al principio me costaba mucho el género, porque yo tenía unos principios con respecto a cómo trabajar, de coño esto va a sonar muy fuerte, pero la idea es que suene mal, literalmente.

Básicamente yo digo que inventé el k-phonk por el hecho de que tomamos vocales, o bueno, luego la escribieron, de pop, por así decirlo, más el rap en coreano con esta base de phonk, que es una cuestión súper random porque nadie lo ha hecho nunca. No sé, no se lo imaginaron, es raro.

Si Jorge hubiera estudiado una carrera, probablemente habría sido psicología: «Me gusta mucho el ser humano en general y su comportamiento, que es bastante raro a veces».

—Ahora, ¿es diferente hacer una canción cuando no conoces al artista a cuando has interactuado con esa persona y conoces los gustos?

—Con Diplo es con quien más he trabajado y he hecho, mayormente, remixes y en ese caso hay más feedback. Como que hay más un back and forward entre él y yo. Él me dice: «No, mira, quítale esto». O me regaña, nos molestamos, nos peleamos, le digo: «No, pero yo creo que está bien así». Hay confianza. Cuando trabaja con este tipo de artistas, como Jennie, u otros así súper grandes, ya aquí está Diplo de por medio, ya no es ni siquiera que Jorge le está produciendo la canción, no. En realidad Diplo es la cara y nosotros somos su equipo de trabajo.

Yo creo que realmente no me influye tanto porque ya lo conozco. Aunque a veces dice unas vainas que no tienen sentido, literalmente. Y lo converso con mi mánager, que trabaja con él directo.

Él me dice: «Sí, a veces dice cosas así… Locas». Y yo: «Sí, marico, eso no tiene nada de sentido».

Creo que algo que me hace falta, que quiero, es básicamente el hecho de trabajar en sesiones, no lo he podido hacer mucho. Estar sentado en el estudio me cuesta porque las pocas sesiones que he tenido, realmente me aburro, tengo que admitirlo, porque yo trabajo muy rápido solo. Pero sí sé que el estándar de la industria es eso: vamos a sentar a estas personas en el estudio y que hagan lo suyo. Pero no sé, no me funciona mucho así, no estoy acostumbrado, tengo cuatro años trabajando solo desde mi cuarto. Es raro para mí estar en el sitio y a veces ver como que es muy lento el proceso.

—¿Qué es lo más difícil de defender tus ideas con esta gente? Considerando que tienen una fama gigante, ¿cómo haces para decir: «Mira, no, así suena mejor»?

—La verdad es que eso ha sido creo que una constante, me lo estoy ganando. Hace unos días, mi mánager literalmente me dijo como: «bueno, nos volvió a escribir la gente de Jennie y necesitamos «Like Jennie» dos». Y nada, yo tuve un problema con mi laptop, con mi disco duro. Afortunadamente recuperé el laptop, el disco duro ahorita lo están trabajando. Pero bueno, te cuento esto porque yo le dije: «Tengo una idea como de Jersey Club». Eso es una progresión en específico con phonk y él me dijo: «Casi nunca funciona el Jersey Club». Y luego, me puso como: «Nevermind. Haz lo que quieras, la verdad es que no no me prestes atención».

Y eso es algo que no pasaba hace años, ¿sabes? Ya es como: «Marico, haz lo tuyo». A veces me pasan canciones que son claramente terribles.

Tengo que agarrar y decir: «Verga, marico, no sé cómo ustedes son tan famosos de pana. O sea, esto es malísimo, de verdad». Pero nada, es poco a poco ganarte la confianza, tratar de también levantar la voz, tienes que levantar la voz a veces. Eso yo creo que también tiene que ver con el carácter. Esa es una de las cosas que también he trabajado bastante: decir cuando no estoy de acuerdo con algo. Antes dudaba, pero ahora no funciona así. Ahora es como: «Marico, hazme caso, puede funcionar así». «Te voy a hacer dos versiones, a ver qué te parece». A veces es difícil lidiar con esto porque, específicamente, Diplo tiene cosas extrañas cuando se le mete algo entre ceja y ceja. Ahí es cuando yo aprendí a rendirme (risas).

—¿Eres un productor que trabaja de día o de noche?

