Entrevista UB

Lizandro Samuel y los coyotes que sí lo lograron

Círculo Amarillo, la productora que fundó con Blanca Hurtado Nederr, se estrenó en el mundo de los libros y uno de ellos reúne una serie de perfiles de venezolanos que se fajaron para lograr el éxito: "El triunfo de los coyotes"

coyote
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En un país donde triunfar en cualquier ámbito parece casi imposible, se podría decir que Lizandro Samuel es -dentro de su área- un coyote más. Periodista, autor y analista de fútbol –colaborador de UB y El Estímulo-, ha conseguido el éxito profesional haciendo lo que más le gusta: escribir.

En 2020, junto a la periodista Blanca Hurtado Nederr fundó Círculo Amarillo, una productora dedicada a dar talleres de literatura, cine, series y humor… Además de dictar, cosa curiosa, clases de yoga. Después de cuatro años de crecimiento continuo, ve otra oportunidad de seguir desarrollándola hacia espacios no explorados. Esta vez, como casa editorial. En octubre de 2024, hizo su debut con la novela de Elio Casale, “El extraño caso del Elvis veneco”.

Así nace la posibilidad de lanzar un proyecto que Lizandro Samuel llevaba más de 7 años construyendo. Un compendio de perfiles hechos a lo largo de su carrera periodística -Deyna Castellanos, Héctor Torres, Rolando Díaz, Carluis Medina, entre ellos- cuyo hilo conductor es el por qué del éxito de ciertos venezolanos en el mundo del entretenimiento y el deporte. Básicamente, el triunfo de personas a las que les tocó la mala barajita de nacer en Venezuela o -como lo llama él- “El triunfo de los coyotes”.

lizandro circulo amarillo

– ¿Por qué coyotes? ¿Qué tiene ese animal de especial? ¿Qué lo une a lograr el éxito en Venezuela?

– Leíste el libro, ¿cuál es tu opinión?

– Me recordó un poco al Rey León. Los coyotes no son los animales que suelen triunfar… Pero te escuchamos a ti.

– Compro tu interpretación.

– Esa es, entonces… ¿Cómo seleccionaste los textos? ¿En qué momento te diste cuenta de que tenían un hilo conductor?

– Siempre lo tuve en mente, desde que empecé a hacer el primero. Yo trabajo muchos proyectos literarios en paralelo y siempre están combinados a largo plazo. Creo en la literatura transmedia y en ir expandiendo los textos con los que voy trabajando. Unos tienen mejor final que otros. Algunos se concretan -como en este caso- en libros.

Entonces, desde algún punto me empezaron a interesar las historias de personas que triunfan haciendo su pasión en el entretenimiento o sectores no convencionales de la sociedad. En principio, los perfiles eran de arte y deporte -fútbol. Luego, sumé a los comediantes. Desde que hice el primero, lo fui teniendo como una línea. Dije “quiero hacer esto y eventualmente se transformará en un libro”.

Llegó el año pasado. Desde hace rato, había comenzado a tener otros intereses artísticos. Sobre todo, de hacer esto mismo (el libro), pero a nivel extranjero. Me estaba llamando la atención otro tipo de gente. Me dije que era momento de ponerle punto final a este proyecto y terminar de darle la forma de libro. Pero siempre lo pensé así en los seis-siete años que lo estuve haciendo.

– ¿Eso de hacer un libro con extranjeros es un futuro proyecto?

– Depende de muchas cosas, porque en esta etapa de mi carrera pienso en otras variantes. Cuando empecé a hacer los primeros perfiles había mucho de exploración, de conocer un género, de saber si me iban a permitir ciertas personalidades entrar en sus vidas. Básicamente, me movía mucho la pasión y después buscaba cómo publicarlos, cómo transformar eso en dinero.

Hoy en día, que estoy involucrado en varios proyectos literarios pongo otras cosas sobre la balanza. ¿A qué me refiero? Bueno, ¿hay revistas que me quieran publicar estos perfiles? ¿qué puertas se abren? ¿cuánto tiempo le voy a dedicar? ¿quién lo va a publicar? ¿Círculo Amarillo? Entonces, ya son otros factores que entran en la ecuación, así que estoy ojeando el horizonte para escoger cuáles son las mejores oportunidades que se dan para iniciar nuevos proyectos. En conclusión, ¿se puede dar un libro? No lo sé.

