5 razones para ver el live action de "Lilo & Stitch" (y hay más)
Desde el 22 de mayo "Lilo & Stitch" estará en la cartelera nacional en su nueva versión live action dirigida por Dean Fleischer Camp. Y se trata de una producción impecable en sus efectos, divertida y entrañable
1-Claro que somos ohana: Con algunos matices y profundizando con mayor emotividad en las relaciones afectivas, especialmente entre las hermanas Nani y Lilo Pelekai y por supuesto entre Lilo y el desenfrenado alienígena, la versión live action de «Lilo & Stitch» no se lanza a inventar de forma innecesaria y mantiene la esencia de la película original. Eso incluye, por supuesto, la mística y la conexión con el concepto de ohana, que en hawaiano se traduce literalmente como «familia» y en la película se presenta en forma de idea clave con toda la fuerza para impulsar acciones: «ohana significa familia, y la familia nunca te abandona ni te olvida». Esta idea de familia se extiende a los amigos, a los afectos, a quien está allí para ti y por ti y saca lo mejor de la condición humana.
2-Maia Kealoha es más «mostra» que Stitch: Maia debuta como protagonista en el cine a los 8 años (así que calcula que debe haber empezado el rodaje al menos a los 7) y su performance en este largometraje de Disney es impecable, encantador y digno de aplauso. No existe la posibilidad de que alguien más sea Lilo. En su caracterización esta niña nacida en Hawai en 2016 pasa por una vasta gama de rangos emocionales y va desde la pícara que trata de hacerse un mundo a su manera, la incomprendida, la dulce, la súper pilas, la traviesa y -claro- la chiquilla que ha perdido a sus padres y junto con su hermana trata de adaptarse a la vida que les ha tocado. Sería una tontería por parte de Disney no estar montados ya en otra entrega con Maia en el papel.
3-¿Y esa lagrimita qué?: Así como Maia pasa por diferentes rangos emocionales, de este lado de la pantalla hay risas e incluso habrá a quien se le escape alguna lagrimita en los momentos de mayor emotividad, que son unos cuantos. Sin pecar de cursi ni caer en la parodia en el afán por el humor, el guion de «Lilo & Stitch» fluye con naturalidad y -con las licencias que hay que concederle a una historia de ficción como esta llena de extraterrestres- a medida que se tejen sus enredos y la lógica de las acciones y sus consecuencias. Es decir, siéntate y disfruta el viajecito frente a la pantalla y bájale a tu intensidad.
Maia Kealoha y Sydney Agudong en «Lilo & Stitch»
4-Ni siquiera Zach Galifianakis le roba el show a Lilo & Stitch: Pasa a menudo que los «malos» de ciertas películas enganchen tremendamente a la audiencia, bien sea por sus características propias como personaje o por el carisma y despliegue del actor que los interpreta. Aquí Zach Galifianakis es Jumba Jookiba, el alienígena genio del mal de cuyo laboratorio nació esa criatura llamada «Experimento 626» que fue concebida como un arma de destrucción y que al cuidado de Lilo devino en el amiguito cuchi con súper poderes. El actor y la dirección no pierden el foco y Galifianakis hace lo suyo en su justa medida.
5-También está Hawai… Y una hawaiana llamada Sydney: Nani Pelekai tiene demasiadas responsabilidades para su edad y sus talentos. La hermana mayor es una deportista casi de élite, surfista, estudiante fuera de serie, pero debe hacer las veces de madre sustituta y hermana. Y eso, la realidad de las cuentas por pagar, de mantener el orden, del empleo con horario, de criar a una niña, la sobrepasan. Para Sydney Agudong, de 24 años, no es su primera vez en el cine, pero sí es su estreno como coprotagonista a este nivel: en el esperado live action de una de las historias más queridas de Disney y tuvo la suerte de que el producto final salió tan bien, que habría que ser más necio que Jumba Jookiba para no aceptarlo.
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