—Me gusta más trabajar de día. Es raro porque la gente tiene ese estigma de que el productor se queda toda la noche trabajando y tal. Me pasaba antes, cuando el workflow dependía mucho de cómo me sintiese, pero luego que tú aprendes y te pones en la posición de: «Lo tengo que hacer porque lo tengo que hacer». No importa si estoy triste y no he cobrado, o lo que sea. Me gusta más en la mañana. Si ves mis historias en Instagram, me vas a ver como a las 5 de la mañana corriendo alrededor de un aeropuerto, 5 kilómetros, y luego llego a la casa, me baño y me pongo a trabajar. Es como mi jornada. No hago más nada que esto, entonces también tengo mucho tiempo libre y lo agradezco mucho. Pero también es como que te juega en contra porque está esperando muchas cosas. La mayor parte de mi trabajo es esperar, en realidad. A veces es: «Ah, ya lo hice, son las 12 del día. ¿Qué hago ahora?».

—Y en ese tiempo libre, ¿qué te gusta hacer?

—La verdad, veo muchas series. Yo creo que tengo que ir al doctor porque o sea, sin que suene mal, mi mamá está muy segura, pero yo no, porque yo soy más científico, pero creo que tengo que tener un grado de autismo, te lo juro. Yo me puedo ver una serie de 15 temporadas tres veces y estoy repitiéndome ahorita «Supernatural», que me encanta y salió cuando yo tenía cinco años. Yo la vi en Warner en TV, y la he visto ya dos veces en HBO, y la estoy reviendo y a veces como que digo: «Ah, no me acordaba de este episodio, qué arrecho». Y hago ese tipo de vainas… Yo soy fan de «El señor de los anillos» y me pongo otra vez las tres películas y así voy, literalmente. Lo tengo que trabajar, pero me cuesta lo nuevo, y eso es un rasgo muy autista.

Me cuesta lo nuevo. No voy a ver una serie porque todos la están viendo, ¿me entiendes? Voy a volver a esta serie que ya me la conozco y sé cómo me hace sentir. Mi Spotify Wrapped del año pasado fue el mismo artista y la misma canción cinco veces. La pongo on repeat mientras estoy corriendo y corro cinco veces por semana, claro que es la canción que más vas a escuchar.

—¿Cuáles serían tus tres consejos clave para un productor veneco que lo quiere lograr?

Eso me lo han preguntado bastante y me han llegado bastantes mensajitos… Yo siempre recomiendo a los que están empezando que, lo principal, es que recreen la música que les gusta. Yo lo hice. Si te gusta Coldplay, trata de hacer una melodía que te encante de Coldplay en el programa que tienes. Eso te va a ayudar a desarrollarte, a desenvolverte dentro del software.

No sé si si llego a los tres consejos, pero para mí el más importante, es que tengas visión, trabaja en tu visión. Yo he conocido a mucha gente dentro de la industria que de pana están allí y no sé cómo, porque son malísimos en lo que hacen. Simplemente es porque conocen muchas personas y se dedican a este networking raro del «yo conozco». Y me han llegado a mí, muchas veces, esas personas y realmente no me interesa tanto. Se aprovechan, entre comillas, de que yo soy el que hace la canción y te dicen: «Bueno, vale, nos dividimos a porcentaje». Y quizás yo, al necesitar esa conexión que no tengo, te digo que sí.

El tercer consejo es tratar de conseguir el equipo correcto. A veces, la gente se desvive tanto porque te conozcan aquí, por el TikTok, porque tienes que ser un artista de tal manera, que si haz la gira de medios y no funciona… Mira, a mí me salió una gira de medios sin pagar nada. Con la gente correcta, las cosas buenas te van a llegar eventualmente.

Y de verdad trabajar en tu visión y que seas autocrítico. Yo no le pido feedback de la música, y en general de lo que hago, a muchas personas. A veces dicen cosas y yo soy muy susceptible. Las personas a veces tienden a ser como bien coños de madre sin querer. Que tú dices: «Es que yo no diría eso». Por eso, nada más me conformo con mostrárselo a quien me importa, que es el que me va a dar el sí y quien me va a pagar, que es mi mánager o es Diplo. Y yo estoy muy seguro de lo que hago. Yo sé cuando suena experimental. Entonces, eso: tu visión, las personas correctas y que seas autocrítico. Tú tienes que ser capaz de reconocer que hiciste algo cool.

—Ahora sí, pa dejarte ir, ¿cuál es el género que nadie esperaría que escuches?

—Ay, te tengo hasta los artistas y todo. Yo escucho mucho la cumbia argentina. Cuando yo me rasco, literalmente digo: «Ponme el bluetooth que voy a poner Supermerk2«. Son vainas que la gente quizás no se espera, pero es porque la gente es demasiado prejuiciosa. Como que creen que yo voy a estar escuchando siempre electrónica y literalmente en mi Spotify no tengo una canción de house. Mis canciones son que si country y cumbia. Soy refan de la cumbia.

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