– ¿Cómo Círculo Amarillo da ese paso hacia la edición de libros, sabiendo que en Venezuela no es sencillo entrar en ese mundo?

– Cuando Blanca – es mi socia, Blanca Hurtado Nederr – y yo fundamos Círculo Amarillo en el 2020, lo hicimos con la mirada de hacer lo que nos dé la gana siempre y cuando sea rentable. ¿Por qué empezamos dictando talleres? Porque ya teníamos un público objetivo identificado de mi etapa como redactor en jefe en la revista Ojo, en la cual el proyecto de los talleres funcionaba. Lo que hicimos fue impactar directamente a esa comunidad, y generar dinero desde el día uno.

Teníamos miras a futuro de hacer varias cosas. Entre ellas, editar libros, pero necesitábamos cumplir varios pasos. La verdad, en una época como esta – siglo XXI, año 2025- todo proyecto es una danza que se construye como mínimo con dos partes, los creadores y la audiencia. Entonces, de las interacciones con la audiencia medíamos cuál sería nuestro siguiente paso. Nos hemos centrado en cine, arte y humor, teniendo en mente ampliar y cumplir los escalones que nos permitieran generar otros tipos de proyecto.

Damos clases de yoga…

– (Río)

– Luego quiero saber por qué te reíste. Ya me han hecho otras entrevistas y la gente siempre se ríe cuando digo eso. Pero bueno, sigamos. Hemos organizado charlas, etcétera. Abrimos la página web, y con eso nos estábamos acercando a otro escalón. Tenemos muy claro que el proyecto tiene que ser rentable; es decir, tiene que producir el dinero, nosotros no ponemos dinero para hacer nada. Si Círculo Amarillo no genera dinero, el proyecto no se hace.

Llegó un momento dado en el que se presentó la oportunidad de invertir por parte de lectores, seguidores, gente de la comunidad que quisieron apoyarnos en escalar. Ahí, decidimos salir con el libro de Elio, “El extraño caso del Elvis Veneco”. Ya cuando estábamos montados y a medio camino, aparecieron otros productores ejecutivos y decidí lanzar el mío.

Sobre la dificultad de editar en Venezuela, no nos entendemos como un proyecto venezolano. Nos vemos como un proyecto hecho por venezolanos que impacta en su primer rango a venezolanos porque es a la audiencia a la que llegamos, pero no nos limitamos a eso. En nuestros talleres hay gente que está en todas partes del mundo. Sí, el 90% son venezolanos, pero hay personas que están en España, en México, en Argentina. Los libros se venden en Venezuela, en Estados Unidos. Siempre queremos ampliar nuestro punto de contacto a otros públicos.

El último taller que dictamos el año pasado fue con Félix Buenaventura, que es un facilitador argentino muy respetado en la comedia. Lo conocen en España, Uruguay, Chile… Capaz no tanto aquí, pero dictó un taller con nosotros. Siempre buscamos ampliarnos a la audiencia hispana; es nuestro único límite al momento. Y generamos un modelo de negocio que esperemos que nos funcione, porque no es el tradicional en Venezuela, porque no somos una editorial. Somos productores.

– Así como es difícil triunfar en Venezuela, también debe ser difícil atender a una audiencia que está cada vez más acostumbrada a las redes sociales, ¿qué posibilidad de conquista tienen estos perfiles de largo aliento? ¿Cómo atrapan la atención dispersa del lector?

– ¡Pucha, qué pregunta! Fíjate, todas las historias que están ahí han sido probadas. Fueron testeadas por otros editores y algunas fueron publicadas por revistas internacionales. Por un lado, ya tenía la ventaja de saber que son historias que funcionaron con una audiencia. Esperamos que con este formato (el libro) triunfen en otras. Justamente -hablando de las redes sociales- las transformé en hilos en X y tuvieron un éxito, dentro de mi escala, extraordinario. Me leyeron medio millón de personas. Lograr eso en una revista literaria, en una publicación, en un medio venezolano, incluso internacional, es bien difícil.

Yo lo hice con dos o tres historias. Salieron en revistas y luego las transformé en hilo, alcanzaron esa cuota. A la que mejor le fue, la leyeron medio millón de personas. Otras llegaron a doscientos. Y hubo otras que, sencillamente, no funcionaron. Quizás las vieron mil, dos mil personas… En fin, eso permitió que llegaran nuevos lectores, quienes estaban pendientes de las cosas que hago. Incluso, algunos se metieron en los talleres que dicto. Un siguiente paso lógico en crossmedia era transformar los artículos en un libro.

Yo sé que estas historias captan la atención. Ahora, hay una realidad: el libro va dirigido a un público lector que le interese medianamente leer. Si tú no lees ni la parte de atrás del champú está difícil que te compres un libro de 360 páginas. Pero hay un público que lee de forma recurrente -tanto en Venezuela como en el mundo- y otro que lee de forma esporádica.

Si de algo me siento orgulloso en mi carrera es de que mi trabajo lo leen personas que no suelen hacerlo. Me han dicho “a mí me aburre un montón leer, pero leo las crónicas de fútbol y me encantan”. Me pasó con la historia que le da título al libro, llamada “No solo los coyotes tienen éxito”, que alguien me escribió “los libros me cansan, pero este me lo leí de un tirón”. Esa es una fortuna que he tenido en mi trabajo. Además, yo también hago el esfuerzo consciente, me ocupo y preocupo mucho por tener las estrategias adecuadas para captar la atención de la mayor cantidad de personas posibles.

– ¿Qué pasa si cuando ya estás trabajando en una historia te das cuenta de que el personaje no es tan interesante como pensabas? ¿La abandonas o sigues adelante a ver si lo salvas?

– En este caso particular de “El triunfo de los coyotes”, me estoy acercando a gente que es exitosa en sus ámbitos. Ya de entrada, eso me llama la atención. Ahí hay una historia: ¿cómo esta persona logra triunfar en esto? Nunca lo que engancha es la historia que consigo, yo consigo unas que a veces ni imaginaba. Pero ahí hay un punto que me llama la atención.

Cuando son perfiles, escribo sobre gente a la que respeto. A veces la admiro, a veces no… Pero siempre la respeto. Eso es lo que me permite hacer el abordaje literario. Creo que el trabajo del autor no es juzgar a la persona, sino ver el mundo a través de sus ojos. Si es alguien sobre quien yo siento un rechazo, un repudio, apatía o aburrimiento, no voy a hacer el trabajo porque no seré capaz de realizarlo con ecuanimidad ni hacer el ejercicio empático.

Entonces, es gente que respeto o por la que siento admiración, que me interesa. Eso ha hecho que rara vez me consiga con algo no interesante. Al principio, me llegó a pasar con algunas historias y no se publicaron. Pero desde hace muchos años, doy en la tecla. Algo que sí me ha sucedido es que como no sé qué historia me conseguiré, muchas veces alguna que pienso que es brillante, me cuesta encontrarle el ángulo para transformarla en algo literario. Pero siempre lo he resuelto, creo que lo importante es que si te interesa a ti como autor, va a ser más fácil que logres captar a los demás.

– ¿Y cuál es el proceso de hacerlos una vez que tienes a la persona?

– Eso es un proceso que varía mucho, dependiendo de la persona. Suele ser bastante largo. Esa es la razón por la cual me replanteo si lo haré con artistas de afuera. Hay otras cosas en la ecuación, porque necesito rentabilizar el tiempo. Esto no es hacer churros. No funciona decir “me siento dos horas a escribir, dos a investigar, dos horas haciendo la entrevista”. Hay algunos que me han llevado año y medio, otros que me han llevado un mes. Como estoy trabajando con personas de carne y hueso -no personajes-, ellos tienen una agenda. A veces están ocupados, me pueden decir “sí, vamos a hacerlo, pero estoy de gira. Hablamos en dos meses”.

Básicamente, consta de tres etapas que pueden durar más o menos. La primera es la investigación previa. Me pongo ratón de biblioteca. Leo todo lo que consiga sobre esa persona, veo su rutina de comedia si es un comediante, veo cómo juega si es un futbolista, leo sus libros si es escritor. Luego viene el trabajo de campo. Me inmiscuyo en la vida de las personas. Hay quienes me han invitado a pasar un fin de semana en su casa. Las que no me han permitido llegar tan lejos, no me respondieron. Tuve que construirlo con testimonios y cosas que hay alrededor de la figura. Después, terminado el trabajo de campo, me siento a procesar todo. Escuchar y leer todo lo que grabé. Lo último, es cuestión de ponerme a escribir.

El proceso de escritura es el más de pinga, porque al final lo que me gusta es eso. Lo que es tedioso es reescribir. Pero te digo que, en este caso, lo más enriquecedor es el trabajo de campo. Es cuasi terapéutico bidireccional. Ya sabes que no fui a la universidad y que no tengo ningún tipo de formación en el ámbito de la academia, sino que tengo mi propia ética de trabajo y artística. Mi abordaje es 100% artístico y literario.

He llorado con las personas, he salido a comer, he rumbeado. Estoy ahí, dejándome envolver por su vida y fluyendo. Eso genera un ambiente que acaba siendo cuasi terapéutico, como te digo. Esta persona se está abriendo conmigo de una manera que no se abre con nadie, sino con una pareja o terapeuta… Alguien íntimo. A veces, ni siquiera, porque tengo que hacer unas preguntas muy incómodas.

No es normal que las entrevistas periodísticas vayan tan allá, por lo menos en el entorno venezolano. Entonces, para ellos termina siendo algo novedoso y para mí, observo la vulnerabilidad absoluta de esa persona. Eso también me afecta. Por eso, todas las historias que he hecho – puede sonar cliché – me han cambiado. Nunca soy el mismo antes de hacer estas historias, que después. Es sumamente enriquecedor a nivel personal.

– ¿Y qué debe tener una historia para capturar tu atención antes de hacerla?

– No lo sé. Te podría racionalizar el proceso, pero la verdad es que es algo muy intuitivo.

– ¿Qué tipo de libro piensas publicar en un futuro, tanto personalmente como en Círculo Amarillo?

– Yo tengo cosas inéditas. Por ejemplo, tengo “Una moneda en mi vagina y otras situaciones incómodas”, que ganó el Premio Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana. Ese libro está inédito, de historias de ficción, cuentos. Hay un libro de historias de no ficción que se llama “No me verás arrodillado”, finalista de un premio en Colombia. Así, te nombro estos dos porque tienen un sello de haber ganado un premio y ser avalados por un jurado especializado. Es lógico pensar que serán próximos a publicar, que están en cola. También, tengo novelas y no-ficción. Creo que las siguientes publicaciones dependen del mercado, si se hacen o no con Círculo Amarillo. Hay varias cosas sobre la mesa, o relativamente listas. Eso es por parte de Lizandro Samuel.

Por parte de Círculo Amarillo, esperamos en los próximos meses sacar los siguientes libros. Ya están en proceso de producción. Hay otros que se están escribiendo, y falta hacer ensamblaje con el productor ejecutivo. Pero ya hay dos que esperamos ver alrededor de abril. Capaz un poquito más o menos. Lo importante es que sabemos cuáles son. No te lo puedo decir…

– Sin spoilers

– Exactamente

– ¿El concepto editorial de Círculo Amarillo admite el “¿tengo un texto para que lo publiques” o trabaja con su propia selección y es más un “no me llames, nosotros te llamaremos”?

– Es ambas. Estamos abiertos a recibir propuestas, pero también tenemos un perfil ya identificado de autores que creemos que podemos impactar. Nosotros no estamos en librerías, vendemos nosotros mismos los libros. Somos una casa productora, tenemos una base de datos, por lo cual ya está identificado un público objetivo con unos intereses y unos gustos. Ellos son las personas a los cuales les venderemos. Hemos aprendido – lo cual solidifica lo que te decía sobre la conexión entre creadores y audiencia – que un nicho muy bueno para vender son los eventos que realizamos. En todos, vendemos libros.

Se abre una nueva producción de Círculo Amarillo que es de mercadeo. Realizo eventos que tengan cierta relevancia, yendo a las audiencias. Impacto el público objetivo, le vendo el libro y ellos lo compran. Entonces, tenemos una base de datos y un público que estamos estudiando que intuimos que impactará a la audiencia. Por eso, comenzamos con Elio Casale, quien ha dictado uno de los talleres más exitoso en Círculo Amarillo. Además, la comedia venezolana le tiene respeto. Entonces, eran libros que podían contar con la promoción de grandes captadores de atención, como son los comediantes exitosos.

Igualmente, estamos abiertos a recibir propuestas. Probablemente la siguiente pregunta va hacia allá así que me adelantaré: en cuanto a la narrativa, deben ser de ficción, no-ficción y ensayo. Algo básico: el talento lo damos por descontado. Si tu historia no está bien escrita, ni siquiera preguntes. Debes estar seguro de que está bien hecho. Aun así, ese el nivel 1 no es el factor diferencial por el cual nos basaremos en cuáles libros publicar.

El factor diferencial es que deseamos trabajar con escritores que estén dedicados y deseen hacer carrera como escritores. Se deben comprometer con la promoción del libro, y trabajar codo a codo con la idea de que eso se venda. Apenas entreguen el primero, ya deben estar pensando en el segundo. Hay otros modelos de escritores, quienes dicen “yo entrego el libro, y ese es ahora problema de la editorial”. No, nosotros trabajamos con aquel que se sienta escritor, que irá a las promociones. Queremos ser tres marcas -Círculo Amarillo, los productores y el autor- quienes impulsamos ese libro para que sea lo más exitoso posible. En términos cualitativos, debe tener un impacto cultural y literario significativo para la audiencia a la que llegue. Y en términos cuantitativos, que genere plata y ganemos dinero haciéndolo.

– Eso es todo…

– ¡Espera! Te reíste cuando mencioné que damos yoga. Te quiero explicar por qué. Tal cual – como tú dices – somos una marca literaria y creativa. Trabajamos en las áreas de literatura, series y humor. Identificamos que la gente que hace talleres con nosotros aspira a ser, o ya son, escritores, al igual que con la industria del cine o la comedia. Por eso, son personas que trabajan mucho tiempo sentados, y les duele la espalda.

Entonces, el yoga es el espacio de alivio para que estos ratones de biblioteca curen sus dolores de espalda y sus dolores musculares, se levanten y al mismo tiempo hagan una actividad física sin salir de casa.

Ojo, yo estoy en contra de los clichés y estereotipos. Yo soy un escritor que era entrenador de fútbol. Ahorita no ejerzo, pero tuve una época que de 2 a 4 estaba dirigiendo y pegando gritos, y de 4 a 6 estaba escribiendo “Una moneda en mi vagina y otras situaciones incómodas”. Aun así, es verdad que hay muchas personas, quienes con el tema del home office y la digitalización del mundo, no salen de la casa ni hacen actividad física seguido.

Hay una charla de Joyce Carol Oates, quien creo que fue la pregonera de una feria del libro en Buenos Aires, donde le preguntaron consejos para jóvenes escritores. Ella lo que dijo fue “yo les recomiendo a los jóvenes escritores, y personas que están empezando en este mundo, que coman bien, tomen sus vitaminas y duerman ocho horas”.

Muchas veces a uno se le olvida que el cuerpo es una máquina en la que salir a correr te refresca las neuronas y te permite escribir mejor, en la que el trabajo intelectual se liga al trabajo físico. Si te descuidas, será difícil porque crear con dolor es complicado. Yoga es el espacio de recreación y contención para nuestro bienestar.

«El triunfo de los coyotes» está a la venta en la web de Círculo Amarillo

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